El error más común al hacer espaguetis. Jordi Cruz, chef Michelin, lo desvela: "En Italia no os lo perdonarían"

El cocinero de Masterchef ha enumerado todos los pequeños errores que cometemos al preparar un plato de espaguetis

María Yuste

Editor Senior

Hacer pasta parece la receta más fácil del mundo… hasta que comparas tus espaguetis con los de cualquier italiano y te planteas que, quizá, lo estás haciendo regular. O se te queda dura, o se pasa, o la salsa no se integra bien... Vamos, que lo que creías que simplemente era meter pasta en agua hirviendo tiene más ciencia de lo que aparenta.

Para elevar nuestros platos de pasta y evitar todos estos pequeños dramas culinarios, Jordi Cruz ha compartido en su Instagram un video repasando los fallos más comunes que cometemos cuando nos enfrentamos a preparar un plato de pasta. Sin trucos extravagantes ni ingredientes raros porque simplemente se trata de entender cómo funciona la cocción para que el resultado tenga el punto perfecto con sabor a vacaciones en Roma.

Más agua, por favor

Según el chef, uno de los errores más habituales es que usamos poca agua. Y claro, luego la pasta no se mueve bien, se apelmaza y la cocción se produce de forma desigual. Para evitarlo, el chef recomienda una proporción muy concreta: por cada 100 gramos de pasta, necesitamos un litro de agua. Así, la pasta tiene espacio para girar, hidratarse y cocer de forma uniforme.

La sal es indispensable y en su justa medida

Otro clásico en la cocina es que o nos pasamos con la sal o no la echamos directamente. Sin embargo, para hervir pasta, el agua debe estar correctamente sazonada desde el principio del proceso. Tampoco hace falta que parezca agua de mar, pero sí que tenga la suficiente como para que la pasta absorba el sabor mientras se cuece. En el vídeo, el chef catalán esta cocinando con ocho litros de agua, por lo que especifica que necesitar echar "cien gramos de sal".

 Además, nos quedará un líquido que oro puro para reutilizar más adelante, cuando toque ligar la salsa en la sartén. Sobre todo porque es agua que, además de sal, contiene almidón y aporta cuerpo y sabor a la salsa sin necesidad de nada más. Así que, guardate un vaso cuando escurras la pasta.

Nada de especias en el agua

La tentación siempre esta ahí de poner un diente de ajo, una hoja de laurel, un poco de orégano… en el agua pero no lo hagas. Según Cruz, añadir cosas al agua roba protagonismo a la pasta y altera la "pureza" del sabor que tiene que tener. Si la salsa está bien hecha, no hace falta que el agua aporte nada más.

El eterno debate: ¿aceite sí o no?

La discusión más repetida con respecto a la pasta es si hay que echar aceite al agua. Para Cruz, la respuesta es un no rotundo. El motivo es que ese chorrito de aceite impide que la salsa se adhiera a la pasta, porque crea una película resbaladiza que estropea el resultado final. De hecho, la pasta buena ya tiene una textura pensada precisamente para que la salsa se agarre.

Solamente con estos pequeños ajustes (agua abundante, la sal justa, cero aromáticos y nada de aceite) el proceso cambia por completo sin complicarlo. Son detalles simples, pero marcan la diferencia entre un plato de "depression meal" y uno que te transporte directamente a una trattoria italiana. Porque una pasta mediocre nunca es por falta de talento sino una cuestión de técnica y un chef de estrella Michelin te lo acaba de argumentar.

Foto de portada | Jordicruz

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