Viajé a la capital de la isla, Santa Cruz, y descubrí un pueblo perdido entre riscos y con una gastronomía tradicional maravillosa
A menos de una hora de Santa Cruz, la capital de Tenerife, se encuentra el Macizo de Anaga, un pulmón natural y vivo, patrimonio natural de la Isla de Tenerife y Reserva de la Biosfera. Allí, se esconde entre riscos Taganana, y sus espectaculares playas. Y lo mejor es que los turistas, se emperran en irse al sur de la isla para tostarse al sol en sus playas, perdiéndose esta maravilla de la naturaleza.
Qué ver en Taganana
El Caserío de Taganana, un pequeño pueblo lleno de encanto en el corazón del Parque Rural de Anaga, fue uno de los primeros asentamientos fundados por los conquistadores castellanos. Además de sus espectaculares vistas, motivo más que suficiente para visitar el pueblo, cuenta con dos Bienes de Interés Cultural: la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, una de las más antiguas de Tenerife, y la ermita de Santa Catalina. Pero más allá del pueblo, el verdadero interés está en su entorno y sus playas. El Roque de las Bodegas y Almáciga son las más cercanas, pero Benijo, la playa más aislada, es sin duda la más espectacular.
En la playa Benijo no hay tiendas. Tampoco duchas. No hay decenas de restaurantes. Ni turistas. Y es que esta playa virgen de arena negra, una de las preferidas por los chicharreros, es una que pocos turistas conocen. Encontrarás naturaleza a raudales, salvaje y pura. Se ubica en el Parque Rural de Anaga, y es una playa bonita. De hecho es preciosa.
Se encuentra entre dos roques, el de Benijo y el de La Rapadura, y solo tiene 300 metros, pero su arena volcánica es una invitación a pasar el día. Y lo mejor es que no es la típica playa abarrotada de gente como podría pasar en las de la zona sur de la isla, sino justo lo contrario. Tanto que es una zona nudista a la que se accede a través de unas escaleras. Como muchas playas salvajes, el oleaje es fuerte y es necesario extremar la precaución. De hecho cuando yo estuve hace menos de un mes, el sendero estaba cerrado al público por desprendimientos y solo pude disfrutarla desde el espectacular mirador.
Está enclavada al nordeste de la isla de Tenerife, pero aunque como decía, es preciosa, quizá lo más bonito sea el camino que lleva hasta ella. Desde Santa Cruz de Tenerife supone el final de una carretera de montaña que atraviesa un bosque de laurisilva, y desde la que tienes unas espectaculares vistas del Atlántico, barrancos, picos y pequeños pueblos blancos que dan al mar. La ruta en coche a través de la carretera TF-134 lleva hasta el mirador que da a la playa, es absolutamente espectacular y también hay servicio de autobús (línea 946 de Titsa) desde la Estación Marítima de Santa Cruz de Tenerife.
También merece la pena hacer una visita al Roque de las Bodegas, uno de los caseríos costeros de Taganana con su preciosa playa Roque de las Bodegas. Aunque es la más concurrida de la zona con sus 380 metros de longitud, también es especialmente hermosa cuando el día está nublado, como me ocurrió cuando la visité. Como está enclavada a los pies del acantilado del macizo de Anaga, las vistas desde abajo son preciosas hasta con neblina.
La tercera playa, la de Almáciga, es lugar de encuentro de surferos y como ocurre con la playa de Roque de las Bodegas, es una mezcla de grava, callado y arena negra. Eso sí, el oleaje es bastante fuerte durante todo el año y hay que tener cuidado si decides bañarte.
Personalmente no te recomiendo hospedarte en Taganana, sino hacerlo en Santa Cruz. Está muy cerca y uno de los grandes encantos del Parque Rural de Anaga es llegar hasta él por carretera. Puedes quedarte en el Barceló Santa Cruz Contemporáneo, un hotel urbano recién reformado y a menos de una hora de Taganana. Así puedes disfrutar no solo del pueblito costero, sino de Santa Cruz y de la oferta gastronómica del Barceló Santa Cruz Contemporáneo. Te recomiendo que no te pierdas su restaurante Típicamente Sanabria y aprovecha otro día para ver atardecer en su azotea con un cóctel. Una maravilla.
Dónde comer rico y barato en Taganana
Continúa la carretera hasta el verdadero final de la misma, Caserio Benijo, 8. Allí encontrarás Casa Paca, un restaurante de sabor canario, tradicional y absolutamente maravilloso en el que probar desde unas papas con mojo hasta una pota guisada, pasando por guisos típicos de la zona como una deliciosa cabra estofada. También tienen pulpo recién pescado, conejo guisado y un quesillo para cerrar esa comida a lo grande en un espacio que solo conocen los locales.
Si comes fuera, lo normal es pedir en la barra, pero es parte del encanto de un lugar poco turístico y muy auténtico al que nos lleva, de manera literal, el final de la carretera. Y Paca es encantadora y una cocinera de locos.
Podrías ir también a El Mirador de Benijo, que se ubica justo en el punto donde se aparca antes de bajar a la playa. Tienen pescado fresco y unas vistas espectaculares al mar, pero solo abre de lunes a viernes en horario de comidas y los fines de semana está cerrado.
En Roque de las Bodegas está el Restaurante La Ola con cocina creativa de producto local, pero de nuevo, solo abre de lunes a viernes en horarios de comidas así que la mejor opción, y la que yo misma te recomiendo, es la de Casa Paca.
Qué hacer en los alrededores de Taganana
Lo más interesante es hacer senderismo por el Parque Rural de Anaga y disfrutar de rutas como el sendero Afur - Taganana, una ruta circular de 14 kilómetros y dificultad media, que se recorre en unas siete horas. El camino comienza en la plaza de Afur y desciende por el barranco del mismo nombre hasta casi llegar a la playa de Tamadite. Luego asciende hasta el Caserío del Chorro y el pueblo de Taganana y regresa a Afur por el camino de Inchirés.
Otra de las rutas de senderismo recorre las tres playas de arena negra del macizo de Anaga (Roque de las Bodegas, Almáciga y Benijo), pero es exigente, con un desnivel positivo de 1151metros y 16,3 km de distancia. Si quieres algo más ligero, prueba con la ruta Las Escaleras - Las Carboneras, de apenas tres kilómetros y sin grandes subidas, que desciende por el camino de las Escaleras y llega hasta las Carboneras para conectar con Chinamada.
Lo mejor es que puedes disfrutar de un plan completo que comience con una ruta de senderismo que se adentre en el bosque, que incluya una parada para comer en Casa Paca y termine el día en la playa, viendo atardecer. Un plan apetecible todo el año.
Fotos | Anabel Palomares, Turismo Islas Canarias, Turismo Tenerife
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