Rebelión en el jardín de Carlos III: "Trata al personal como si fuera basura"

Ni sus jardineros lo soportan

María Yuste

Editor Senior

Desde que falleció Isabel II, la corona británica está de capa caida. Principalmente, por los graves problemas de salud que enfrentan Kate Middleton y Carlos III, ambos diagnosticados de cáncer. Sin embargo, este último tampoco cuenta con el mismo apoyo y cariño que tenía su madre como monarca. Pero ni fuera ni dentro del Palacio de Buckingham. De hecho, sus jardineros no lo soportan y lo acaban de ponerlo de vuelta y media en el prestigioso periódico 'The Times'.

Ambiente laboral tóxico y sueldos ridículos

Los datos hablan por sí solos: en los últimos tres años, once de los doce jardineros de Highgrove han dimitido. En la que fuera residencia de Carlos III antes de subir al trono, desarrolló su proyecto más importante durante 45 años. Sin embargo, como la finca pertenece al heredero al trono, Carlos se las ha tenido que ingeniar para poder seguir al mando del cuidado y explotación de sus queridos jardines. De este modo, gracias a una triquiñuela legal, la gestión de los jardines ha quedado a manos de la fundación benéfica del rey. No obstante, desde que se produjo este cambio, solo ha habido problemas. El motivo es una combinación de ambiente laboral tóxico y salarios bajos.

A finales de 2023, uno de los jardineros presentó una queja formal alegando que había escasez de personal y el equipo estaba desbordado, trabajando con recursos insuficientes y con constantes dificultades para cumplir con las peticiones del Rey. Añadiendo en relación a esto último que había "poca gestión de las expectativas de Su Majestad el Rey". Además, la queja indicaba que el personal había sufrido lesiones físicas al intentar mantener el ritmo y que el equipo sufría de baja moral por todo ello.

The King's Foundation

Como respuesta, la Fundación del Rey encargó una investigación externa que reconoció que había problemas de escasez de personal y malas prácticas de gestión. Al mismo tiempo, recomendaba ofrecer apoyo en salud mental a los empleados y una revisión de sus salarios. Sin embargo, según lo publicado recientemente, los problemas todavía persisten.

Carlos III, el jefe pesadilla

Algunos de los exempleados denuncian un nivel de implicación que roza lo obsesivo, incluso en lo tocante al lenguaje a la hora de comunicarse con el Rey. Los memorandos debían dirigirse a "YRH" (Su Alteza Real) y posteriormente a "YM" (Su Majestad) y evitar frases que Carlos considerara inapropiadas. Un jardinero dijo a 'The Times' que se trara al personal "como si fuera basura [...] con ira a flor de piel, mucha impaciencia y ninguna cortesía". Uno de los episodios que se narran es que, cuando un empleado escribió mal el nombre de un arbusto caducifolio japonés, subrayó la letra incorrecta y envió una objeción de solo dos letras: "¡No!".

Otra historia cuenta que uno de los jefes de jardines no superó su periodo de prueba por desconocer el nombre de una flor en particular del jardín, lo que hizo enfadar al rey: “Aparta a ese hombre de mi vista”, dijo. Ante las altas exigencias y meticulosidad de Carlos III en temas botánicos, se le dice al personal que priorice los deseos de Carlos, incluso si parecen poco prácticos. Tal y como lo describe un exjardinero: "si el rey quería que una planta se trasladara de un punto A a un punto B, pero la opinión profesional del jardinero era que moriría como consecuencia, se insistía en ello de todos modos".

Highgrove

Algunas de las protestas despóticas del rey se han producido porque falten las etiquetas con los nombres de su magnolia favorita, que los jardineros no hubieran logrado salvar su querida azalea perenne, que un cerezo en particular no creciera, sobrecontrol para garantizar que se alimentara con suficientes algas a un determinado árbol o que el restaurante sirviera la patata cerosa que tanto le gustaba, entre otras...

Además, ocasionalmente, solicitaba ayuda para el jardín de su propiedad privada, que no estaba cubierta por la organización benéfica. Carlos también era consciente de la escasez de personal, según los exempleados que han hablado en la investigación, así que propuso remediarla con voluntarios jubilados o con refugiados de la guerra en Ucrania.

Miseria Real

Los bajos salarios son otra de las lacras de los jardineros del Rey, con sueldos bajos incluso para los estándares del sector. En ocasiones, hasta la mitad de los empleados del jardín han cobrado el salario mínimo. Para marzo de 2022, de los 12 empleados, tres cobraban un salario por hora de 8,91 libras (el salario mínimo); dos, 9,50 libras (el salario mínimo para el año siguiente) y uno, estudiante, cobraba 8,36 libras.

En 'Rebel Princce', la biografía de 2018 sobre el entonces príncipe de Gales, Tom Bower ya adelantó que su jardineros tenían que tumbarse boca abajo sobre un remolque para arrancar las malas hierbas a mano porque Carlos III no quiere que se usen, y de “militares indios jubilados haciendo rondas nocturnas con linternas para retirar las babosas de las plantas”.

Foto de portada | Casa Blanca y Highgrove

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