Este truco ha llegado para digas adiós para siempre a la procrastinación
La Dra. Faye Begeti es una reconocida neuróloga y neurocientífica en Oxford University Hospitals (NHS), y autora de ‘The Phone Fix’, un libro que explora qué sucede realmente en tu cerebro cuando usas el teléfono y cómo puedes aprovecharlo. Tiene dos hijos y como nos ocurre a todos, también nota que hay ocasiones en que la vida le pasa por encima y la fatiga parece susurrarte al oído que no puedes más. La diferencia entre ella y el resto de los mortales, es que usa una sencilla estrategia que creó tras pasar más de 20 años estudiando el cerebro: la regla de los cinco minutos. Con ella consigue mejorar su salud cerebral y sus niveles de energía de forma constante.
Como la propia Begeti explicaba en la CNBC, a menudo no es el agotamiento físico lo que nos impide hacer algo, sino la energía mental necesaria para empezarlo. Por ejemplo, estamos en casa después de un duro día de trabajo y queremos ir al gimnasio, pero nuestra cabeza nos dice que estamos demasiado cansados para ello. O queremos recoger el desorden de una habitación, pero nuestra cabeza nos dice que no podemos más. Nos falta energía para empezar con la tarea. Una mente cansada evita esas tareas y se centra en actividades fáciles y gratificantes, como ver vídeos de TikTok sin parar o poner la serie que arrasa en Netflix, porque eso nos da un chute de dopamina rápida.
En qué consiste la ‘regla de los 5 minutos’
Lo que propone la neuróloga con la ‘regla de los 5 minutos’ es que cuando no tengas ganas de empezar con una tarea, empieza de todas formas y di en voz alta: "Solo lo haré durante 5 minutos y luego pararé". Su explicación es tan simple como que en la mayoría de ocasiones no estamos cansados físicamente, pero es nuestra mente la que duda en empezar. “Tu cerebro está haciendo todo lo posible para conservar sus recursos limitados, por lo que tendrás más probabilidades de elegir actividades de bajo esfuerzo y recompensa inmediata”, asegura.
Además, en ese estado de fatiga mental, “el cerebro también tiende a exagerar la energía que requiere una tarea, haciéndola parecer más difícil de lo que realmente es. Pero lo más difícil suele ser simplemente empezar. Una vez que lo hacemos, el impulso suele tomar el control”. Es decir, lo que nos cuesta es simplemente empezar. En mi caso he puesto en práctica la regla desde hace un par de meses y me ha ayudado a avanzar con un proyecto personal que lleva postergando la friolera de dos años, la escritura de un libro. En dos meses he avanzado diez veces más de lo que lo había hecho desde que lo empecé.
Según la ciencia, en muchas ocasiones procrastinamos por miedo al fracaso pero también por la forma en que manejamos nuestras emociones. En mi caso, escribir una novela se me antoja una tarea abrumadora, pero escribir solo cinco minutos, no. Al limitar el compromiso a un tiempo determinado la tarea se vuelve más manejable y menos intimidante, lo que nos ayuda a superar el obstáculo y reduce la tendencia a la procrastinación.
El fundador de Instagram, Kevin Systrom, usa este truco. “Si no quieres hacer algo, haz un pacto contigo mismo para dedicarle al menos cinco minutos. Después de cinco minutos, acabarás haciéndolo todo”, aseguraba en una entrevista. Pero si después de que pasen esos primeros minutos decides parar, no pasa nada porque “es importante escuchar a tu cuerpo, y a veces es necesario descansar”, explicaba la neuróloga, y ese tiempo invertido ya te ha permitido avanzar. Cinco minutos al día son 30 horas al año. Imagina que lo aplicas a aprender un idioma, a leer, a caminar… Solo con el mínimo tiempo invertido, ya habrás dado 30 horas a eso que tienes entre manos.
Cuando repetimos algo muchas veces el cerebro deja de gastar tanta energía en pensarlo. La repetición hace que el control de esa acción pase de la corteza prefrontal, la encargada de la fuerza de voluntad, las decisiones complejas y la regulación emocional, a los ganglios basales, que son como el almacén de nuestros hábitos y rutinas automáticas.
La experta explica que “a medida que esos comportamientos se vuelven más automáticos, ejercen menos presión sobre la corteza prefrontal, liberando más energía mental y aumentando su capacidad, de modo que ya no está en modo de bajo consumo”. Es decir, la regla de los cinco minutos puede terminar convirtiendo en un hábito algo que al principio nos daba pereza y con lo que gastábamos mucha más energía mental.
Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.
En Trendencias | Cómo reconocer a un misógino: 22 claves que te ayudarán a detectarlo
En Trendencias | Ghosting: en qué consiste y qué tipo de persona lo suele realizar
Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com
VER 0 Comentario