Los hombres han comenzado a incorporar rutinas de ejercicio para trabajar una zona que habían olvidado y que es muy importante: el suelo pélvico

Científicos han encontrado una relación entre esta zona y la salud sexual y la longevidad entre los hombres

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Como parte de una generación que busca cuidar su salud y presta más atención a los síntomas de prevención, cada vez más hombres están inclinándose por ejercitar una parte de su cuerpo que hasta ahora ha sido ignorada: el suelo pélvico. Lejos de ser un asunto exclusivo de la salud femenina, esta zona muscular (fundamental para el funcionamiento del aparato urinario, digestivo y sexual) está cobrando relevancia en el bienestar masculino, y se ha convertido en protagonista de una nueva estrategia de entrenamiento y prevención.

Una reciente publicación en Business Insider destaca que muchos hombres padecen un suelo pélvico hipertónico, o demasiado tenso, lo que provoca síntomas como urgencia al orinar, dolor genital ocasional y hasta desequilibrio muscular provocado por estrés o actividad física excesiva, ante esta situación, expertos como el fisioterapeuta Adam Gvili recomiendan un enfoque holístico: ejercicios que no solo contraigan sino que también liberen el suelo pélvico, combinados con fuerza, flexibilidad y un control consciente de la respiración.

Como parte del entrenamiento de esta zona, se insiste en la importancia de levantar peso con buena técnica, estiramientos de los músculos de la cadera y evitar pasar demasiado tiempo sentado, lo cual puede agravar la tensión. La idea es que no basta con hacer Kegels aislados, sino acompañarlos con movimiento integrado en la rutina diaria.

Por otro lado, The New York Times también aborda este tema señalando que los hombres suelen sufrir disfunciones del suelo pélvico poco diagnosticadas debido al tabú que rodea estos problemas: los músculos demasiado tensos reducen la movilidad, interfieren con la micción y provocan dolor, lo que genera que muchos hombres visiten varios médicos sin encontrar una solución hasta que acuden a terapias específicas.

Los tratamientos recomendados incluyen técnicas como masajes musculares, biofeedback para aprender a relajar el área y ejercicios enfocados tanto en la contracción como en la relajación activa del suelo pélvico, aunque otros factores también influyen, como el estrés, la postura, el sedentarismo, y actividades deportivas como el ciclismo o levantamiento pesado.

Sin embargo, las consecuencias van más allá de lo físico: un suelo pélvico tenso puede afectar la calidad del sueño, generar estrés crónico (por la preocupación de tener que orinar)— y limitar la vida social y activa. Por suerte, hay soluciones eficaces. Centros y fisioterapeutas especializados ofrecen programas personalizados para normalizar la función, incluidos los conocidos ejercicios de Kegel, pero adaptados según las necesidades concretas

La gran conclusión es que el entrenamiento del suelo pélvico no solo impacta en la salud sexual, sino también en el control de la vejiga y el intestino, en la prevención del dolor pélvico crónico y en el desempeño físico general. Aprender a contraer y soltar estos músculos, sumado a ejercicios posturales y de respiración, puede suponer una gran diferencia.

El suelo pélvico se está ganando un lugar en las rutinas de muchos hombres porque, más allá de mejorar el rendimiento sexual, fortalece el control corporal, reduce molestias funcionales y alcanza un bienestar integral al que muchos hombres hoy están dispuestos a llegar.

Foto de Arun Sharma en Unsplash

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