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La épica aventura de buscar piso de soltera. En versión GIF
Propuestas y consejos

La épica aventura de buscar piso de soltera. En versión GIF

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Tienes 30 años y sigues viviendo con tus padres (esas palabras retumban a modo ultratumba en tu mente). No, no estás sola y a todas nos ha pasado -y nos sigue pasando-. Pero es que parece que la gente no sabe cuán difícil resulta encontrar el perfecto piso de soltera a día de hoy. Más si te encuentras en una de las principales ciudades como Madrid o Barcelona. Los precios están altísimos, los metros son escasos y el estado de algunos lugares deberían ser revisados por sanidad. He aquí la épica aventura de buscar piso de soltera a día de hoy.

Un ritual que se repite día tras día

1. El día comienza -después de un par de cafés y un buen bocadillo de queso- encendiendo el ordenador y haciendo un repaso a todos los emails mañaneros. ¿Lo primero de todo? No es atender a los deseos inmediatos de tu jefe, la prioridad absoluta es repasar los nuevos anuncios en las distintas webs a las que te has suscrito... Y que te llenan la bandeja de entrada con spam de pisos imposibles de pagar (o auténticas pocilgas por las que deberían pagarte para poder vivir ahí).

2. En plena reunión tu móvil te avisa de un nuevo anuncio: zona buena, precio razonable y más de 20m2.

3. Pero de repente sacas un momento para ver las imágenes del lugar... Y es más de lo mismo.

4. Aunque a veces no sabes cómo empiezas a emocionarte por creer haber encontrado EL piso. Y de repente ¡badaboom! El precio asoma al final del anuncio.

5. Y sin saber cómo tu mente divaga y se imagina que ganas el Euromillón. He aquí donde empiezas a repasar pisos y casas que jamás podrás permitirte.

Tienes una cita

1. Ya has dado el primer paso: has llamado a la inmobiliaria y has pedido cita. Al fin y al cabo, esas 4 paredes que forman un espacio de 30m2 parecen tener cierto encanto si las miras desde otra perspectiva.

2. Pero ese día la suerte no está de tu parte y 5 minutos antes de llegar al lugar te llaman para comunicarte que ya se ha alquilado. ¡Por poco...!

3. Dejando un par de días de luto vuelves a ponerte manos a la obra. Repites el ritual y rezas para que nadie se adelante antes de poder ver el piso en cuestión.

4. ¿La primera impresión al entrar al lugar? ¿Cómo describirlo...?

5. Y entonces entras en su cocina.

6. Y te imaginas haciendo vida en ese baño.

7. Al ver tu expresión, el de la inmobiliaria te intenta animar alegando que se deben hacer unas pequeñas mejoras en respectivas estancias.

8. Y al llegar a casa decepcionada haces las cuentas. Y te percatas de lo que realmente puedes permitirte y pagar.

El chollo que no existe

1. Hay días en que sin saber cómo encuentras un 'chollo' y no quieres que te lo saquen de las manos.

2. El stalkeo es algo constante y llamas cada tres segundos para alquilarlo (aún sin verlo sabes que es lo mejor que has visto en mucho tiempo).

3. Pero al contestar al teléfono, la amable vendedora te anuncia que el precio no es correcto y que lo han duplicado.

4. Y sientes que jamás encontrarás piso -al igual que pareja-.

La presión social es real

1. Es probable que la presión social haya acelerado el proceso de búsqueda y las ganas de independizarte. Y es que estás cansada de esconderte cada vez que alguien te pregunta dónde y con quién vives.

2. ¿Cómo explicarle a la gente lo difícil que es encontrar piso de soltera sin poder compartir gastos con nadie...?

3. Pero siempre dices lo mismo: tu familia te ha pedido que no te vayas de casa y tu respetas sus deseos.

4. Y entonces aparece tu única amiga que quedaba sin independizarse y te dice que al fin ha encontrado piso.

El papeleo al alquilar

1. Recibos, extractos de banco, nóminas... El papeleo a veces puede resultar demasiado.

2. Dos meses de fianza, el pago a la inmobiliaria, el pago del primer mes... La cuenta corriente se vacía como por arte de magia.

3. Al entrar a Ikea sabes lo que va a pasar.

4. Y una vez pasas el primer mes ya sabes qué se siente vivir a solas.

5. Pero al fin y al cabo ya no vives con los padres... Y tienes un espacio para ti y tus cosas.

En Trendencias | Después de una semana buscando casa, tengo algo que decir

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