Los expertos lo tienen claro: esta es la actividad que te ayuda a mejorar tu memoria y creatividad a partir de los 50

Cocinar despierta sentidos y ayudar a impulsar la creatividad y mantenerse activo

Nacho Viñau

Editor

La jubilación es ese momento en el que, por fin, uno puede permitirse hacer lo que le apetece. Ya no hay horarios ni rutinas impuestas, y el tiempo libre se convierte en una oportunidad para explorar nuevas aficiones. Es el momento de reinventarse y descubrir nuevas rutinas que nos ayuden a organizar el anhelado tiempo libre que tenemos.

Para llenar ese tiempo que ha dejado el trabajo es fundamental encontrar hobbies para llenar el tiempo libre y poder llevar una vida activa y evitar la pérdida de memoria, la disminución de la capacidad física o cognitiva o la falta de energía, además de la sensación de aislamiento social que sufren muchas personas en esta etapa de su vida.

A fin de cuentas, tras jubilarnos tenemos por delante un montón de años disfrutando de una buena salud y de una posición económica estable de la mayor parte de los casos. Entre tantas opciones, hay una actividad que no solo es entretenida, sino que también potencia la creatividad y mejora el bienestar mental de quienes superan los 65 años. ¿Pasear? ¿Jardinería? ¿Cuidar de los nietos? No. Lo que más activa el cerebro, según los expertos y estudios científicos, es empezar a cocinar.

Cocinar desarrolla la creatividad

Si hay una actividad que desarrolla los sentidos y la innovación, esa es la cocina. Aunque a primera vista cocinar es una actividad cotidiana que muchos consideran una obligación, también puede convertirse en una actividad experiencial que mejora la capacidad creativa e incluso la conexión personal.

Tampoco se trata de volverse un chef Michelin, sino de experimentar, probar, recordar y compartir. Además, (y lo digo por experiencia), cocinar puede ser algo adictivo a la hora de superarse y crear nuevas recetas con las que sorprender en casa con sabores, texturas y presentaciones nuevas.

Nos hace recordar cosas importantes de nuestra vida

Dicen que es un tópico, pero yo que ando en torno a los 50 he podido comprobar cómo me vienen a la cabeza cada vez más recuerdos de mi infancia, de mis abuelos, de mis padres... Cosas tontas como determinadas comidas, ciertos juguetes, aromas y sabores, o imágenes como el Cola Cao en tazas de Duralex. Eso mismo sucede a la hora de cocinar.

Cocinar y recuperar recetas que hacían nuestros padres, esa salsa o esa tarta que nunca has olvidado y que preparaba tu abuela, o preparar ese plato que tanto gustaba a tus hijos supone mejorar la memoria y despertar recuerdos que podían estar olvidados gracias a esas recetas heredadas.

Despierta los sentidos

Cocinar es una actividad que podríamos calificar de multisensorial, ya que va mucho más allá de seguir una receta al pie de la letra. Puede que al principio sigamos esa receta paso a paso, pero conforme cojamos habilidad, iremos aumentando o disminuyendo cantidades, o incluso cambiando ingredientes para hacerla nuestra.

Y esos cambios implican  una mayor atención plena a la hora de jugar con la vista (al jugar con las cantidades, los colores y formas), con el olfato (por los aromas), el gusto (los sabores) y el tacto (por las texturas de los distintos alimentos). Y eso nos lleva a experimentar, combinar y atreverse con algo nuevo cada día.

Cocinar nos lleva a experimentar

Si hoy hemos hecho una lasaña de carne que nos ha salido de rechupete, quizás otro día le pueda meter un poco de trufa. O probar a hacer una lasaña rellena de rape, o incluso vegetal. Cocinar nos puede llevar a probar nuevas combinaciones de ingredientes, técnicas de cocción y presentaciones, por lo que mantendremos nuestra mente activa y dispuesta a experimentar.

Además, esos deseos por aprender y conseguir nuevos resultados nos llevarán a buscar programas de cocina o a buscar recetas en libros de cocina o en internet, en las redes sociales o incluso puede incitarnos a apuntarnos a cursos de cocina, desde la más tradicional a los destinados a repostería o a recetas orientales.

Al cocinar, se come más saludable (y también te mueves más para buscar esos ingredientes ricos)

Un estudio japonés reveló que las personas con mayor destreza para cocinar cuidaba más las comidas y consumía más fruta y verduras, disminuyendo las comidas precocinadas. Y eso está claramente relacionado con un mejor estado nutricional y en una salud más fuerte.

Eso nos lleva a que se consumen ingredientes naturales y de más calidad, dejando de lado los ultraprocesados. Y en muchas ocasiones, dejamos de comprar determinados productos en el supermercado para ir a comprar a la frutería esa verdura de temporada que acabo de ver cómo la cocinaba Arguiñano, esa carne rica para hacer la carrillera en esa carnicería que tiene tan buena pinta, o comprar un ingrediente gourmet en esa tienda delicatessen que acaban de abrir en la esquina. Esa búsqueda de ingredientes ricos, sanos y diferentes ayudan sin duda a que nos movamos más para encontrar esos ingredientes.

Es una recompensa inmediata que refuerza la conexión social

Cocinar es una tarea que tiene una recompensa inmediata: disfrutar de un plato rico y casero. Y eso refuerza la motivación y el sentido de propósito, algo fundamental para disfrutar del bienestar y del placer de disfrutar de la vida. Además, si cocinamos bien, es más fácil que invitemos a la familia o a los amigos para comer o cenar y compartir momentos con ellos en torno a una mesa.

Cocinar, en definitiva, es mucho más que preparar alimentos. Es un acto de autocuidado, una forma de ejercitar la mente y también una herramienta para seguir aprendiendo y disfrutando del presente. Porque, como demuestra la ciencia (y la experiencia), nunca es tarde para descubrir que el mejor ingrediente para tener un envejecimiento activo puede estar en algo tan simple como un buen guiso.

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