
Los jóvenes aprovechan que la ciencia confirma el poder del olor corporal, llevándolo al extremo de no entrar a la ducha
En TikTok hemos visto un montón de tendencias que buscan aprovechar al máximo cualquier tipo de beneficio que les represente en la vida cotidiana: desde la apariencia del rostro hasta el físico, sin embargo, en la rede social ha tenido últimamente gran auge una estrategia de optimización personal que promete mejorar algo tan complicado de medir como el atractivo: el 'pheromone maxxing'.
La idea es sencilla, aunque bastante discutible: abandonar el desodorante, reducir las duchas y dejar que el olor corporal haga su trabajo. Entre sus seguidores más comprometidos incluso aparece la idea de beber la propia orina para "eliminar toxinas", todo por conseguir un supuesto aroma natural capaz de convertir el sudor en una especie de perfume de seducción.
¿Qué es el 'pheromone maxxing'?
El 'pheromone maxxing' forma parte del universo del 'looksmaxxing', una colección de tendencias de internet que prometen mejorar la apariencia y aumentar las posibilidades de resultar atractivo. En este caso, el método consiste en dejar de intentar oler bien para, paradójicamente, resultar más atractivo, una tendencia que nace de la teoría que sostiene que el sudor contiene feromonas capaces de provocar una respuesta biológica en otras personas. Dicho de otra manera: menos desodorante, más axila y confiar en la evolución.
El problema es que la ciencia todavía no ha encontrado la prueba definitiva que TikTok parece haber dado por resuelta. Una revisión publicada en 2025 analizó la androstadienona, uno de los compuestos del sudor masculino que más tiempo lleva estudiándose y concluyó que su clasificación como feromona sigue siendo inconclusa.
Después de décadas de investigación, la respuesta científica continúa siendo bastante menos emocionante que "deja de ducharte y tendrás más éxito en las citas".
El olor corporal sí puede influir en la atracción
Eso no significa que el olor corporal sea completamente irrelevante. Una línea de investigación relacionada con el complejo mayor de histocompatibilidad, conocido como MHC, ha estudiado cómo las diferencias genéticas vinculadas al sistema inmunitario pueden influir inconscientemente en la elección de pareja. Los conocidos experimentos de las camisetas sudadas encontraron que algunas mujeres mostraban preferencia por el olor de hombres con perfiles de MHC diferentes a los suyos.
Pero la historia se complica todavía más: investigaciones posteriores han señalado que los anticonceptivos hormonales podrían modificar esa preferencia, haciendo que las mujeres que toman la píldora se sientan más atraídas por perfiles inmunitarios similares. En otras palabras, el olor corporal puede transportar información biológica, pero convertir todo esto en una excusa científica para oler como una mochila del gimnasio es ir bastante más lejos de lo que permiten las evidencias.
La conclusión para cualquier hombre tentado por el 'pheromone maxxing' es bastante menos revolucionaria: sí, el olor corporal puede formar parte de la atracción y la investigación sobre cómo funciona es interesante, pero no existe una feromona humana que convierta el sudor en un arma de seducción.
Así que el desodorante puede quedarse donde está y la ducha tampoco necesita convertirse en una actividad ocasional. Si el objetivo es resultar atractivo, probablemente sea mejor apostar por una buena fragancia que esperar que la axila haga todo el trabajo.
Fotos de @themiddle
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