Siete madres eligen su película favorita sobre la maternidad (y son todas muy distintas)

El cine ha tratado la maternidad desde diferentes personajes, situaciones y perspectivas. Desde el embarazo hasta el abismo y la locura que se desencadena después. La complejidad de ese vínculo tan fuerte y eterno entre una madre y un hijo que ni la muerte es capaz de destruir.

Madres sin hijo, madres que alguna vez lo tuvieron, embarazadas que no quieren ser madres, mujeres agotadas que necesitan urgentemente ocho horas seguidas de sueño... Como solo las que han pasado por esta situación son capaces de entenderla, hemos querido preguntarle a siete madres por sus películas favoritas sobre la maternidad. Esta selección ha sido el resultado:

Tully, para las que echan de menos su identidad previa a "ser la madre de"

Tully cuenta, desde el punto de vista de una madre (agotadisima) de un niño y un bebé, cómo se vive en primera persona una depresión posparto. Aunque es mucho más que eso gracias al personaje de una misterios niñera que llega para ayudarla y con la que establece un vínculo muy especial.

"Todas hemos llorado y sufrido en el momento en el que se supone que más felices deberíamos ser. Tully me conectó con esa parte de la maternidad brutalmente honesta. La que te recuerda que la llegada de tu bebé fueron pañales sucios por todos lados, enajenación mental por privación de sueño y darte cuenta de que eres una persona al servicio de otra las 24 horas del día. Lloré mucho al verla, un poco por culpa y otro poco por sentirme tan identificada con esa mujer que ya no era una mujer sino una madre. ¡Menos mal que se pasa y te olvidas!" Zoe M.

Mommy, para las madres que han tenido que dejar aparcados sus sueños

La película de Xavier Dolan muestra las dificultades a las que se enfrenta una mujer con un hijo hiperactivo y con déficit de atención. A la ya de por sí complicada adolescencia de Steve, se añaden las peculiaridades de un crío problemático, con escasa capacidad para dominar la ira.

"La madre abandona su propia vida para dedicarse únicamente a desempeñar su papel como madre, tomando decisiones durísimas y no siempre desde el corazón. La película muestra, sin cursilerías, una relación de amor incondicional pero también de odio y de interdependencia que nos recuerda la capacidad de las madres para sobreponerse a la adversidad y dejar aparcados sus propios sueños para luchar por el bienestar de un hijo". Pam Espigares.

Pequeña Miss Sunshine, porque la crianza no es solo cosa de los padres

Los Hoover son una familia muy peculiar: una madre desbordada, un abuelo que esnifa cocaína, un padre fracasado, un tío que acaba de intentar suicidarse, un hijo adolescente que ha decidido guardar voto de silencio hasta nuevo aviso y la hija pequeña, gordita, que quiere ganar un concurso de belleza infantil.

No obstante, todo el clan la acompaña, hacinados en una furgoneta, a participar en un certamen en la otra punta del país en lo que acaba convirtiéndose en un roadtrip tragicómico que los une para siempre en la adversidad de un mundo hostil.

"Pequeña Miss Sunshine es un ejemplo muy positivo de padres que aceptan tal y como son a sus hijos. Además, también, de cómo el concepto de familia no se reduce a progenitores y a sus descendientes sino que es algo mucho más amplio". Laura Martínez.

Malas madres, "antes de ella me sentía un monstruo"

Como la mayoría de las madres de la vida real, la protagonista de Malas madres vive sobrecargada de trabajo. Está a punto estallar así que decide decide arrastrar a otras dos madres superadas a un festival de locura, libertad, y diversión. Al menos hasta que se cruza en su camino la líder de la asociación de padres y madres, una fiel cumplidora del ideal de "madre perfecta".

"Ser madre es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero es duro de narices. Encima el cine te lo pinta como si fuera un algodón de azúcar. ¡Mentira! Sin embargo, cuando vi con mi hija la de Malas Madres dije... 'dios mío, esa soy yo'. Siempre tenía cargo de conciencia por todo, dudaba de mí misma, de que podría hacerlo mejor y no me esforzaba lo suficiente. Pues mira, soy una mala madre, fuera el complejo." Clara Albaladejo.

Lady Bird, para las mamás de hijas adolescentes

Lady Bird es una película de iniciación en la que una adolescente con inclinaciones artísticas en su último año de instituto trata de encontrar su propio camino y definirse fuera de la sombra protectora de su madre marcándose el objetivo de mudarse a la otra punta del país.

"Muchas de las películas que hablan de ser madre se centran en embarazos o bebés recién nacidos. Nadie te cuenta lo difícil que es ser madre de una chica que entra en la edad del pavo. Sobre todo cuando eres madre soltera. Se enfadan por todo, son una montaña rusa y cada día piensan algo distinto. Quieren ser adultas pero siguen siendo niñas. Es duro y Lady Bird plasma a la perfección la relación que tengo con mi hija: nos adoramos, pero discutimos y chocamos y eso también es válido. Una madre no es una mejor amiga." Sandra Peña.

Capitán Fantástico, para las madres que hacen malabares

Una pareja de ex activistas anticapitalistas deciden educar a sus hijos inculcandoles habilidades de supervivencia, pensamiento crítico, entrenandolos para que sean autosuficientes y no dependan de la tecnología. La película se centra en cómo, tras el fallecimiento de uno de los progenitores, el otro intenta mantener esos valores a pesar de la presión social.

"No comparto en absoluto ese ideal de criar a tus hijos en el bosque como Mowgli. Pero me encantó cómo plasma el esfuerzo de un padre porque sus hijos tengan lo mejor, estén formados, tengan a su alcance un buen futuro. Me sentí muy identificada con cómo el protagonista se adapta a cada uno de sus hijos para encontrar el mejor método de educación. Mi marido y yo tenemos cuatro hijos y hemos vivido esos malabares."

Julia Sánchez.

Juno, para las que ya eran madres antes de tener un hijo

Cuando Juno Macguff se queda embarazada a los 16 años de un compañero de clase que se desentiende del asunto, decide tener al bebé y darlo en adopción. Buscando a los padres adoptivos adecuados, da con Mark y Vanessa que parecen la pareja ideal. Sin embargo, Mark también acaba desentendiendose del asunto. Aunque, ¿quién lo necesita?

"Juno siempre me toca la fibra sensible porque yo la entiendo como una película sobre madres que lo son mucho antes de tener hijos y de cómo un embarazo no tiene por qué ser el inicio de una maternidad. Yo siempre he tenido claro que quería ser madre, me costó mucho quedarme embarazada y no nos hubiera importado adoptar si nos lo hubiéramos podido permitir económicamente. Yo concibo la maternidad como un lazo que te une a un hijo más allá de la biología".

Blanca Segarra.

Fotos | Tully,* Capitán fantástico*, Lady Bird, Malas madres, Pequeña Miss Sunshine, Mommy y Juno.

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