El pueblo de Castellón que es mucho más que playa: manantiales en la arena, un castillo templario y rutas entre acantilados

Diez kilómetros de costa a los que no les falta absolutamente de nada

María Yuste

Editor Senior

Arena fina, calas escondidas y agua transparente son atractivos de los que pueden presumir muchos pueblos costeros de la geografía española. Sin embargo, no todos ofrecen también castillos templarios, rutas entre acantilados y tomates que se cuelgan como si fueran joyas. De hecho, todo esto junto solo lo encontramos en Alcocéber, un rincón del Mediterráneo con mucha personalidad propia.

Un pueblo donde la playa no lo es todo

Alcocéber, o Alcossebre, es un pueblo que ya de por sí juega con ventaja gracias a sus más de diez kilómetros de costa. En ellos caben todos los veranos posibles:  desde los que se pasan en playas amplias y familiares como la del Cargador o la Romana, hasta calas casi secretas donde el ruido de la civilización desaparece y solo queda la naturaleza.

Ayuntamiento Alcocéber

Y luego está esa rareza que hace tan especial este pueblo: la playa de Las Fuentes, donde brotan manantiales de agua dulce en mitad de la arena. Un fenómeno poco común que convierte el baño en algo casi surrealista.

En todas se puede venir a hacer lo típico: toalla, libro y siesta o lanzarte al mar a hacer snorkel, buceo o vela. Porque si una ventaja tiene este pueblo es que no te obliga a elegir entre planes activos o modo avión.

En pueblo costero entre montañas 

Lo inesperado llega cuando te das la vuelta y miras en dirección contraria al mar. Aparece la Sierra de Irta, un parque natural que rompe con la idea clásica de destino costero.

Ayuntamiento Alcocéber

Senderos que serpentean entre acantilados, rutas de cicloturismo con vistas al Mediterráneo y caminos que conectan calas escondidas hacen que llevar unos buenos deportivos sea igual de necesario que acordarse de echar las chanclas en la maleta.

Es uno de esos sitios donde puedes empezar el día nadando y terminarlo viendo el atardecer desde una montaña. Sin necesidad de coger el coche ni meterte en atascos o enfrentarte a multitudes de turistas con el mismo plan.

Un castillo, una ermita y vistas que no caben en el móvil

No obstante, en Alcocéber mi todo va de playa ni de montaña, el plan cultural también tiene su lugar. El Castillo de Xivert, de origen islámico y pasado templario, vigila el paisaje desde lo alto como si el tiempo no hubiera pasado.

Muy cerca, la ermita de Santa Lucía regala una de esas panorámicas que obligan a hacer una pausa contemplativa (y varias fotos que nunca le hacen justicia). Mientras que en el casco antiguo de la vecina Alcalà de Xivert, la iglesia de San Juan Bautista pone el toque monumental con su imponente campanario.

Ayuntamiento Alcocéber

Mar abierto (y volcánico) a pocos kilómetros

La visita a Alocéber es ampliable cuando uno vuelve a darse la vuelta y mira al horizonte en el mar. Frente a la costa están las Islas Columbretes: un archipiélago volcánico que parece sacado de las Canarias.

Llegar hasta ellas implica hacer una excursión en barco, pero la recompensa es todavía mejor: aguas limpias, vida marina y uno de los mejores puntos de buceo de todo el Mediterráneo.

Para recargar pilas entre tanto plan, la gastronomía local es una maravilla de arroces y pescados, pero también hay un protagonista inesperado: la tomata de penjar, un tomate tradicional que se conserva colgado durante meses y concentra todo el sabor. Aquí comer no es un trámite entre baño y baño. Es parte del viaje.

Foto de portada | Ayuntamiento Alcocéber

En Trendencias | 35 escapadas románticas por España para hacer en pareja en 2026



Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario