Más fácil que el gazpacho: la sopa fría que está lista en 20 minutos y sin triturar

María Yuste

Editor Senior

Viviendo en la tierra del gazpacho, el salmorejo y el ajo blanco, tengo la sensación de que en España nos limitamos a veces con la variedad de sopas frías que podríamos tener en rotación en nuestros menús de verano. Sobre todo porque el mundo de este tipo de platos es muy amplio y en otras gastronomías europeas tienen sus propias recetas, que no cambiarían por nuestro gazpacho. Yo, por ejemplo, nunca había oído hablar del Šaltibarsčiai hasta que hice una amiga lituana.

Como el nombre puede ser difícil, tanto de pronunciar como de recordar, yo prefiero referirme a esta receta como "sopa rosa lituana" o incluso "gazpacho rosa". Porque, además de ser nutritivo y refrescante, esa tonalidad que le da la remolacha hace que quede un plato digno de foto de Instagram. Otra ventaja es que es muy fácil de hacer y es de esos bocados que siempre están más sabrosos hechos de un día para otro, para cocinar en cantidades de regimiento e ir luego sin prisas. Aquí os dejo la receta tradicional de mi amiga Emilija.

Ingredientes

Para 4 personas
  • Huevos duros 2
  • Kéfir (o suero de mantequilla, si lo prefieres) 500 ml
  • Remolacha (cocidas y peladas) 2
  • Pepino grande 2
  • Cebollino fresco picado (tres cucharadas)
  • Eneldo fresco picado (tres cucharadas)
  • Sal al gusto

Cómo hacer Šaltibarsčiai o sopa rosa típica de Lituania

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total 20 m
  • Elaboración 5 m
  • Cocción 15 m
  • Reposo 30 m

En primer lugar, ponemos agua a hervir en un cazo y, cuando entre en ebullición, ponemos los huevos dentro durante 10 minutos para que se cuezan. Después reservamos. Antes, no obstante, podemos aprovechar para ir preparando las verduras con las que se hace esta sopa fría.

Para ello, tenemos que rallar o cortar en tiras finas nuestra remolacha cocida, que puede ser fresca o envasada sin vinagre (aunque ya sabemos que lo fresco siempre sabe mejor). Pelamos también los pepinos y los troceamos en cubos pequeños. Por último, picamos fino el eneldo y el cebollino. Opcionalmente, se le pueden añadir también 4 ó 5 rábanos para darle al plato un toque crujiente. En ese caso, también tendríamos que lavarlos y cortarlos finos.

A continuación, ya podríamos montar nuestro gazpacho rosa. En un bol grande, mezclamos con unas varillas el kefir con la remolacha rallada, momento en el que el lácteo se teñirá de ese rosa característico. Después, añadimos los pepinos, los rábanos (si procede), las hierbas, un pellizco generoso de sal (que la remolacha es dulce) y un chorrito de limón opcional si quisiéramos más acidez. En el caso de que no queramos que el resultado sea muy espeso, también se le puede añadir una taza de agua o de leche a la mezcla, pero esto ya queda al gusto personal de cada uno.

Por último, pelamos los huevos cocidos y los cortamos en cuartos añadiéndoselo a nuestra sopa por encima. Este plato es de los que mejora con el reposo así que no se puede consumir inmediatamente. Lo mejor es tapar el bol y dejar reposar en la nevera durante, al menos, 30 minutos. No obstante, está más rica si deja reposas 2-3 horas o incluso si se hace de un día para otro.

En los hogares lituanos, muchas veces el Šaltibarsčiai se come acompañado de unas patatas hervidas. No obstante, lo podemos comer tal cual como primer plato de una comida o incluso solo para cenar cuando aprieta el calor.

Foto de portada | Guillaume Speurt

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