L’Oréal ha contratado a Ari Kytsya como nueva embajadora de Urban Decay. El problema está en que sea una estrella de OnlyFans

OnlyFans está tan metido en nuestras vidas que una actriz de la plataforma es la nueva embajadora de maquillaje

Anabel Palomares

Editor

Ari Kytsya tiene 24 años y es influencer. Tiene 4,6 millones de seguidores en TikTok y 2,5 millones en Instagram. Se describe a sí misma como “mattress actress”, en castellano "actriz de colchón" y tiene algo así como una doble personalidad. Por un lado hace contenido de estilo de vida, maquillaje y peluquería. Por el otro, es actriz porno en OnlyFans. en las demás redes sociales revela tanto el estilo de vida que logró crear gracias su trabajo sexual en OnlyFans, como el lado oscuro del negocio. Se ha convertido en la protagonista de la última campaña de Urban Decay, una de las marcas de L'Oréal.

Contra la feminidad de las niñas buenas. Urban Decay declaraba en un comunicado que “este momento no solo se siente audaz, sino histórico. Mientras que la mayoría de las marcas de belleza evitan a los creadores que son 'demasiado' para los estándares convencionales, Urban Decay se está involucrando por completo y abrazando la energía sin censura del personaje principal de Ari”. Contactaron con Ari Kytsya porque, y cito textualmente, vieron “la oportunidad de reabrir el debate sobre quiénes merecen un lugar en la mesa desde la perspectiva de los creadores y quiénes son realmente los verdaderos influencers y creadores en la industria del maquillaje actual”.

"Battle the Bland", la campaña liderada por Kytsya, podría ser una más si la actriz solo fuera conocida en redes sociales por sus divertidas GRWMs, sus opiniones sobre la cirugía plástica o su maquillaje, pero vende la pornografía y su trabajo como una forma de sexualidad abierta y ser embajadora de belleza de la marca puede dar mucho, muchísimo que hablar. Una actriz porno que vende su cuerpo en OnlyFans puede ser una influencer, evidentemente, pero ¿debe serlo?

El sexo vende, pero pensábamos que el porno no. El anuncio contiene imágenes pixeladas de la actriz porno y asegura que "la censura está fuera de control" y exige "maquillaje sin censura" que funcione "en el escenario, ante la cámara y, sí, sobre colchones". Esta colaboración va en contra la propia “Carta de Valores” de L'Oréal, que dice que los influencers deben compartir los “principios éticos” de la marca y no deben haber publicado previamente pornografía y otro “contenido que esté en desacuerdo con nuestros valores de respeto, tolerancia e inclusión”. Ejem.

En 24 horas, el vídeo de la campaña alcanzaba un millón de visualizaciones orgánicas y es la publicación de Instagram con mejor rendimiento de la marca en lo que va de 2025. Si no cumple con esos estándares no parece importar porque está dando que hablar, y mucho. Para unos es una decisión innovadora. Para otros es una muestra más de que vender sexo es algo cada vez más común. Te pongo varios ejemplos: el jabón de edición limitada que Dr. Squatch vendía con agua de baño de la actriz Sydney Sweeney, el desfile de Victoria’s Secret que volvió tras ser cancelado en 2019, o el anuncio de Carl’s con Alix Earle vestida en bikini.

¿Es que nadie piensa en los niños? Como decían en ‘Los Simpsons', parece que nadie piensa en los niños y en el alcance que este tipo de marcas tiene y sobre todo, sobre quién lo tiene. Mientras el anuncio llega a más y más personas, Penny East, directora ejecutiva de Fawcett Society que lucha por los derechos de las mujeres y la igualdad de género, dijo que esta decisión de colaborar “rompe un nuevo umbral” en la popularización de OnlyFans, lo que justifica una "preocupación legítima", como recogía The Guardian. Si el anuncio llega a las más jóvenes y ellas creen que esta es una forma de conseguir esta vida, puede que no vean tantos reparos en hacerlo.

"Nos preocupan las miles de mujeres muy jóvenes que se unen al sitio con la esperanza de alcanzar la fama y la fortuna. La mayoría de los creadores de OnlyFans ganan muy poco dinero y la presión por encontrar un nicho de mercado está impulsando a las mujeres a crear contenido cada vez más explícito", explica East. Ver el caso de éxito de Kytsya de esta forma es, para la experta, una forma de “convertir OnlyFans en una opción más atractiva para las jóvenes”.

La pornografía, ¿feminismo o patriarcado? Surge la eterna pregunta de si la pornografía es feminista o machista, si perpetúa los estereotipos de género en los que ellas son sumisas y ellos hombres de alto valor, si es lícito que ellas ganen dinero con ello o si el porno tal y como está planteado es una muestra más del patriarcado. Para Urban Decay lo verdaderamente importante es la controversia. De hecho, como explicó Majithia a Business Of Fashion, se buscó la controversia, especialmente después de que Kytsya expresara abiertamente las dudas que algunas marcas “han tenido a la hora de trabajar con ella”.

Popsugar asegura que “ya es hora de que las marcas de belleza reconozcan la influencia de las estrellas de OnlyFans” pero, ¿realmente lo es? ¿O se trata de una romantización de la pornografía vistiéndola de empoderameniento? O, peor aún, ¿es una posible inspiración para las más jóvenes que pueden ver en esta y otras mujeres un ideal de vida que perseguir, vendiendo su cuerpo para ello?

Anika Majithia, directora global de Urban Decay, defiende que “el objetivo de la marca de celebrar la "feminidad sin censura" en todas sus formas”, como explicaba en una entrevista. De ahí la nueva campaña “blandemic” que pretende “revitalizar la marca” y alejarse del clean look que tanto se vende. Asegura que la nueva visión de la marca es "maquillaje anti-soso, nacido para el éxito" y que se trata de “una auténtica defensa de la feminidad, el ADN de la marca”. Que lo sea o no, es algo que le dejo a tu pensamiento crítico.

Fotos | Tiktok UrbanDecay

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