
Pasé de un pelo liso y fino a tenerlo encrespado y completamente indomable
Yo tenia el pelo liso, fino y siempre me quejaba que no tenía volumen pero después de mis embarazos mi pelo mutó. Bueno, mejor dicho, las hormonas hicieron su trabajo y mi peló cambió por completo. Se convirtió en un pelo sin vida, ondulado y completamente encrespado y eso que vivo en Madrid, clima seco donde los haya, porque cuando iba a una zona de playa, era peor todavía. Y no, no estoy exagerando.
Probé un montón de mascarillas incluso decidí unirme al enemigo y comprarme una espuma, pero el resultado fue peor todavía. ¿Cómo pedirle a alguien que tiene el pelo liso desde que tiene uso de razón que se convierta en una 'curly girl' de la noche a la mañana? Pues no, tampoco funcionó.
Necesitaba algo que realmente transformara la fibra capilar sin castigarla, especialmente porque mi melena, además de encrespada, estaba decolorada y mucho más frágil que antes de los embarazos.
Fue entonces cuando me decidí por probar con un tratamiento, la nanoplastia, recomendada previamente por mi peluquera (@vanesa.martinez.bautycoach) -sí, la misma que me recomendó el champú para mi problema de dermatitis en el cuero cabelludo-. Esta era específica para cabello rubio y el cambio fue radical.
Desde la primera vez que me la aplicó noté el pelo mucho más suave, brillante y manejable. Las ondas desordenadas y sinsentido alguno desaparecieron, el encrespamiento se eliminó por completo y, por primera vez en mucho tiempo, pude dejar que mi cabello se secara al aire sin parecer una muñeca despeluchada (de verdad que no exagero).
Por qué nanoplastia y no otro tratamiento
Lo que más me convenció de este tratamiento es que no solo alisa el cabello, sino que también ayuda a repararlo. Según me contó Vanesa, la nanoplastia trabaja desde el interior de la fibra capilar gracias a ingredientes como aminoácidos, proteínas, colágeno y aceites vegetales, que rellenan las zonas dañadas y devuelven elasticidad y brillo al pelo. También contiene queratina hidrolizada, proteínas vegetales, pantenol y activos hidratantes y antioxidantes.
Además, a diferencia de otros alisados tradicionales, no utiliza formol, por lo que resulta una opción mucho más respetuosa tanto para el cabello como para el cuero cabelludo. A esto hay que añadir que el producto que utilizó para mi era específico para cabello rubio, y es que otro de sus puntos fuertes es que está formulada para no alterar el color ni dejar reflejos amarillentos, como dice uno de los elementos de su composición tiene pigmentos violetas y azulados, para neutralizar reflejos amarillos, algo que me preocupaba bastante. Mi melena siguió manteniendo el tono, pero con un aspecto mucho más sano y luminoso.
¿Cómo se aplica el tratamiento?
Yo me lo suelo hacer una vez al año y con eso tengo suficiente. Este año por ejemlo dejé pasar un poco más de tiempo por el posparto... y la lié, por eso lo mejor es ser constante.
El pelo debe estar recién lavado y secado al aire, o de la noche anterior, para que el profesional pueda ver qué zonas están peor ya que hay casos en los que no es necesario aplicarlo en todo el pelo. Yo normalmente lo aplicaba solo de medios a puntas, pero esta última vez tuve que hacer en todo el cabello desde la raíz. Una vez aplicado hay que esperar 30 minutos y después lavar con normalidad, secar y pasar la plancha para activar y fijar los ingredientes dentro de la fibra capilar: sella la cutícula, reorganiza la estructura del cabello y aumenta la duración del tratamiento.
El tratamiento tiene un precio de unos 100 a 170 euros aproximadamente, pero depende de cuánto producto se aplica, como antes comentaba. Es decir, de la largura y cantidad del pelo, así como de la valoración que haga el profesional para cada caso. Para mi sin duda es una inversión anual que merece la pena hacer.
¿Lo recomendaría? Sin duda, sí, sobre todo a quienes, como yo, han visto cómo su pelo ha cambiado después de un embarazo, por los cambios hormonales, cabellos indomables, encrespados o simplemente por que el pelo también envejece y se estropea con el paso del tiempo.
Una cosa que me gustaría aclarar es que si tu pelo normalmente es graso o tirando a graso, no te hagas el tratamiento desde la raíz. En mi caso, lo hice porque lo tenía muy mal, pero una semana después lo notaba muy graso en las raíces así que tuve que darme unos tres días un champú para pelo graso con sulfatos para quitar el exceso que había podido quedar.
Por supuesto, no es un tratamiento milagroso, sino que con la nanoplastia consigues que el cabello vuelva a tener vida, estar cuidado, suave y sea mucho más fácil de peinar. De hecho es que no tengo ni que secarlo con secador ni pasar la plancha, dejándolo secar al aire libre es suficiente para tenerlo súper natural y bonito.
En mi caso nunca he tenido melenón que digamos, este tratamiento supuso recuperar mi pelo, sanearlo y, sobre todo, olvidarme del encrespamiento que tanto me había traído de cabeza durante los últimos meses.
Fotografías | Sara Hormigo
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