
Un tesoro histórico se convirtió en la seña de identidad del uniforme de toda una nación
En medio de una Copa del Mundo donde Argentina defiende su corona y Brasil sueña con la sexta, hay un récord que nadie anticipó y que no tiene nada que ver con goles: la camiseta más vendida del torneo es la verde del Tricolor.
La playera de la Selección Mexicana se convirtió en el producto estrella del catálogo global de Adidas, superando a selecciones campeonas del mundo y a potencias del fútbol internacional. Según ESPN, las ventas ya rebasaron el millón de unidades desde el arranque del torneo, una cifra que sigue creciendo conforme México avanza en la competencia, y que más que ser un dato comercial, es una declaración de identidad.
El jersey fue presentado en noviembre de 2025 y agotó tallas casi de inmediato a pesar de su precio que va desde los 1,600 pesos en versión infantil hasta cerca de 3,000 pesos en la versión de jugador, lo que lo convierte en un artículo aspiracional para una buena parte de la afición.
Aun así, la demanda no cedió: en la página oficial de Adidas, la mayoría de las tallas permanecen agotadas, un éxito que al propio comisionado de la Federación Mexicana de Futbol, Mikel Arriola, le sorprendió, reconociendo que es la playera más vendida en la historia de la selección mexicana, superando incluso las cifras récord que alcanzó el uniforme negro del Mundial de Sudáfrica 2010.
La Piedra del Sol: el símbolo de 24 toneladas que ahora cabe en el pecho
Gran parte del éxito del jersey está en su diseño, que recupera el verde clásico y lo combina con un patrón inspirado en la Piedra del Sol, el monolito azteca de 3.6 metros de diámetro y más de 24 toneladas que hoy descansa en el Museo Nacional de Antropología.
Aunque popularmente se le llama Calendario Azteca, los especialistas del INAH aclaran que es una representación iconográfica de la cosmovisión mexica: un mapa del tiempo cósmico, de las eras del mundo y de la relación entre los dioses y la humanidad.
La pieza fue usada durante el esplendor mexica, sobrevivió a los conquistadores que ordenaron enterrarla en el siglo XVI, y fue redescubierta en 1790 en pleno Zócalo de la Ciudad de México. Llevarla en el pecho es cargar con todo eso.
El uso de la imagen no fue sencillo: su reproducción requirió autorización del INAH, al tratarse de patrimonio nacional protegido. El diseño que terminó en la camiseta no busca copiar el monolito de forma literal, sino reinterpretarlo como lenguaje visual contemporáneo, equilibrando tradición y modernidad.
Tepito también juega: la protesta silenciosa contra los precios de la FIFA
Pero no toda la afición puede o quiere pagar 3,000 pesos por una camiseta. En los pasillos de Tepito, Izazaga y el Centro Histórico de la Ciudad de México, el verde del Tri cuelga de techos improvisados y ganchos metálicos a precios que van desde los 450 hasta los 600 pesos, dependiendo de la calidad.
El llamado "Barrio Bravo" se convirtió en el gran nodo del mercado informal mundialista, con bodegas abastecidas desde Asia que surten a vendedores en toda la República, una acción a la que la FIFA reaccionó registrando 344 marcas ante el IMPI y exigiendo operativos, uno de ellos en marzo, cuando las autoridades aseguraron más de 80,000 piezas apócrifas en Tepito, unas 25 toneladas de mercancía. Pero al día siguiente, los puestos volvieron a estar llenos.
Para muchos aficionados, comprar en Tepito no es solo una decisión económica, sino casi un gesto político. El precio oficial resulta inaccesible para quienes perciben ingresos cercanos al salario mínimo y la brecha entre una playera oficial y una "clon" puede ser de hasta 10 veces el precio.
Al respecto, uno de los vendedores en Tepito lo resume sin rodeos: "La de 500 pesos la están vendiendo las tiendas chingonas en más de 3 mil pesos, checa la tela, pura calidad de Adidas". La piratería mundialista se entiende, entonces, como una respuesta social y económica a los precios inaccesibles del fútbol oficial y la normalización cultural de la informalidad.
Así, las dos versiones de la misma playera, a su manera, reflejan lo mismo: la profundidad del vínculo entre los mexicanos y su selección a través de la Piedra del Sol que, en el pecho deja de ser solo un diseño y se convierte en un argumento que, en esta Copa del Mundo convence más que cualquier estrella en el escudo.
Fotos de Reporteros.mx | Adidas | INAH
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