La receta de salsa bechamel que siempre sale perfecta (y sin un solo grumo)

Croquetas, canelones, lasaña o espinacas a la crema son algunos de los platos que cuentan entre sus ingredientes con la bechamel, una de las salsas más deliciosas que existen. Así que, con la ayuda de los expertos de Directo al paladar, vamos a aprender a hacerla con una receta con la que siempre quede perfecta, sedosa y, por supuesto, sin un solo grumo. Porque hacer una buena bechamel casera y rápida no entraña ningún misterio y es mucho más sencillo de lo que parece.

Ingredientes

Para 6 personas
  • Mantequilla 50 g
  • Harina de trigo 50 g
  • Leche entera 600 ml
  • Sal al gusto
  • Nuez moscada (molida. Un pellizquito)

Cómo hacer salsa bechamel

Dificultad: Media
  • Tiempo total 40 m
  • Cocción 40 m

Empezamos poniendo una sartén al fuego y añadiendo 50 gramos de mantequilla. En cuanto esta se funda, agregamos la misma cantidad de harina y removemos formando una pasta. Si queremos una bechamel más fina o espesa, podemos alterar un poco dicha proporción o jugar con la cantidad de leche y el tiempo de cocción o evaporación.

Cuando la harina y la mantequilla estén bien mezcladas, vamos agregando la leche sin dejar de remover. Este es momento de cambiar la cuchara de palo por las varillas y evitar así que se formen los temidos grumos. La clave es ir añadiendo la leche poco a poco, para que no haya cambios de temperatura.

Podemos conseguir mejores resultados con la leche muy caliente y agregándola cacito a cacito, sin añadir más cantidad hasta que la anterior haya sido absorbida por la masa. Eso sí, siempre removiendo sin parar, haciendo movimientos circulares o dibujando ochos en la sartén.

Cuando se haya agregado toda la leche, probamos y añadimos la sal y el clásico toque de nuez moscada, tan característico de la bechamel. No obstante, para obtener una bechamel más espesa, hay que dedicarle más tiempo y deja que el líquido se vaya evaporando, poco a poco, mientras la sartén se llena de burbujas.

No obstante, por mucho cuidado que llevemos, siempre pueden aparecer grumos. Suelen producirse al principio del proceso y, si con las varillas no se acaban disolviendo en la leche, podemos recurrir a la batidora y después volver a echar la salsa ya triturada en la sartén y continuar con la elaboración.

Foto de portada | Antony Trivet

Fotos de interior | Directo al paladar

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