
Stella McCartney siempre me pareción una chica con poco talento y menos carisma qiue se aprovechaba de un célebre apellido. Pero me equivocaba. Lo que hizo en Chloé fue estupendo y lo que está haciendo bajo su propia firma, todavía más. Porque si bien es verdad que ha heredado el espíriu emprendedor y creativo de su padre, y la vena activista, ecologista y solidaria de su madre, Stella McCartney es simplemente Stella.
Su filosofía estilística pasa por meclar lo sexy, con lo naif y lo sofisticado con lo hippie. Compañera de fatigas de John Galliano y Hussein Chalayan en la universidad, Stella siempre hizo oidos sordos a aquellos que, como yo, ponían en entredicho su talento, y su carácter guerrero y luchador es vox populi en la industria de la moda.
El collar que lanzó en 2007 y que tenía como colgante una pierna, en clara provocación a la mujer de su padre en ese momento, Heather Mills, con la que Stella nunca tuvo buena relación ya que desde el principio se olío los intereses paralelos de su madrastra, dice mucho de su irreverencia y de su ímpetu tanto dentro como fuera de las pasarelas.








