Lou Doillon es una de esas chicas que muchos piensan que si no fuera hija de quién es (dos iconos de la bohème francesa: la cantante Jane Birkin, y el director de cine Jacques Doillon), nadie daría un duro por ella, pero Lou no solamente es el fruto de una era: Doillon es una de esas rarezas tan necesarias como escasas en un mundo de la moda en el que parece que solamente está destinada a triunfar la perfección.
Es extrañamente guapa, es estilosa, y dicen que simpatiquísima, alegre, viva y muy dulce; tiene un inconfundible charme francés que delata sus orígenes en la cuna de la intelectualidad parisina de los setenta, por lo que su carrera la lleva inevitablemente a ser actriz y musa de diseñadores y artistas varios (como Olivier Theyskens).
No lo puedo evitar: me encanta.










