
La pareja se ha comprado una casa de campo en el que Nuria Roca dice que es su "lugar favorito ahora mismo"
Cuando Nuria Roca habló de Candeleda como "su lugar favorito del mundo", no estaba describiendo un rincón cualquiera. A los pies de la Sierra de Gredos, entre gargantas de agua cristalina, bosques y un microclima templado, este municipio abulense lleva décadas conquistando a quienes buscan desconectar sin renunciar a la belleza de un paisaje de interior. Allí, la presentadora y Juan del Val han encontrado el escenario perfecto para invertir el premio Planeta del escritor (dotado con un millón de euros) y levantar su refugio familiar: una casa integrada en la naturaleza a solo dos horas de Madrid.
Y basta pasar unas horas en Candeleda para entender por qué. Este pueblo del Valle del Tiétar tiene algo que lo diferencia de otros destinos de montaña. Tal vez porque la piedra de las fachadas convive con palmeras, higueras y olivos gracias a un microclima muy peculiar . Todo ello con las cumbres de Gredos como telón de fondo. Es un lugar donde el día puede empezar junto a una garganta y las tardes terminar paseando por las callejuelas empedradas que parecen detenidas en el tiempo.
Qué ver en Candeleda
El mejor modo de descubrir Candeleda es empezar perdiéndose por el casco histórico con sus calles estrechas, soportales y viviendas tradicionales con entramados de madera que conservan buena parte de su arquitectura popular. En la Plaza Mayor siempre hay movimiento, especialmente cuando las terrazas comienzan a llenarse al caer la tarde.
Entre los edificios más destacados sobresale la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, levantada entre los siglos XV y XVI, actualmente uno de los grandes símbolos patrimoniales del municipio. Muy cerca aparece también la ermita de San Blas, otro de esos rincones que cuentan la historia local.
Quien quiera profundizar un poco más en el pasado de la comarca puede acercarse también al vecino núcleo de El Raso para visitar el castro celta de El Freíllo, uno de los asentamientos vetones mejor conservados. Visitarlo es darse cuenta de lo sorprendente que es que hace más de dos mil años ya existiera vida organizada en este mismo enclave dominado por las montañas de Gredos.
Y, por supuesto, el gran protagonista del lugar es el agua. Las gargantas que descienden desde la sierra forman pozas naturales donde muchos visitantes se refugian durante el verano. No es casualidad que buena parte de quienes compran una segunda residencia en la zona lo hagan atraídos por esta combinación mágica de montaña, baño e historia.
Dónde comer rico y barato en Candeleda
La gastronomía es otro buen argumento para quedarse más tiempo del previsto en el lugar. Una apuesta segura es Restaurante Casa Pepe, muy popular entre vecinos y visitantes por su cocina tradicional, donde no faltan especialidades como el cabrito o las carnes a la brasa, con una excelente relación calidad-precio.
También merece la pena reservar mesa en Restaurante Los Marinos, conocido por sus abundantes raciones y su cocina casera, ideal para recuperar fuerzas después de una mañana de senderismo. Si buscas una propuesta más informal, el Restaurante Bar Perdigón se ha ganado una magnífica reputación gracias a sus tapas, carnes y ambiente de bar de pueblo donde siempre parece haber alguien conocido. Aunque otra alternativa económica es Can D'vera, un asador perfecto para resolver una comida sin disparar el presupuesto.
Qué hacer en los alrededores de Candeleda
Aunque el pueblo invita a quedarse a descansar, buena parte de la magia está en todo lo que lo rodea. Candeleda es una de las principales puertas de entrada al Parque Regional de la Sierra de Gredos y cuenta con una amplia red de senderos señalizados que atraviesan gargantas, bosques de castaños y antiguos caminos ganaderos. Entre las rutas más populares figuran los recorridos hacia el Puerto de Candeleda o el sendero del Sillao de la Peña, además de varios tramos del GR-180 que recorre el Valle del Tiétar.
Muy cerca se encuentra también el santuario de Nuestra Señora de Chilla, rodeado por uno de los paisajes más espectaculares de la zona y punto de partida habitual para varias excursiones de montaña.
Si apetece más una escapada cultural, el pequeño pueblo de El Raso combina patrimonio arqueológico con excelentes vistas sobre el valle. Y para quienes simplemente buscan naturaleza, basta seguir cualquiera de las carreteras secundarias que serpentean entre robledales, gargantas y fincas de campo para descubrir por qué tantos madrileños terminan convirtiendo esta parte de Gredos en su refugio de fin de semana.
Esa es precisamente la mayor virtud de Candeleda. Su atractivo está en la sensación de que los días transcurren a otro ritmo. Un ritmo que convenció a Nuria Roca y Juan del Val para construir su refugio entre montañas y que explica por qué, quien llega una vez, suele acabar planeando la siguiente escapada incluso antes de marcharse.
Foto de portada | @nuriarocagranell y Candeleda Turismo
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