Tres gestos sencillos que puedes hacer en casa para combatir las varices, las piernas cansadas y la hinchazón
Si al final del día notas tus piernas pesadas, hinchadas o con esa sensación de cansancio que no se va ni descansando, es muy probable que tengas un problema de retorno venoso. Y además, este problema de circulación de las piernas es cada vez más frecuente a causa del estilo de vida sedentario que llevamos en esta sociedad.
Para solventar este problema y hacer más llevadera esa situación, el fisioterapeuta David López ha explicado en su cuenta de TikTok una rutina que puede ayudarnos: "Si no haces estas tres cosas, nunca vas a tener una buena circulación en tus piernas".
Por qué tu circulación no funciona bien
El problema de fondo es muy común: "Si estás mucho tiempo sentado o de pie, la sangre no hace un retorno correcto hacia el corazón, provocando en tus piernas varices, piernas cansadas, hinchadas y pesadas", explica David López. Cuando pasamos horas en la misma postura, ya sea sentados frente al ordenador o de pie atendiendo en una tienda, la gravedad juega en nuestra contra.
La sangre tiende a acumularse en las extremidades inferiores y al sistema venoso le cuesta cada vez más bombearla de vuelta al corazón. El resultado son esas piernas que parecen pesar el doble al final de la jornada, los tobillos hinchados y, con el tiempo, la aparición de varices. Pero según este profesional, hay tres cosas que podemos hacer en casa para mejorar mejorar significativamente la circulación de tus piernas y prevenir que el problema vaya a más.
Mueve las piernas cada dos o tres horas
El primer ejercicio que recomienda David López es tan fácil que puedes hacerlo en cualquier momento y lugar, incluso en la oficina o en medio de tu jornada laboral. "Cada dos o tres horas, mueve las piernas tanto si estás mucho tiempo sentado como de pie", explica el fisioterapeuta. Y el movimiento es muy concreto: Hay que moverse levantando los talones como si estuviéramos caminando, aunque sin movernos del sitio. Hay que "realizar este ejercicio durante 2 minutos, haciendo que la sangre suba hacia el corazón".
Es decir, te quedas donde estás, apoyas el peso en las puntas de los pies y elevas los talones alternativamente, como si estuvieras marchando sin desplazarte. Este simple movimiento activa los músculos de la pantorrilla, que actúan como una bomba natural que impulsa la sangre venosa hacia arriba, en dirección al corazón.
Ejercicios de tobillo con las piernas elevadas
El segundo ejercicio es perfecto para hacer cuando llegas a casa después de una larga jornada. "Cuando llegues a casa, túmbate con las piernas elevadas, y vamos a mover los tobillos, de arriba a abajo, flexión extensión, durante 2 o 3 minutos", explica David López.
Para hacer este ejercicio correctamente, túmbate en el sofá o en la cama y eleva las piernas apoyándolas en la pared. Una vez en esta posición, simplemente mueve los tobillos hacia ti (flexión dorsal) y luego apúntalos hacia el suelo (flexión plantar), como si estuvieras alternando entre pisar el acelerador y el freno de un coche.
Este movimiento, combinado con la elevación de las piernas, favorece el drenaje de los líquidos acumulados durante el día y ayuda a que la sangre vuelva al corazón sin tener que luchar contra la gravedad. Además, es un ejercicio muy relajante que te ayudará a desconectar después de una jornada intensa.
Aplica frío con paños congelados
La tercera técnica que propone este terapeuta utiliza el poder del frío para mejorar la circulación: "Aplicar paños fríos sobre la pierna. El frío genera vasoconstricción de las venas y empuja la sangre hacia arriba".
El mecanismo es sencillo pero efectivo. Cuando aplicas frío sobre una zona, los vasos sanguíneos se contraen (vasoconstricción), lo que ayuda a impulsar la sangre que estaba estancada en las piernas de vuelta hacia el corazón. Además, el frío tiene un efecto antiinflamatorio que reduce la hinchazón y la sensación de pesadez.
¿Cómo hacerlo? David López lo explica así: "Congela 2 paños que te puedan envolver las piernas, hasta que el frío se pierda". Puedes usar toallas pequeñas o paños de cocina húmedos que hayas dejado en el congelador durante un par de horas. Envuélvete las piernas con ellos y mantén el frío aplicado hasta que los paños pierdan la temperatura.
Es importante que el frío sea intenso pero tolerable, y que cubras bien la superficie de las piernas para que el efecto sea más uniforme. Puedes hacer esto mientras ves la televisión o lees, aprovechando así el tiempo de descanso.
Si trabajas muchas horas sentado o de pie, incorporar estos tres hábitos puede ser la diferencia entre acabar el día con las piernas frescas y ligeras o arrastrándote hasta el sofá con esa sensación de pesadez que tanto molesta. Y a largo plazo, pueden ayudarte a prevenir la aparición de varices y otros problemas circulatorios más serios.
Así que ya sabes: mueve las piernas cada dos horas, haz ejercicios de tobillo con las piernas elevadas cuando llegues a casa, y aplica frío regularmente. Tres gestos sencillos que tus piernas te agradecerán.
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