Siete pueblos de cuento que son ideales para hacer turismo rural en Cataluña en cualquier época del año

Cómo nos gusta el turismo rural, conocer pueblos bonitos, pueblos con encanto, como salidos de un cuento. Por ello, hemos querido buscar siete alternativas de lugares de ensueño en Cataluña, siete localidades que merece la pena visitar y perdernos entre sus calles y juntos a sus gentes.

Comenzamos con Castellar de N'Hug  que en 1984 fue  premiado como uno de los pueblos más bonitos de España y referente turístico que encontramos en pleno Parque Natural del “Cadí-Moixeró” a 144 km de Barcelona.

Se trata de uno de los pueblos habitados de más altitud de Cataluña y, realmente, parece salido de un cuento teniendo una amplia oferta de gran calidad en alojamientos de todas las categorías, ocio activo, turismo cultural, histórico y industrial, gastronomía de alta montaña, así como espacios naturales de gran belleza, como las fuentes del río Llobregat o espectáculos como el Concurso de Perros Pastores de Castellar de n’Hug. Vamos, un paraje que merece mucho la pena.

Continuamos con Bagergue, también considerado de los pueblos más bonitos de nuestro país (de hecho desde 2019 pertenece a la Asociación Los pueblos más bonitos de España) y lo encontramos en el Alto Arán, el Naut Aran. Con estos datos ya sabemos que en cada época del año tiene su magia gracias a la nieve y a sus paisajes cargados de flores cuando hace buen tiempo.

Por supuesto,  no nos íbamos a olvida de Tivissa situado en la comarca de la Ribera de Ebro y que cuenta con cuatro núcleos de población: Llaberia, La Sierra de Almos, Darmós y Tivissa, que da nombre al municipio. La villa de Tivissa está construida sobre una colina, de raíces milenarias, que conserva su fisonomía amurallada con calles estrechas y sinuosas y que da la impresión de que nos trasladamos a otra época, con casas señoriales cargadas de escudos y balcones centenarios.

Castellfollit de la Roca se caracteriza por sus  estrechas callejuelas del pueblo desembocan en la antigua iglesia de Sant Salvador y, sobre todo, porque se alza sobre un espectacular risco basáltico de 50 metros de altura y de casi un kilómetro de largura, recortado por el río Fluvià.Un lugar único en el que relajarse y dejarse llevar.

En Beget, una pequeña población perteneciente al término municipal de Camprodon, nos encontramos un lugar lleno de magia y encanto, donde parece que el tiempo se ha detenido desde épocas inmemoriales. Se encuentra situado entre la Alta Garrotxa y los primeros desniveles de los Pirineos y encontramos desde edificaciones medievales de piedra, a callejuelas estrechas, plazas centenarias y varios monumentos románicos que merece la pena visitar.

Rupit i Pruit es un pueblo medieval a menos de dos horas de Barcelona que enamora por sus cascadas, sus preciosas casas de piedra y por el particular camino que hay que recorrer para llegar a su centro histórico.

Y terminamos con Santa Pau, municipio de Gerona situado en el centro mismo del parque natural de la Zona Volcánica de la Garrocha, entre los municipios de Olot y Mieras. El pueblo conserva el recinto de la villa vieja, una de sus características medievales junto con otros puntos destacados como la plaza Mayor o Firal dels Bous, la iglesia de Santa María y todas sus callejuelas estrechas que desembocan en el Portal del Mar. Una maravilla.

Fotos | Unsplash, istock y Wikipedia

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