
Ahora se busca una opción intermedia entre la abertura total y las paredes
Una cocina abierta estilo americano parecía el sueño de cualquiera de nosotras a la hora de reformar nuestra casa. Buscábamos a toda costa crear una sensación de amplitud en los espacios, especialmente en los pisos pequeños, para que entrase más luz y el diseño se pareciera un poco a esas casas que veíamos en las series y películas de Estados Unidos, donde siempre había una isla en medio de la cocina. Pues resulta que ahora la tendencia está cambiando y los propietarios buscan un término medio entre derribar todas las paredes y crear un muro.
Los arquitectos Xavier Taulé y Paula Tapiz, fundadores del estudio Cala Estudi, explican cómo sus clientes cada vez buscan más un diseño un poco diferente al de la cocina abierta. "Es algo que pasa con cualquier tendencia: al principio se lleva al extremo y, con el tiempo, se desarrolla un criterio más maduro", admiten.
No desaparece, se transforma
Ahora los propietarios no buscan tanto seguir una tendencia, sino que quieren un tipo de cocina con un grado de apertura que encaje con su vivienda. Un espacio diáfano puede ganar amplitud y luminosidad, pero también supone renunciar a cierta privacidad visual. Si la cocina está desordenada tras una comida con amigos, ese paisaje forma también parte del salón.
Otro detalle son los olores, y es que los aromas de la cocina, desde el de los alimentos mientras cocinamos, como el de la basura o el de la nevera, se quedan en el ambiente del salón. Ocurre lo mismo con el sonido de lavavajillas o el extractor. Mientras uno de estos aparatos está funcionando, parece un plan imposible relajarse un rato en el sofá o ver una película, si tienes una cocina abierta.
Propuestas intermedias
En lugar de derribar por completo el muro que hay entre la cocina y el salón, puedes optar por cocinas semiabiertas y para ello son clave, desde puertas correderas hasta paredes de cristal o paneles móviles. Este tipo de diseños consiguen mantener la sensación de amplitud sin renunciar a la independencia de cada estancia. Los paneles de cristal son un buen ejemplo, ya que dejan pasar la luz y mantienen el contacto visual con el salón, pero permiten aislar la zona de cocina para que no se cuelen los olores ni el ruido.
Por ello, ahora los propietarios, antes de decantarse a ciegas por una cocina abierta y ponerse a tirar tabiques en busca de amplitud visual, tienden a preguntarse si ese tipo de espacio encaja con su estilo de vida. Y es que aquí es esencial tener en cuenta detalles como la frecuencia con la que se cocina o el número de personas que utilizan la vivienda.
Fotos | Maryna Miaskovska en Pexels, Esteban Santiago Gonzalez en Pexels
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