
No suele ser nada habitual encontrar a actrices en la portada de Vogue Italia, esa es una práctica habitual que se reservan Anna Wintour y su edición americana, pero este mes, la biblia de la moda, sucumbe a las curvas de la actriz latina del momento: Eva Mendes.
Tras varios meses ingresada en una clínica de rehabilitación, la misma por la que han pasado un nutrido grupo de adictas famosas, entre ellas, Lindsay Lohan, Eva, vuelve a la carga más sexy que nunca y consigue casi lo imposible, que Steven Meisel fije su objetivo en ella.
El fotógrafo, uno de los más importantes de la industria de la moda, lleva 15 años firmando editoriales para el Vogue más polémico del mercado, el italiano, del que ha hecho su pequeño gran feudo gracias a su amistad con Franca Sozzani, la directora de la publicación, que le da plena libertad para campar a sus anchas.






Steven Meisel no deja de sorprenderme. Pero lo que más me maravilla es que le den libertad completa para hacer lo que le apetezca. La verdad es que las revistas suelen ser conservadoras a la hora de proyectar sus editoriales. Vogue Italia es la excepción que confirma la regla, y por ese motivo hay que aplaudir la labor de su directora Franca Sozzani, que ha logrado que la revista no sólo sea un referente para la moda, sino para el mundo del arte contemporáneo.




