Un road trip andaluz cuyo paisajes es en primavera y principios de verano cuando alcanza su punto álgido de espectacularidad
¿Por qué perder parte del tiempo de un viaje en el desplazamiento cuando existen carreteras que directamente son el destino? La A-7000, conocida como la carretera de los Montes de Málaga es uno de los mejores road trips que puedes hacer esta primavera-verano. Este antiguo trazado medieval que durante siglos conectó Málaga con el interior atraviesa hoy uno de los paisajes menos turísticos de Andalucía. Una sucesión casi hipnótica de curvas cerradas, densos pinares, ventas tradicionales y miradores desde los que el Mediterráneo aparece de pronto, brillante y azul, algunos cientos de metros más abajo.
La ruta serpentea durante algo más de 30 kilómetros entre Málaga y Colmenar, atravesando el Parque Natural Montes de Málaga, un pulmón verde que sorprende todavía más por su cercanía a la ciudad. Basta abandonar la zona de El Limonar y empezar a ganar altura para que el ruido urbano desaparezca de golpe. En cuestión de minutos, el asfalto estrecho y sinuoso queda rodeado por bosques de pino carrasco, encinas y monte mediterráneo, mientras la bahía de Málaga se convierte en una panorámica aérea de película.
Es una carretera que obliga a conducir despacio. No solo por sus curvas o por la presencia habitual de ciclistas y motoristas, sino porque continuamente aparecen lugares donde merece la pena detenerse. Desde antiguas ventas con chimeneas de leña, fuentes históricas y miradores sobre la costa hasta caminos secundarios que se pierden entre la montaña. En primavera y principios de verano, cuando las temperaturas todavía son suaves y el monte conserva ese verde intenso poco habitual en el sur, el recorrido alcanza probablemente su momento más bonito del año.
Qué ver en la carretera de los Montes de Málaga
Uno de los grandes protagonistas de la ruta es el Mirador Vázquez Sell, un balcón natural desde el que Málaga parece extenderse literalmente hasta el mar. En días despejados, la vista alcanza buena parte de la Costa del Sol y se hace evidente por qué esta carretera está considerada una de las rutas paisajísticas más espectaculares de Andalucía. Muy cerca también se ubica la llamada Fuente de la Reina, un histórico punto de encuentro para senderistas y motoristas rodeado de pinares.
Pero el atractivo de la A-7000 no está solo en sus miradores. Parte de su encanto reside precisamente en esa sensación de recorrer una carretera antigua, casi detenida en el tiempo. Durante siglos fue una vía fundamental para viajeros, comerciantes y arrieros, y todavía conserva algo de ese carácter fronterizo entre montaña y costa. De hecho, antes de que la filoxera (insecto pariente de los pulgones) arrasara los viñedos malagueños en el siglo XIX, toda esta sierra estaba cubierta de cepas de moscatel.
El Parque Natural Montes de Málaga también merece una parada más pausada. Sus senderos permiten adentrarse en un paisaje de bosque mediterráneo donde no es raro cruzarse con ardillas, aves rapaces o incluso jabalíes al caer la tarde. Buena parte del monte fue repoblado con pinos en el siglo XX para evitar inundaciones en Málaga capital y hoy el conjunto forma uno de los entornos naturales más singulares de la provincia.
Y si el viaje continúa hacia el interior, merece mucho la pena enlazar la ruta con lugares como Antequera o el impresionante El Torcal de Antequera, donde el paisaje cambia por completo y las montañas calizas crean uno de los escenarios kársticos más espectaculares de Europa.
Dónde comer rico y barato en los Montes de Málaga
Una de las mejores cosas de esta carretera es que todavía conserva la cultura de las ventas de toda la vida. Aquí no se viene buscando ni cocina minimalista ni menús de chef Michelin, sino platos contundentes, brasas encendidas y mesas con vistas a la montaña.
Entre las paradas más famosas está la Venta El Detalle, toda una institución para quienes recorren la zona los fines de semana. Su carta reúne clásicos malagueños como las migas, el lomo en manteca o el llamado plato de los montes, o lo que es lo mismo: una combinación tan abundante como legendaria de huevos, patatas, chorizo, lomo y pimientos.
También destaca Venta Galwey, muy frecuentada por motoristas y ciclistas gracias a sus vistas sobre la costa y sus carnes a la brasa. El ambiente suele ser especialmente animado los domingos, cuando la carretera se llena de gente buscando una escapada improvisada.
Algo más tranquila resulta El Bar Fuente de la Reina, situada junto al famoso enclave del mismo nombre. Aquí el plan perfecto consiste en sentarse en la terraza después de recorrer la carretera y pedir un arroz caldoso o un chivo malagueño acompañado de vino dulce de la zona.
Qué hacer en los alrededores de los Montes de Málaga
La ventaja de esta ruta es que permite combinar montaña y mar prácticamente en el mismo día. Después de descender de nuevo hacia la costa, resulta difícil resistirse a una parada en playas como Pedregalejo o El Palo, dos clásicos malagueños donde recuperar fuerzas frente al Mediterráneo con unos espetos recién hechos.
Quienes prefieran seguir entre montañas pueden aprovechar la cercanía de senderos que atraviesan el parque natural o incluso continuar hacia la comarca de la Axarquía, donde empiezan algunas de las carreteras más sinuosas y bonitas de Andalucía. Pueblos blancos como Frigiliana o miradores naturales frente a la Sierra de Tejeda convierten la escapada en una ruta mucho más larga y adictiva de lo previsto.
Porque eso es precisamente lo que tiene la A-7000, que uno empieza buscando simplemente una carretera bonita y termina descubriendo una Andalucía mucho más salvaje y silenciosa de la que todo el mundo conoce. Una donde cada curva abre una vista distinta del mar y donde conducir es el propio viaje.
Foto de portada | Marcos cortes troman
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