Tiene una ruta perfecta para combinar senderismo como tour de calas
Hemos encontrado el destino de costa capaz de poner de acuerdo a todo el mundo. El que quiere playa, el que pasa de torrarse en la tumbona y busca historia, el que viaja por comer bien y, por supuesto, el que solo necesita sol y paseos junto al mar. Se trata de Águilas, en el extremo sur de la Región de Murcia y cerca de la frontera con Almería. Un lugar muy completo que no necesita de promocion para enamorar.
Con más de 300 días de sol al año, un litoral salpicado de playas y calas y una historia que va del mundo romano al esplendor minero del siglo XIX, este antiguo puerto pesquero todavía conserva algo que es cada vez más difícil de encontrar: autenticidad. Porque aquí sigue habiendo vida más allá del verano y las terrazas están llenas todo el año de gente local.
Qué ver en Águilas: castillo con vistas, jardines centenarios y memoria marinera
La mejor forma de empezar a conocer Águilas es subiendo al castillo de San Juan de las Águilas, el gran monumento de la ciudad. Tras haber ejercido como fortaleza defensiva, hoy funciona como uno de los mejores miradores de la zona. Desde lo alto se obtiene una panorámica que lo abarca todo: la bahía, el puerto, el casco urbano y un Mediterráneo especialmente azul. Después es casi obligatorio bajar hasta la Plaza de España, conocida por muchos como La Glorieta.
Se trata del centro neurálgico urbano de Águilas pero lejos de ser estresante y ruidoso, es agradable de verdad: con ficus centenarios que dan sombra, ambiente tranquilo y el Ayuntamiento del siglo XIX (de aire neomudéjar) atestiguando la escena a través de los años. Muy cerca también está la iglesia de San José, otro de los edificios históricos imprescindibles. Sobre todo si te gusta el arte y la arquitectura sacra.
Águilas también presume de un pasado mucho más antiguo de lo que parece. El Museo Arqueológico Municipal ayuda a entender la importancia romana de la zona, especialmente vinculada a la cercana isla del Fraile, donde se han encontrado restos de gran valor histórico. Si te gusta descubrir ciudades a través de sus capas de historia, aquí hay tela que cortar.
Además, lo de las capas es literal porque bajo las aguas de la bahía del Hornillo se esconde otra de las grandes riquezas de Águilas: los yacimientos subacuáticos en los que, en los últimos años, se han encontrado materiales arqueológicos de época romana. Entre los hallazgos más llamativos figura una pieza de bronce perteneciente a una jarra romana decorada con figuras mitológicas, además de indicios que apuntan a posibles pecios y restos vinculados al tráfico marítimo antiguo.
Otro icono local es el Embarcadero del Hornillo, una espectacular estructura industrial de hierro construida a comienzos del siglo XX para cargar mineral procedente del interior. Es una de esas obras que sorprenden incluso a quien no pensaba interesarse por la ingeniería industrial.
Y si todavía te quedan ganas de paseo, el Monumento al Ferrocarril y las antiguas termas romanas rematan una ruta urbana que demuestra que Águilas es bastante más que sol y playa.
Dónde comer rico y barato en Águilas: tapeo serio y pescado del bueno
Una parada casi obligatoria para comer en Águilas es la Taberna El Pimiento, famosa por las colas que congrega y su ambiente animado. Merece la pena pedir jamón, michirones (guiso a base de habas secas) y raciones para compartir. Es de esos bares en los que tienes la sensación de haber pedido demasiado mientras sigues comiendo.
Si prefieres algo céntrico y con personalidad, la Taberna Mediática es una opción muy valorada en la localidad. Buen ambiente, carta variada y con un punto original que la hace distinta (sin pasarse).
Para comer junto al mar sin que la cuenta arruine el viaje, Boa Beach es perfecto para disfrutar de las vistas en la playa del Hornillo mientras se degustan arroces, pescados y una sobremesa larga.
Y si te acercas a la pedanía de Calabardina, el Restaurante Miramar es otro establecimiento clásico para disfrutar de cocina marinera a precios razonables.
Qué hacer en los alrededores de Águilas: calas salvajes, senderismo y naturaleza pura
Una de las mejores excursiones cercanas es por el Paisaje protegido de Cuatro Calas, un tramo de costa para recorrer haciendo ruta de calas. Aquí están La Carolina, La Higuerica o Los Cocedores, pequeñas joyas de agua cristalina y entorno natural salvaje. Eso sí, conviene ir pronto en temporada alta, porque el secreto hace tiempo que dejó de ser tan secreto.
También merece muchísimo la pena acercarse al Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, donde aparecen playas vírgenes, dunas fósiles y senderos con vistas al mar. Es una zona fantástica para caminar mientras alternas vistas de monte mediterráneo y costa salvaje. Si buscas una ruta sencilla con recompensa visual, los caminos que rodean Calabardina y suben hacia el entorno de Cabo Cope son muy agradecidos.
No obstante, para una escapada diferente, la cercana frontera con Almería permite plantarse en pueblos como Pulpí en poco tiempo, ideal para ampliar la ruta Mediterránea o hacer una parada gastronómica.
Lo mejor de Águilas es que puedes pasar la mañana en una cala preciosa, comer de maravilla sin dejar temblando la tarjeta, visitar un castillo al atardecer y terminar comiendo un helado mientras paseas entre ficus gigantes.
Foto de portada | Turismo de Águilas
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