
elBulli fue considerado cinco veces como el mejor restaurante del mundo y consiguió tres estrellas Michelin, pero tuvo un coste personal para la pareja
En los años cincuenta, los alemanes Hans y Marketta Schilling llegaron a Roses y se enamoraron de la cala Montjoi. Compraron un terreno y levantaron un edificio. La señora Schilling servía comidas y en junio de 1961 pidieron los permisos para hacer un minigolf. El nombre elegido para su negocio fue El Bulli, en honor a sus bulldog franceses, a los que se les conoce como "bulli". Años más tarde, en 1983, Ferran Adrià entró como cocinero y cambió por completo el rumbo del negocio.
En 1990 compró el negocio con Juli Soler. Convirtió elBulli en algo único, llegando a ser considerado cinco veces como el mejor restaurante del mundo por la revista Restaurant y consiguiendo tres estrellas Michelin. Pero hacerlo tuvo un coste personal. Uno muy alto. Renunció a tener hijos con Isabel Pérez Barceló, su mujer.
En una entrevista de 2022 con la revista Vanitatis, aseguraba que “quería ser futbolista, mi ídolo era Johan Cruyff, y nunca me interesó ni cocinar ni comer, yo comía lo normal y creo que eso ha sido crucial en mi carrera porque no tenía maestros y me lo cuestioné todo desde el principio, me preguntaba siempre por qué esto, por que lo otro, y de ahí nació mi proceso creativo”. Pero mientras avanza la entrevista, surge el nombre de su mujer y afirma sin dudarlo que “es la persona más importante de mi vida”.
Una decisión personal que cambiaría su carrera
Llevan casados desde el año 2002, momento en el que elBulli estaba en su mejor momento. "Pensamos en tener hijos, pero tuvimos que decidir. Mi carrera era muy exigente y no podíamos tenerlo todo", afirma. La carrera y el restaurante, como explicaba el chef, requería un tiempo que no era compatible en ese momento con la dedicación que consideraban necesaria para ser padres.
El chef llegaba a trabajar 18 horas diarias y durante todo el año. "Antes iba con el agua al cuello", reconocía, y la crianza en esas circunstancias era impensable, pero afirma que “Isabel ha aceptado todo lo que hago, la vida que llevamos. Sin ella no sería quien soy, no existiría Ferran Adrià”. Ella es vocal de elBullifoundation, una fundación privada con el objetivo de promover la innovación y la creatividad a través del lenguaje de la cocina, y siempre le ha acompañado en sus viajes de trabajo como intérprete, ya que él solo habla español y catalán.
A cambio de la decisión que tomó junto a Isabel, se convirtió en el mejor chef del mundo y en todo un referente gastronómico. El 30 de julio de 2011, elBulli cerró sus puertas y 12 años más tarde, en 2023, reabría en forma de museo. Ahora Adrià afirma que tiene los fines de semana libres y dedica más tiempo a cuidarse.
La decisión de no tener hijos marcó su carrera pero su familia sigue intacta. La pareja sigue enamorada y el legado que dejan al mundo es tal, que será recordado siempre.
Fotos | Instagram.com/@elbullifoundation_ferranadria
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