Alexis Colvin, cirujana ortopédica: “Hay algo que podemos llamar el ‘aceite del motor’ para nuestras rodillas, que es el fluido sinovial. El ejercicio estimula su producción”

Dolor Rodillas Liquido Sinovial

Solo nos acordamos de nuestras rodillas cuando nos duelen, pero hay que cuidarlas para mantener una buena movilidad al envejecer

Anabel Palomares

Editor

Aunque nuestras rodillas sean una de las articulaciones más importantes del cuerpo, también es una de las que menos cuidamos, y solo nos acordamos de que existen cuando empiezan a doler. A medida que pasan los años, el desgaste articular puede provocar rigidez y dolor, así que cuidar las rodillas es vital para que la movilidad no se vea reducida a lo largo de los años. 

Según la doctora Alexis Colvin, cirujano ortopédico y especialista en medicina deportiva, además de profesora de cirugía ortopédica en la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí en Nueva York, existe un “aceite de motor” para nuestras rodillas, que producimos de forma natural y que nos ayuda a reducir ese dolor, el líquido sinovial.

A nivel fisiológico, el líquido sinovial es un fluido viscoso que lubrica las articulaciones sinoviales como la rodilla. Lo que hace es, a grandes rasgos, reducir la fricción entre el cartílago articular durante el movimiento, además de proporcionar nutrientes a los condrocitos (las células del cartílago). Tiene en su composición agua, pero también ácido hialurónico, lubricina, fosfolípidos, sinoviocitos y proteínas, entre otros componentes. Cuando hay poco líquido sinovial o este sufre una degeneración, aumenta la fricción articular, se produce un deterioro acelerado del cartílago, puede darse una sinovitis (una inflamación) y también se reduce la amortiguación de la rodilla, lo que puede provocar dolor

Debido a su naturaleza avascular, aneural y alinfática, ese tejido tiene una capacidad de autorreparación muy limitada. El líquido sinovial no es un lubricante pasivo sino un tejido dinámico que se renueva constantemente. Si no lo usas, se degrada, y si lo mueves de forma regular, se mantiene saludable. Si lo sobrecargas o inflamas pierde sus propiedades protectoras y acelera el deterioro del cartílago que debería proteger. La buena noticia es que hay algo que estimula la producción y circulación del líquido sinovial, mejorando la lubricación articular y reduciendo la rigidez: el ejercicio físico.

“Hay algo que podemos llamar el ‘aceite del motor’ para nuestras rodillas, que es el fluido sinovial. Y el ejercicio estimula su producción, lo que ayuda a reducir la rigidez y la inflamación. También ayuda a lubricar la superficie del cartílago”, explicaba la experta en la BBC. De hecho hay estudios que afirman que el ejercicio aeróbico es el mejor para la regeneración del líquido sinovial, pero también ejercicios de resistencia de intensidad moderada e incluso caminatas hacia atrás han demostrado su eficacia. Además, revisiones sistemáticas muestran que el fortalecimiento muscular de cuádriceps, isquiotibiales y gemelos, que rodean las rodillas, reduce la carga sobre la articulación y mejora el dolor y la función si existe ya una osteoartritis de rodilla.

A nivel general, el ejercicio regular se asocia con un menor deterioro del cartílago, una mejor calidad de vida en pacientes con osteoartritis temprana y una mejor producción y circulación del líquido sinovial. Como explica Colvin, “nunca es tarde para comenzar a trabajar en el fortalecimiento de tus rodillas”, aunque lo mejor es empezar a partir de los 30 años. "Ese es el momento en que comienzas, lentamente, a perder masa muscular y densidad ósea, por lo que es un buen punto de partida para enfocarte, si no tienes ya el fortalecimiento de rodilla como parte de tu rutina de ejercicio", aseguraba.

"Invertir unos minutos semanales en fortalecerlas puede marcar la diferencia para preservar la salud articular a largo plazo", explicaba, y lo podemos hacer añadiendo sentadillas, subir escaleras y bajarlos, elevaciones de piernas, o simplemente sentándonos y levantándonos de una silla repetidamente y sin sujetarnos a nada. “Es más difícil de lo que uno espera”, asegura Colvin, que añade que puedes aumentar la dificultad y la intensidad “usando una silla más baja o haciéndolo sobre una sola pierna”. Solo con esto nos aseguraremos de tener unas rodillas sanas durante mucho más tiempo.

Fotos | Alexis Colvin, Nate Woody en Unsplash

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