Olvídate de la Costa Brava: este encantador pueblo medieval sin turistas es perfecto para una escapada de fin de semana

Calles empedradas, rutas verdes y un río que lo atraviesa todo y solo a dos horas de Barcelona

Anabel Palomares

Editor

Hay pueblos que no se visitan, sino que se descubren con la misma delicadeza con la que abrirías un libro antiguo y lleno de historia. Sant Llorenç de la Muga, en el corazón más verde del Alt Empordà, es uno de ellos. Un lugar que no se visita, se vive. En él el rumor del río marca el ritmo de los días y el tiempo, por alguna razón que parece cosa de magia, parece haberse olvidado de correr. Caminar sin rumbo, perderse en sus calles y embelesarte con sus colores otoñales es el plan perfecto para hacer una escapada de fin de semana a menos de dos horas de Barcelona.

El encanto medieval de Sant Llorenç de la Muga

Sant Llorenç de la Muga se encuentra en el Alt Empordà, en la provincia de Girona. A unos 25 km de Figueres y muy cerca del Parque Natural de la Alta Garrotxa, este pequeño pueblo medieval es perfecto para amantes del senderismo o para una escapada rural de fin de semana. Allí el otoño se vive con calma y la postal en tonos ocres y anaranjados que nos ofrece es tan bonita, que esta estación es la más bonita para conocerlo.

Llegar allí ya es parte del encanto porque la carretera de acceso serpentea entre bosques de encinas, pinos y alcornoques, hasta que se abre el valle y aparece el pueblo con su perfil inconfundible. El casco antiguo conserva casi intacto su recinto amurallado medieval, con rincones diseñados para perderse sin prisa. El núcleo urbano se sitúa en un pronunciado meandro y el río Muga atraviesa el pueblo, por lo que tiene pozas, puentes de piedra y un eterno murmullo realmente encantador. Sus calles empedradas y sus dos portales medievales, Dalt y Baix, nos muestran ese pasado que aún conserva y que le ha valido para mantenerse con un encanto único.

Iglesia de Sant Llorenç de la Muga

Entre sus monumentos es Patrimonio Cultural la Iglesia de Sant Llorenç de la Muga, que existe desde el año 972 y cuyo templo románico original tenía tres naves. Aunque como bien dicen desde el ayuntamiento, ha sufrido “una historia de transformaciones, reformas y destrucciones parciales”, sigue siendo impresionante ver cómo se alza ahora rodeada de jardines y huertos donde se cultivan las famosas judías de Sant Llorenç.

Iglesia de la Virgen de Palau

También se puede visitar la capilla de Sant Jordi de estilo románico, y los puentes sobre el Muga: el puente Viejo de tres arcos, y el de Sant Antoni con dos. Además, fuera del pueblo se encuentra la Torre de Vigía construida en el s.XII y en perfecto estado de conservación, es otro de los monumentos patrimonio cultural. Construida sobre la roca, se alza imponente sobre el pueblo y es un excelente mirador sobre el valle de La Muga y Sant Llorenç, con los Pirineos al fondo. También a las afueras del pueblo encontramos la iglesia de la Virgen de Palau, una iglesia románica protegida como bien cultural de interés local y patrimonio del Alt Empordà

En verano, el río Muga se convierte en el alma de esta zona y a lo largo del río hay varias gargantas de aguas cristalinas y pozas. En el pueblo, la “Gorga del Molí” a las afueras del casco urbano y siguiendo el curso del río arriba desde el Pont Vell, es la poza natural más popular en verano. En otoño, el agua refleja los tonos dorados del bosque y puede verse con una sencilla ruta que no llega a los siete kilómetros. 

Esa zona es perfecta para hacer un pequeño picnic y probar sus productos locales como embutidos, quesos, un buen pan de payés y un vino del Empordà. No creo que haya plan mejor para rematar un fin de semana de tranquilidad, naturaleza y paz.

Fotos | Daniel CULSAN en Wikimedia, Ayuntamiento de Sant Lorenç de la Muga, Costabrava.org, Ubi Cat turismo

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