Christopher Nolan lleva más de 20 años haciendo la misma película: la de un hombre que huye de sus emociones

Nolan Y Sus Personajes Huyendo De Las Emociones

Antes de que llegue 'La Odisea' a los cines, voy a contarte un patrón que se repite una y otra vez en su filmografía

Anabel Palomares

Editor

En las películas de Christopher Nolan siempre se oye el tiempo. A veces es de forma literal, como el reloj que mandó Nolan a Zimmer y se convirtió en base de la banda sonora de ‘Dunkerque’. Otras veces ese tiempo se ve. En ‘Memento’, Nolan jugó con el tiempo en un ciclo infinito por la amnesia de su protagonista, y en ‘El truco final’, el tiempo se convierte en un truco que engaña a los protagonistas y a los que vemos la película. 

El tiempo para Nolan no es solo un recurso, es un personaje más y una metáfora. Sus personajes protagonistas, por muy héroes que sean, se pasan la vida huyendo para no tener que convivir con sus propios sentimientos. A nivel visual, Nolan traduce esa ansiedad en una obsesión por reflejar el tiempo tanto de forma visual como sonora.

Si te fijas bien, y te advierto que cuando lo hagas por primera vez no podrás dejar de hacerlo cada vez que veas una de sus películas, sus hombres tienen un patrón clarísimo. Todos están huyendo de sus propias emociones. Y ‘La Odisea’ que va a estrenarse el próximo 17 de julio es el ejemplo más claro de ello. 

Nolan escogió adaptar de forma libre el libro de Homero que narra cómo Odiseo tarda diez años en volver a Ítaca huyendo de los dioses. Los protagonistas de Nolan hacen algo parecido y el viaje, la misión o la bomba que hay que construir antes que el enemigo son la excusa perfecta para no volver. Y aquí volver es un eufemismo de enfrentarse a lo que sienten.

Cómo los personajes de Nolan huyen de sus emociones

‘Origen’ es la película que mejor resume esta obsesión de Nolan por representar la huida emocional. Cobb fue arquitecto de sueños pero dejó de serlo porque su subconsciente los invade sin permiso. Por eso necesita a Ariadne como arquitecta. Mal se cuela en sus creaciones porque es la representación misma de la culpa de la que huye. Cobb es capaz de manipular la física de los sueños y entrar en la cabeza de otros para reescribirle los recuerdos, pero no puede procesar el duelo y por eso huye de sus emociones constantemente.  

Otro ejemplo muy claro está en Bruce Wayne. El mejor Batman de la historia del cine (y de esa burra no me bajo), es el de Christopher Nolan. Con Batman pasa algo parecido a lo que pasaba con Cobb, solo que la huida tiene capa y parece un murciélago. El disfraz de Bruce Wayne, además de ser una herramienta para intimidar a los criminales de Gotham, parece una forma de “posponer” indefinidamente el procesamiento de un trauma de infancia. Mientras siga habiendo una ciudad que salvar, Wayne no tiene que sentarse a solas con la pregunta de qué queda de él debajo de la máscara. 

Oppenheimer construye la bomba para no tener que pensar en lo que significa construirla, pero cuando ya la ha detonado, no hay donde huir. Esa huida se convierte en la más extrema que representa Nolan, porque el protagonista intenta huir de su propia creación por la culpa que le hace sentir. De nuevo, es un protagonista huyendo de sus emociones. Puede que pienses que esto es simplemente ese concepto de "héroe con una herida", pero lo que distingue a Nolan de otros es que la propia estructura de sus películas es la evasión hecha forma.

El tiempo marca la ansiedad 

Aquí es donde entra Zimmer, que lleva años convirtiendo esa ansiedad en sonido. En ‘Dunkerque’ construyó toda la partitura alrededor de la escala de Shepard, una ilusión auditiva que nos hace percibir que un sonido no deja de elevar o disminuir su tono progresivamente y de forma infinita y que provoca ansiedad al escucharlo. En ‘Interstellar’, en la escena del planeta de las olas, cada latido musical se produce a 1,25 segundos y equivale exactamente a un día entero que se desvanece en la Tierra. 

Ahí encajan también sus estructuras narrativas en las que el tiempo se entremezcla. ‘Memento’ se cuenta hacia atrás porque su protagonista es incapaz de sostener una línea temporal. ‘Dunkerque’ entrelaza tres cronologías distintas (una semana, un día y una hora) que no encajan del todo hasta el final, así que la resolución se aplaza todo lo posible. Y en ‘Origen’, cada capa de sueño añade otro nivel más en el que seguir posponiendo la culpa de Cobb. 

Nolan monta sus películas como monta a sus personajes: fracturados y nunca lineales. El montaje no fluye porque las emociones tampoco fluyen y es una forma perfecta de representarlo sin tener que explicar nada más. Su personaje no huye dentro de una historia contada de manera convencional, sino que Nolan le da un mecanismo narrativo que le permite no llegar nunca al final del duelo. Unas veces son bucles temporales, otras capas de sueños y otras, un larguísimo regreso a Ítaca tras la guerra.

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Fotos | Origen, Memento, La Odisea

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