
La ciencia se pronuncia ante la nueva dieta milagro que los políticos en Estados Unidos han adoptado
Hubo un tiempo en que la conversación del bienestar y la longevidad giraba en torno a cámaras de oxígeno, inyecciones de complementos y filtros de sangre, sin embargo, ahora con el auge de apuestas más naturales, llegó el auge de la comida fermentada: el chucrut.
Según algunas investigaciones de medios, algunos altos funcionarios, incluidos el vicepresidente JD Vance y el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., adoptaron un plan alimenticio basado en alimentos fermentados, principalmente col agria, junto con carne de animales de pastoreo, mientras eliminan el alcohol, el azúcar y los alimentos procesados. La dieta viene del doctor Sean O'Mara, especialista en grasa visceral, que, afirman, puede ayudar a bajar hasta nueve kilos en 30 días.
De acuerdo con Men's Fitness, un día típico bajo este régimen incluye huevo, chucrut, pepinillos y frutos rojos en el almuerzo, y carne de res o cordero con más col fermentada en la cena. La promesa detrás de la tendencia es tentadora: lograr con un frasco de vegetales fermentados lo que hoy muchos buscan con inyecciones como el Ozempic. Pero antes de vaciar la despensa y llenarla de chucrut, vale la pena separar lo que la ciencia respalda de lo que es simple exageración mediática.
Lo que sí sostiene la evidencia
La parte real de esta historia viene de un ensayo clínico de la Universidad de Stanford donde investigadores encontraron que una dieta rica en alimentos fermentados aumenta la diversidad de microbios intestinales y reduce señales moleculares de inflamación.
En el estudio, 36 adultos sanos fueron asignados aleatoriamente a una dieta de diez semanas que incluía alimentos fermentados o alimentos altos en fibra, y ambos regímenes produjeron efectos distintos sobre el microbioma y el sistema inmune. Curiosamente, el grupo de fibra no mostró la misma reducción en las 19 proteínas inflamatorias medidas, y en promedio la diversidad de sus microbios se mantuvo estable.
Ese hallazgo es real y significativo, pero tiene un matiz importante: no todo lo que dice "fermentado" en la etiqueta cumple la promesa. Gran parte del chucrut que se vende en supermercados está pasteurizado, lo que elimina las bacterias vivas responsables del beneficio.
El verdadero motivo detrás de la pérdida de peso
Aquí es donde la historia se complica, porque no existe evidencia sólida de que la col fermentada, por sí sola, provoque pérdida de grasa. Es baja en calorías y alta en fibra, lo que ayuda a sentirse satisfecho, pero eso está lejos de ser un mecanismo real de quema de grasa. La explicación más probable está en lo que la dieta elimina, no en lo que agrega: cortar alcohol, azúcar y ultraprocesados, tres de las mayores fuentes de calorías en la alimentación occidental, basta para bajar de peso sin que el chucrut tenga nada que ver.
A eso se suma un problema que rara vez aparece en los titulares virales: el sodio. La col fermentada se conserva en sal, y comerla en varias comidas al día puede elevar la presión arterial en personas sensibles; además, algunas personas también reaccionan mal a las histaminas presentes en estos alimentos, algo que conviene vigilar antes de sumarlos en exceso a la dieta diaria.
La conclusión de la ciencia es sencilla: el chucrut no es magia, pero tampoco es un fraude. Mejora de forma comprobada la diversidad del microbioma y reduce marcadores de inflamación, solo que el mérito de la pérdida de peso que tanto se presume en redes le corresponde, en realidad, a lo que se deja de comer; por lo que sumar una cucharada de col fermentada cruda al día puede ser una buena idea, pero convertirla en la base de toda una dieta milagro, no tanto.
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