Cuando los huevos se convierten en un lujo, los veganos vienen al rescate
En solo doce meses, el precio de los huevos ha subido un 22,5%, siendo el alimento que más se ha encarecido en el último año. Además, los expertos aseguran que seguirá subiendo. Los sacrificios masivos de aves por la gripe aviar, la demanda récord y las sospechas de especulación son algunos de los motivos detrás de la espectacular subida de este producto básico.
Sin embargo, hay un grupo de personas a las que esto no les afecta lo más mínimo y que tiene la clave para que a la larga no nos afecte al bolsillo: los veganos. Hay dos formas de sustituir el huevo casi en cualquier receta y ambas cunden mucho más que una docena de huevos. Te enseñamos cómo hacerlo.
Aquafaba (o el líquido de las legumbres)
Este ingrediente es un básico de la cocina vegana ha revolucionado la cocina sin huevo. No solo abre nuevas posibilidades culinarias sino que también es un producto muy barato y que cualquiera puede obtener en casa. Se trata del líquido resultante de cocer las legumbres, en especial: garbanzos, alubias y judías blancas. Aunque podemos hacerlo casero, lo más fácil es utilizar el de una conserva de calidad, ya que viene con la proporción ideal de agua.
Tan solo tenemos que poner un colador fino sobre un cuenco y vaciar encima el bote de legumbres. Así obtendremos un líquido viscoso, amarillento y ligeramente espeso que recuerda a la consistencia de la clara de huevo. No obstante, si queremos hacer aquafaba casera, es conveniente dejarla reducir hasta que tenga la textura espesa adecuada. Después solamente tenemos que usarlo en una receta tal y como si fuera huevo.
La comunidad de Aquafaba ha determinado una medida estándar que suele funcionar bien en la mayoría de preparaciones, aunque puede variar según la consistencia particular del líquido que se use. De este modo, para sustituir un huevo entero necesitaremos emplear tres cucharadas (45 ml). Para sustituir una clara, dos cucharadas (30 ml) y para sustituir una yema, una cucharada (15 ml).
Algo importante es que la quafaba se puede congelar para ir usando a demanda. Obviamente, se nota el aroma a legumbre cuando lo manipulas en crudo, pero al mezclarlo con otros ingredientes el sabor se disimula sin problemas. Además, es baja en calorías y sin colesterol. Las legumbres también le transfieren algunos nutrientes a la aquafaba, aunque en cantidades menores en comparación con consumirlas directamente. ¿Quién nos iba a decir que estábamos desperdiciando una joya culinaria al desechar el líquido de cocción de las legumbres?
Semillas de chía y lino
Aunque de primeras pueda sonar a ciencia ficción, las semillas molidas de chía o lino son una alternativa al huevo que es muy accesible y funciona bien en pasteles, tortitas y hamburguesas vegetarianas. Básicamente, es un método que funciona en todas las recetas en las que se usa un huevo como aglutinante. Aunque este reemplazo tampoco funciona en recetas que requieren más de dos huevos ni si estás utilizando harina de almendras o harina de coco.
Por lo demás, hacer este huevo vegano es tan fácil como mezclar una cucharada de una de estas semillas molidas con tres cucharadas de agua (preferiblemente a temperatura ambiente o caliente) y dejarlo unos minutos en la nevera. Aunque las semillas de chía son mucho más gelatinosas y, por lo tanto, realmente no requieren de tiempo en la nevera. Para el lino, por otro lado, 15 minutos son suficientes. Además, tanto las semillas de lino como las de chía son extremadamente nutritivas.
Para moler las semillas podemos utilizar un molinillo de café. Después, podemos mezclaro en un tazon, removemos la mezcla y metemos al firgorífico en el caso de que sea lino. Por último, lo usamos como si fuera huevo.
Foto de portada | Morgane Perraud
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