Cómo evitar los errores frecuentes que hacen que te lleves a casa el sujetador equivocado
Aunque hace tiempo que ya me bajé del carro de utilizar sujetadores, hay ocasiones puntuales que a veces me requieren volver al tedioso proceso de hacerme con uno que se adapte a mis medidas. Y es que me he pasado muchos años, diciendo los mismo: "dame la talla más pequeña", pero resulta que es mucho más complicado que esto, y hay una serie de errores frecuentes en lo que tendemos a caer, llevándonos a casa un modelo que nos se ajusta a las características de nuestro cuerpo.
Tu talla de sujetador es solo tu guía
Puede que lleves toda la vida usando una talla de sujetador que no es la adecuada. Has de tener en cuenta que una 85 o una 90 es tan solo un número que sirve como guía. Y es que las tallas varían mucho según la marca de sujetador que tengas entre manos. Además, las fluctuaciones de peso, por pequeñas que sean, también se ven reflejadas en el pecho, algo que podría hacer aumentar o disminuir el tamaño del mismo. Es esencial tomarnos las medidas con la ayuda de una cinta métrica antes de acudir a una lencería o pedir ayuda en la misma para guiarnos un poco y saber nuestras medidas tanto de contorno como de copa.
Prueba de rebote
Vale, nos ha quedado claro qué hacer cuando se trata de sujetadores con copa, pero ¿y qué ocurre con los deportivos? Si los utilizas como yo, únicamente para ir a gym, quizás no te rompas demasiado la cabeza intentando dar con la mejor opción, pero hay quienes utilizan este tipo de sujetadores para el día a día porque en ocasiones tienden a ser más cómodos. Sea como sea, la prueba del rebote es clave y consiste en inclinarnos hacia adelante y luego saltar hacia arriba y hacia abajo unas cuantas veces. De esta forma verás si consigue darte un soporte adecuado, algo esencial para disminuir el movimiento del pecho al hacer deporte.
Compra un sujetador que te quede bien en el gancho más suelto
Muchas llevamos toda la vida haciéndolo al revés. Pero la clave está en hacerte con un sujetador que te quede bien en el gancho más suelto. De esta forma podrás ir apretando más el gancho a medida que el sujetador se estire con el uso y los lavados. Eso sí, has de tener en cuenta que la banda de detrás no debe de subirse demasiado por la espalda ni crearte bultos, porque esas son señales de que está demasiado apretado.
La forma del sujetador importa
No podemos pasar por alto que, además del tamaño de los pechos, también los hay de diferentes formas. Y es que no es lo mismo contar con un pecho redondo y voluminoso, donde opciones con aro o de corte baloconette pueden ser buenas alternativas, que un pecho caído, donde un push up puede ser clave para realzarlos.
Los tirantes no deben apretar demasiado
Muchas veces cuando nos quitamos el sujetador vemos que los tirantes nos han dejado ciertas marcas en los hombros. Lejos de ser algo normal, es una señal de que ese sujetador no es para ti. También puedes optar por buscar tirantes más anchos o acolchados para evitar este tipo de situaciones.
Lavar con frecuencia el sujetador
Todas tenemos un sujetador favorito que usamos más de lo que nos gustaría confesar, pero es esencial lavarlo a diario o por lo menos de forma recurrente. En ocasiones hay quienes utilizan un mismo sujetador toda la semana y solo lo lavan al final de la misma. Esto es algo que deberíamos evitar, ya que la suciedad, la grasa y el sudor de la piel deterioran la elasticidad del sujetador.
Fotos | cottonbro studio en Pexels, Anna Tarazevich en Pexels
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