El embalse más bonito de España esconde un pueblo bajo el agua y una torre que emerge entre montañas

Naturaleza salvaje y belleza melancólica en pleno Pirineo Aragonés

María Yuste

Editor Senior

El embalse de Mediano, en plena comarca del Sobrarbe oscense, es un lugar de aura tan mágica que literalmente está detenido entre dos tiempos. A medio camino entre una postal de aguas turquesa y paisaje fantasma, este rincón del Pirineo aragonés combina naturaleza salvaje, memoria histórica y la belleza melancólica que tienen los sitios tan marcados por el paso del tiempo. 

Basta conducir por la carretera A-138 desde Aínsa rumbo a Barbastro para encontrarse, de repente, con la imagen que se ha convertido en símbolo del lugar: la torre de la antigua iglesia de Mediano emergiendo sobre el agua como si flotara. La escena tiene algo hipnótico: un campanario del siglo XVI resistiendo en mitad de un lago azul intenso rodeado de montañas.

El embalse se inauguró a finales de los años sesenta para regular las aguas de los ríos Cinca y Ara y generar energía hidroeléctrica. Sin embargo, como ocurrió en tantos otros puntos de España durante aquella época, la construcción del pantano implicó el abandono de varios pueblos. El más conocido fue Mediano, que quedó sumergido bajo el agua en 1969. Hoy, dependiendo del nivel del embalse, todavía pueden verse restos de calles y construcciones durante los periodos de sequía, aunque la torre de la Iglesia de la Asunción suele asomar casi todo el año. 

Josep María Aragonés

Qué ver alrededor del embalse de Mediano

Aunque mucha gente llega hasta aquí solo para fotografiar la famosa torre sumergida, la realidad es que el entorno del embalse da para mucho más que una parada rápida de carretera. El primero de los imprescindibles es, claro, acercarse al antiguo pueblo de Mediano y contemplar la iglesia desde la orilla. Cuando el agua baja lo suficiente, incluso se puede caminar por parte del antiguo núcleo urbano y entrar en el interior del templo, una experiencia extraña y fascinante a partes iguales.

Muy cerca aparece uno de los pueblos más bonitos del Pirineo aragonés: Aínsa. Su casco histórico medieval, perfectamente conservado, está lleno de calles empedradas, soportales y plazas que parecen diseñadas para perderse paseando sin mirar el reloj. Merece mucho la pena visitar su castillo, la Plaza Mayor y la iglesia románica de Santa María, además de detenerse en alguno de sus miradores sobre el río Cinca.

Otro lugar imprescindible es Muro de Roda, un enclave medieval fortificado situado sobre una cresta rocosa desde la que se obtienen algunas de las vistas más espectaculares del Sobrarbe. Un paisaje que parece suspendido entre montañas y silencio absoluto. También es recomendable acercarse a Torre de Abizanda, una impresionante torre defensiva medieval que recuerda la importancia histórica de esta zona en los orígenes del Reino de Aragón.

Turismo de Aragón

Y para quienes disfrutan mezclando naturaleza y memoria de España, resulta especialmente interesante visitar pueblos recuperados como Ligüerre de Cinca o Morillo de Tou, antiguos núcleos abandonados tras la construcción de los embalses que hoy han vuelto a la vida convertidos en centros vacacionales rurales.

Qué hacer en el embalse de Mediano

En este tipo de paisajes muchas veces basta con sentarse frente al agua y mirar cómo cambia el color del embalse según la luz del día. Cuando el nivel está alto, el tono turquesa del agua sorprende incluso a quienes conocen bien el Pirineo. Ese color tan particular se debe al polvo calcáreo arrastrado desde las montañas.

Aun así, quienes buscan una experiencia más activa encontrarán bastantes opciones. El kayak es probablemente la actividad más especial: remar sobre las aguas tranquilas del embalse mientras la torre emerge a pocos metros es muy cinematográfico. También se puede practicar paddle surf, piragüismo o incluso wakeboard y esquí acuático en algunas zonas habilitadas.

En verano, además, hay áreas donde el baño está permitido, convirtiendo el embalse en una alternativa tranquila a las piscinas y playas saturadas. Hay que tener en cuenta que aquí no hay playa como tal, pero sí pequeñas orillas y rincones donde poder refrescarse rodeado de montañas.

PacoQT

Los aficionados al senderismo tampoco se quedarán cortos. Una de las rutas más recomendables es la subida al Mirador de Samitier, desde donde se obtiene una panorámica espectacular del embalse, la torre y las sierras del Sobrarbe. También hay senderos sencillos alrededor de Ligüerre de Cinca y caminos ideales para recorrer en bicicleta de montaña.

Y si todavía queda tiempo para seguir explorando, basta remontar el curso de los ríos cercanos para llegar a algunos de los grandes paisajes naturales de Aragón. Hacia el norte aparecen lugares como el valle de Pineta o el valle de Chistau, mientras que siguiendo el río Ara se alcanza el impresionante Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, una de las joyas naturales más espectaculares de España.

Dónde comer rico y barato cerca del embalse de Mediano

En Aínsa y los pueblos que rodean el pantano hay varias opciones muy recomendables para probar cocina aragonesa contundente después de una mañana de ruta.

Paco Quiles

Una de las más populares es el restaurante Callizo, conocido por reinterpretar productos locales con un punto creativo sin caer en precios elevados. Para algo más informal y tradicional, Mesón de L’Ainsa suele aparecer entre los favoritos de locales y visitantes por sus carnes a la brasa, migas y platos de montaña.

Otra opción muy bien valorada es La Carrasca, un bar de tapas perfecto para probar cocina casera aragonesa en un ambiente relajado. Y quienes prefieran comer junto al agua pueden acercarse a Restaurante Casa Puyuelo, muy conocido en la zona por sus platos abundantes y precios razonables.

En las cartas de estos restaurantes podemos encontrar clásicos pirenaicos como el ternasco, la longaniza de Graus, las chiretas o las sopas tradicionales de montaña, ideales para entender el paisaje desde el plato.

Tore

Al fin y al cabo, el embalse de Mediano no es solo uno de los paisajes más fotogénicos del Pirineo aragonés, es también un lugar atravesado por historias, memoria y naturaleza. Un sitio donde se puede navegar sobre un antiguo pueblo sumergido, contemplar montañas reflejadas en aguas turquesa o descubrir algunos de los pueblos medievales más bonitos de Aragón sin grandes aglomeraciones. 

Foto de portada | Tore Josep Maria Aragonés

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