Adiós a la plata: Pandora usará platino en sus pulseras para sustituirla, y otras firmas podrían seguir sus pasos

En los últimos meses, el precio de la plata ha alcanzado máximos históricos

María Yuste

Editor Senior

Durante años, Pandora ha construido su imperio sobre una idea muy concreta: lujo asequible en plata. Pulseras con un estilo reconocible, precios relativamente contenidos y un material )la plata de ley) que permitía aumentar la capacidad de producción sin renunciar a la etiqueta de joyería. El problema es que, en 2026, la plata ha dejado de comportarse como un metal estable y predecible.

La empresa danesa es actualmente la mayor marca de joyería del mundo por volumen de piezas vendidas. Compra más de 300 toneladas de plata al año, y esa dependencia se ha acabado convirtiendo en un lastre en un contexto de volatilidad extrema de las materias primas. En los últimos meses, el precio de la plata ha alcanzado máximos históricos, superando los 80 dólares (unos 67 euros) la onza y situándose muy por encima de lo que costaba hace solo un año. Una montaña rusa que ha tensionado los márgenes de beneficio de una empresa cuyo modelo de negocio apenas deja espacio para poder subir precios.

Menos plata, más platino.

Como estrategia de supervivencia, la empresa ha anunciado el lanzamiento de una línea de joyas chapadas en platino. El objetivo es reducir su dependencia de la plata pero sin abandonar su posicionamiento dentro del mercado de la joyería a precios accesibles. La clave no está en sustituir un metal caro por otro supuestamente barato (realmente, el platino nunca lo ha sido), sino en usar menos cantidad gracias a una mezcla de metales creada en sus laboratorios por la propia marca y recubierta con platino.

Es decir que, en lugar de hacer la pieza sólida de platino (lo cual resultaría en piezas muy pesadas y costosas), usarán dicha aleación propia como base y la recubrirán posteriormente con una capa de platino. Esto le permitirá a Pandora mantener la apariencia y brillo exterior del platino pero, a la vez, usar menos cantidad del metal precioso sin sacrificar del todo el concepto de lujo. Además de aprovechar sus propiedades técnicas, como la durabilidad.

Según la empresa, en el plazo de un año al menos la mitad de su oferta dejará de ser de plata, y a medio plazo la joyería de plata podría reducirse hasta representar solo una cuarta parte de su catálogo. Este cambio permitirá mitigar una gran parte del impacto que tienen los costes de las materias primas. "Somos una marca de joyería, no un comerciante de plata", ha resumido su consejera delegada, Berta de Pablos-Barbier, dejando claro que el objetivo es desvincular el rendimiento del negocio de la cotización de un solo metal.

Platino: menos volátil, más funcional y mejor contado

Aunque el platino cotiza en torno a los 2.000-2.100 dólares la onza, su evolución reciente ha sido mucho más estable que la de la plata. En lo que va de año, su subida ha sido moderada, frente a los incrementos de dos dígitos que ha experimentado la plata en el mismo periodo.

Pero la elección del platino no responde solo a una cuestión financiera. Pandora insiste en su valor práctico: no se oxida, no se empaña y resiste mejor el uso diario, incluso en contextos poco amables para la joyería tradicional, como la playa o el deporte. En estudios de consumo realizados por la marca, una mayoría de los encuestados reconoce el platino como metal precioso, por encima incluso de la plata de ley.

En términos de marketing, el cambio es inteligente porque les permite no venderlo como recorte, sino como mejora. Significa, por un lado, menos dependencia de un mercado inestable pero, al mismo tiempo, con una promesa de mayor durabilidad.

La joyería entra en su era de materiales híbridos

Lo interesante de la jugada de Pandora es que no es un caso aislado, sino parte de una tendencia más amplia. Hace meses, el encarecimiento del oro ya dios avisos de que había empezado a transformar la joyería nupcial, con un auge del oro reciclado, la reutilización de piezas familiares y la aceptación creciente de diamantes de laboratorio.

Ahora es la joyería comercial la que asume que los metales preciosos ya no pueden venderse solo como objetos ligados a lo emocional, sino que son variables económicas imprevisibles. Y cuando eso ocurre, las marcas se ven obligadas a repensar materiales, aleaciones y relatos de consumo.

Pandora no abandona la plata por deslealtad, sino porque el mercado ha dejado claro que basar toda tu identidad en un solo metal es un riesgo excesivo como empresa. El platino, en este caso, no es una renuncia al lujo, sino una redefinición de lo que significa que ese lujo pueda seguir siendo accesible.

En la nueva joyería, lo importante ya no será solo de qué esté hecha una pieza, sino saber adaptarse a un mundo donde hasta los símbolos más clásicos están condenados a dejar de serlo por la volatilidad del mercado.

Fotos | @theofficialpandora

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