El pueblo más tranquilo del Mediterráneo está en Alicante y tiene calas que parecen del Caribe
Muy cerca del mastodóntico y frenético Benidorm se ubica Benissa, un pueblo costero que no compite por ser el más famoso de la Costa Blanca, pero que termina siendo al que vuelven aquellos viajeros que lo descubren. Entre el verde de sus sierras y el azul cálido del Mediterráneo, todo sucede a otro ritmo completamente opuesto el de su vecina moderna. Este es un ritmo en el que apetece perderse.
Qué ver en Benissa: playa, calas y mucho más que playa y calas
Hablar del casco histórico de Benissa es hablar de calles estrechas, fachadas con rejas de hierro y un aire ligeramente medieval que hacen de cualquier paseo una experiencia especial. Se recomienda empezar el recorrido por la Plaza del Portal, donde el actual ayuntamiento (un antiguo hospital del siglo XVIII) marca el inicio de un recorrido para el que no se necesita mapa.
No obstante, la parada imprescindible está en la Iglesia de la Purísima Xiqueta, conocida como la "catedral de la Marina" conocida así por ser una de las iglesias más grandes de la comarca de la Marina Alta. Su escala, sus tres naves y ese aire neogótico la convierten en una sorpresa bastante extraordinaria para un pueblo de este tamaño. Muy cerca, la Casa Museo Abargues permite colarse en la vida de la nobleza local de entre los siglos XVIII y XIX y pasear por estancias que parecen detenidas en el tiempo.
Si sigues caminando acabarás encontrándote con joyas menos evidentes, como la Lonja de la Constitución o la curiosa Casa de Juan Vives, envuelta en una leyenda de peregrinos y milagros que le añade un punto de misterio a la escapada. Y luego están las calles con encanto: Desamparados, Puríssima… y otros nombres que ya cuentan historias antes de que alguien te las explique.
Dónde comer rico y barato en Benissa: arroces, cocas y bares con vista al mar
Comer bien en Benissa no es complicado y comer bien sin dejarte medio presupuesto, tampoco.
Uno de esos sitios que justifican el viaje es Casa Cantó. Aquí el arroz no es un plato, es una religión: desde el clásico del senyoret hasta versiones más locales con toques inesperados. El ambiente es sencillo, pero con ese punto acogedor de casa de comidas de toda la vida donde sabes que vas a salir rodando (y contenta).
Más cerca del mar, Chiringuito L’Espigó es perfecto para alargar un desayuno o convertir una cerveza en comida improvisada. Arroces, frituras y música en directo en temporada alta, todo con unas vistas directas al mar que hacen que te plantees seriamente no volver a la oficina.
Y si te apetece algo todavía más relajado, Xiringuito Olalà, en la cala Baladrar, mezcla cócteles, conciertos y ambiente de verano eterno que funciona incluso fuera de temporada. No es alta cocina, pero tampoco le hace falta.
Qué hacer en los alrededores de Benissa: calas escondidas y montañas con vistas
Aquí viene el verdadero giro de guion que ofrece Benissa: no es solo un pueblo costero bonito para bañarse y descansar, es una puerta de entrada a algunos de los paisajes más interesantes de la Costa Blanca.
La costa está salpicada de calas que parecen específicamente diseñadas para quienes huyen de la masificación. Como la Cala dels Pinets, que tiene esa luz dorada que convierte cualquier atardecer en una escena cinematográfica, mientras que la Cala Advocat es perfecta para un baño tranquilo y protegida del oleaje. Y luego está la Fustera, más amplia, más cómoda, pero con aguas igual de transparentes.
Para recorrerlas, el Paseo Ecológico de Benissa es uno de esos planes que no fallan y que son casi obligatorios. Se trata de un sendero que conecta acantilados, vegetación mediterránea y miradores desde los que el mar parece más azul de lo habitual.
Si prefieres cambiar el salitre por altura, la Sierra de Bèrnia ofrece rutas de senderismo con vistas que compensan el esfuerzo de la subida. El paisaje se abre sobre roca al horizonte recordándote que en este rincón de Alicante la montaña y el mar no compiten, conversan y se entienden como parte de un todo.
Al final, eso es precisamente lo que define a Benissa: un equilibrio extraño pero perfecto entre lo que esperas de la costa mediterránea y lo que no sabías que necesitabas. Es un lugar al que no llegas por casualidad, pero al que probablemente quieras volver.
Foto de portada | Turismo Comunitat Valenciana
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