La religión como inspiración en el mundo de la moda

Hay algunos temas que siempre que aparecen vinculados a la moda parecen llevar la palabra polémica de apellido. Y la religión no suele fallar. En muchas ocasiones, cuando algún diseñador decide inspirar alguna de sus colecciones en símbolos religiosos o en la vestimenta tradicional de alguna religión suele aparecer colectivos que protestan por la ofensa que supone para su fe esa colección.

Islam

Karl Lagerfeld subió en 1994 a la pasarela de Chanel a Claudia Schiffer vestida con un corpiño en el que estaba bordado unos versículos del Corán, aunque él creía que la frase de amor a la Maharani del Taj Majal ya que lo vio en un libro sobre esta joya india. El escándalo fue tal que tanto el diseñador alemán como los directivos de Chanel tuvieron que pedir disculpas públicamente ante el Imán de la Mezquita de París y la modelo tuvo que ser protegida por guardaespaldas ya que recibió amenazas de muerte.

Dos años después, en 1996 Hussein Chalayan presentó una colección llamada “Burka”, un ejercicio tremendamente provocador en el que exploraba la tradición a través de burkas de diferentes tamaños, hasta llegar a convertirse en una máscara, pero sin nada debajo aspectos que la religión musulmana da a estas prendas y que se relacionan con la modestia de la mujer pero que también son interpretados como una forma de sometimiento de la mujer ante el hombre, llegando a desposeerla de identidad al cubrirle el rostro por completo.

Miguel Adrover también se inspiró en el mundo árabe y en la multiculturalidad para presentar “Utopia” en 2001, pero se vio perjudicado por hacerlo unos días antes del atentado del 11 de septiembre lo que provocó que fuese tachado de “simpatizante” del mundo árabe y todos sus inversores lo abandonaron.

También hubo polémicas con las colecciones presentada por Davidelfín en 2002 con la colección “Cour desmiracles” inspirada en el movimiento surrealista y en las modelos salían con el rostro cubierto y una soga alrededor del cuello y en el que muchos vieron referencias a los talibanes y la guerra en Afganistán.

Más recientemente, en 2009, Givenchy también se inspiró en los chadors y en los velos que cubren a la mujer y en distintas tribus árabes para elaborar la colección de Alta Costura de Otoño/Invierno.

Catolicismo

Nada mejor que la salida que cerraba el último desfile de Christian Lacroix para vestir a Dita Von Teese y sacarla como si fuesen la Virgen de la Macarena. Eso es lo que debieron en Harper’s Bazaar. Y es que ese vestido a cualquiera que hay visto una procesión le recuerda más a un Virgen que a un vestido de novia.

La imaginería católica está presente en muchos desfiles y es un clásico en algunos diseñadores como los Dolce y Gabanna, que juegan y retuercen los tópicos de la mujer italiana y todo lo que le rodea, o Jean Paul Gaultier que es capaz de crear toda una colección inspirándose en una iglesia: vidrieras, vírgenes, imágenes de santos,… como hizo en la colección de Alta Costura de Primavera del año 2007, desfile en el que también participó Dita.

Por supuesto los diseñadores españoles no son ajenos a esta inspiración, que está presente en grandes figuras de la historia como Cristobal Balenciaga que se inspiró en los hábitos de monjas y frailes, o Francis Montesinos desde un punto mucho más festivo y folclórico.

Y es que la religión es una inspiración que sigue presente hoy por hoy y no hay más que ver el desfile con el que Moisés Nieto ganó la última edición de El Ego, en el que desarrolló todo el concepto de su colección a partir del vestuario de las monjas y los complementos típicos de la religión: cruces, cadenas, cordones… elementos que se ven hasta la saciedad en cientos de desfiles de cualquier temporada y país.

Judaísmo

Que una religión imponga criterios tremendamente estrictos a la hora de vestir no solo supone un problema a la hora de vestirse los fieles si no que también puede suponer un problema a la hora de fabricar la ropa. Eso es lo que le ocurrió a Zara en 2007 cuando por error puso a la venta en sus tiendas de Israel unos trajes que en su composición mezclaban lino y algodón, algo que el judaísmo ultraortodoxo no permite ya que cualquier mezcla la considera un híbrido contra natura.

Pero su forma de vestir y su estética tan característica: grandes tirabuzones, sombreros, uso principal del negro y blanco, lienzos blancos con franjas de color azul… también sirvió como inspiración a Jean Paul Gaultier, el diseñador más “religioso” en 1994 y que podemos disfrutar gracias a este vídeo y demostró una vez más que nada queda fuera de la moda.

Fotos | V magazine, Hussein Chalayan, Miguel Adrover
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