Solo tres ingredientes y cero complicaciones: la receta del norte que pasó de “comida de pobres” a favorito de la cena

María Yuste

Editor Senior

Una de las recetas tradicionales de Asturias y Cantabria menos conocida en el resto de España es una que guarda cierta similitud con las arepas y las pupusas latinoamericanas. Se trata del torto de maíz, uno de esos platos que tienen su origen en la posguerra pero que en la actualidad han alcanzado el estatus de manjar y plato estrella de algunos de los mejores restaurantes del norte de España. Sin embargo, sigue siendo muy fácil y económico de preparar. Solo hacen falta ingredientes tan básicos como harina de maíz, agua y sal. Normalmente, no llevaban más que eso pero también pueden acompañarse con huevos fritos, algún picadillo de carne o queso cabrales. Es una base o un plato en sí mismo muy contundente para un desayuno, una cena o una comida de picoteo.

Ingredientes

Para personas
  • Harina de maíz (también sirve la harina de trigo) 100 g
  • Agua templada 98 ml
  • Sal (pizca)

Cómo hacer tortos

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total 20 m
  • Elaboración 10 m
  • Cocción 10 m
  • Reposo 5 h

En primer lugar, necesitamos un bol en el que mezclar el agua templada y la harina con una pizca de sal. El objetivo es ir amasando hasta formar una bola con la masa. Para ello, lo mejor y más efectivo es ir añadiendo el agua poco a poco mientras vamos amasando ayudándonos con una espátula, cuchara o varillas. De este modo podemos asegurarnos de que la consistencia sea la adecuada y que la masa no quede muy líquida. A continuación, la dejamos reposar durante un mínimo de cinco horas en el frigorífico.

Transcurrido este tiempo solo tenemos que ir formando, con las manos, pequeñas bolitas del tamaño de una nuez que después aplastaremos para darle forma a los tortos. Es importante no hacerlos demasiado grandes porque es más fácil que se rompan cuando después les demos la vuelta en la sartén o que directamente no se cuezan bien por dentro y la masa quede un poco cruda.

Conforme vayamos teniendo listos nuestros tortos, los reservamos encima de papel vegetal para evitar que se peguen a otra superficie. Por último, los freímos vuelta y vuelta en abundante aceite a fuego medio alto hasta que se doren. Hay que tener cuidado de no ponerlos en la sartén con el aceite muy frío porque, en ese caso, la masa no subirá lo suficiente, mientras que si nos pasamos y está muy caliente, se quemarán con facilidad.

Una vez dorados, escurrimos los tortos con papel absorbente y los servimos en el momento porque recién hechos es como mejor están. Los podemos acompañar de lo que más nos guste pero con guacamole y pico de gallo están espectaculares. No obstante, también podríamos añadirle unos langostinos, hacerlos con un revuelto de morcilla. En Asturias es típico acompañarlos de carne adobada, pisto o revuelto de queso Cabrales. Incluso podemos optar por el dulce con una crema de cacahuete, chocolate fundido o dulce de leche.

En el caso de preferir hacer los tortos rellenos, los ingredientes del acompañamiento tienen que integrarse en el centro de cada uno al formar las porciones. Después, cerramos ayudándonos de otro torto que colocaremos encima y, con un tenedor, sellamos los bordes tal y como haríamos con una empanadilla, por ejemplo.

Foto de portada | DAP

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