Justin Sonnenburg, experto en microbiota: "Lavar demasiado las manos impide que el sistema inmune de tus hijos aprenda a defenderse"

Deja que tus hijos se ensucien de barro y tierra: estás mejorando sus defensas y evitando alergias

Anabel Palomares

Editor

Deja de jugar con la tierra. No te metas la mano en la boca, hijo, has estado tocando al perro. Levántate del suelo, cariño, vas a llevarte todos los bichos del campo a casa. Todas estas frases de madres y padres abogan por la limpieza. Y aunque mantener la higiene es algo bueno, un poco de suciedad no hace daño. De hecho, es buena para la salud.

En los países nórdicos como Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca hay una tradición cultural de pasar tiempo en la naturaleza, sin importar el clima, que se transmite generacionalmente y se llama “friluftsliv”. Con ella, aceptan la suciedad natural como parte del juego infantil y no reaccionan exageradamente ante ella. De hecho la naturaleza y la felicidad se asocian, y pasar tiempo en entornos naturales nos genera beneficios físicos y mentales. Pero ensuciarnos las manos también.

Como explicaba la periodista sueca Linda Åkeson McGurk, “la frase predilecta de los adultos cuando nos pillaban con la boca llena de tierra o sin lavarnos las manos antes de cenar era “bueno, un poco de tierra es buena para el estómago”. Más allá de que sea una costumbre, lo cierto es que esa exposición a un entorno natural sin preocuparnos por la suciedad que supone, es científicamente buena para los niños y sus defensas

Necesitamos el entorno natural para mejorar nuestras defensas

El Dr. Justin Sonnenburg, profesor asociado de microbiología e inmunología en la Universidad de Stanford, lo explicaba en el podcast de Andrew Huberman, donde hacía referencia a que la exposición a entornos naturales y a la diversidad de microbios que contienen, enriquece nuestro microbioma, promueve el equilibrio inmunitario y proporciona protección contra alergias y trastornos inflamatorios en etapas posteriores de la vida. Es decir, que tu hijo se lleve la mano a la boca después de acariciar al gato, no es tan malo como crees. Y que tu hijo coma tierra (sí, tierra) no es tan horrible. Un gramo de tierra puede contener hasta 10 mil millones de microorganismos que sirven como entrenadores de nuestro sistema inmunológico. 

Explicaba Sonnenburg que él mismo dejaba que sus hijos se ensuciaran porque con esa suciedad conseguimos un coste-beneficio de lo más interesante. “Con la pandemia y con las enfermedades infecciosas es muy importante ser consciente de la posibilidad de comprometer tu salud a través de la propagación de gérmenes y por eso es importante lavarse las manos”, explica, pero añade un pero, y es que “la desinfección de nuestro entorno se ha excedido”. 

El experto asegura que cuando le decimos a los niños que se laven las manos después de jugar en el jardín con tierra, pensamos en la probabilidad de que de no hacerlo les exponga a microbios causantes de las enfermedades, pero “si hemos salido de excursión o estábamos en nuestro jardín trabajando en la tierra, no es tan importante lavarse las manos antes de comer, aunque tengan un poco de suciedad”. Que los niños jueguen con un entorno natural, ha demostrado aumentar la diversidad del microbioma de la piel y mejorado la del microbioma intestinal, además de que los marcadores de la función inmune cambiaron. Además, como sentencia Sonnenburg, “la exposición a los microbios del entorno constituye una parte importante del proceso de educación de nuestro sistema inmunitario así como del mantenimiento del equilibrio adecuado en dicho sistema. Solo es cuestión de descubrir la forma correcta de hacerlo de manera segura”. 

Cuando nos lavamos demasiado las manos, podemos impedir que las defensas de nuestros hijos aprendan a funcionar, pero como decía el experto, hay que descubrir la forma correcta de hacerlo. En este punto es importante entender que no se trata de dejar de lavarse las manos, sino de hacerlo solo cuando de verdad hay gérmenes que puedan causar enfermedades. "No toda la suciedad es igual: jugar con tierra entrena las defensas, pero tocar el carrito del súper te expone a enfermedades", explicaba Sonnenberg, y al dejar que tus hijos se ensucien en el jardín les cuidamos porque “su sistema inmune necesita esos microbios para evitar alergias".

Existe una suciedad “buena” que entrena tus defensas y que es la que proviene de la naturaleza, de la tierra, de las mascotas. Y también existen los gérmenes de espacios públicos como el metro o los baños públicos, que son los que te enferman. Si tu hijo te ayuda a plantar unas flores en una maceta y toca la tierra y juega con ella, no necesitaría lavarse las manos. Si entráis a hacer pis a los baños de un cine, sí necesitaría lavarlas después. 

Las enfermedades autoinmunes crónicas como el asma, las alergias y la diabetes tipo 1 han aumentado y hay ciertos investigadores que vinculan ese aumento con la pérdida de diversidad microbiana. Aunque parezca mentira, dependemos de los microbios para tener una función inmunitaria saludable y exponernos a ellos en entornos naturales nos ayuda en la tarea. De hecho se ha demostrado que el entorno en el que crecemos se desarrolla con enfermedades autoinmunes, y los niños que crecen en granjas tienen un menor riesgo de desarrollar asma y alergias.

Deja que tu hijo juegue con tierra, que abrace a su perro, que se tire al barro y se envuelva en las hojas caídas de los árboles cuando salís a hacer una ruta de senderismo. Déjale que toque piedras, que se manche y se lleve las manos a la boca. Y cuando sea el momento de comeros el bocadillo, olvídate del gel hidroalcohólico porque un poco de suciedad buena y natural, como has visto, es mejor para su salud de lo que crees. 

Fotos | YouTube Andrew Huberman, Andre Taissin en Unsplash, Tug Pet Products en Unsplash

En Trendencias | 112 adivinanzas originales con respuesta incluida

En Trendencias | 23 recetas de tartas y postres saludables para incluir en tu dieta sin miedo

Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario