Las camisetas de fútbol ya no son cosa de hombres que muestran fidelidad a un club. El fenómeno tiene nombre y explicación

Blokecore o por qué ahora llevar la camiseta del Barça del año 95 es una forma de contar quién eres (aunque no hubieras ni nacido)

María Yuste

Editor Senior

Da igual por el centro de qué ciudad camines, la estampa es la misma. De frente, alguien con la camiseta del Real Madrid, no la de ahora sino de cuando los Galácticos. Das unos pocos pasos y te pasa por al lado una persona que lleva una del Betis noventero. A lo lejos, también alcanzas a ver a una chica que lleva de la selección italiana como nunca la habías visto antes: en versión oversize y combinada con botas cowboy y falda midi. Un look que rara vez se ve en un estadio cuando hay partido. Porque esto no va ni de LaLiga ni de la Champions ni del Mundial de la FIFA. Tampoco es una mera estética vacía sin más. Es memoria y pertenencia, es blokecore.

Una camiseta del Real Madrid con publicidad de Teka

Aunque la tendencia le precede, el término fue acuñado en 2021 por el tiktoker estadounidense Brandon Huntley en un vídeo ya desaparecido. "Bloke" es una palabra que, en jerga inglesa, se usa para referirse a un tipo común, alguien a quien en España interpelaríamos con un un "tío". Si la unimos a "core", ese sufijo ya inseparable de cualquier estética moderna (cottagecore, normcore, balletcore…), ya te puede imaginar por donde van los tiros... En este caso, la cosa va de rescatar camisetas retro de clubs, mezclar símbolos deportivos con moda urbana o de usar escudos anacrónicos contra el zeitgeist de una vida líquida y acelerada.

@violeta y @chiaraferragni

Aunque, para algunos, pueda parecer que son mundos completamente opuestos que no se tocan, lo cierto es que el fútbol lleva décadas influyendo en la moda. En los 70, Johan Cruyff convirtió el estilo sobrio y moderno en una marca personal fuera del campo de juego. Mientras que, en los 2000, Beckham hizo de la "metrosexualidad" un acontecimiento mediático. No obstante, lo que hace diferente al blokecore es el cambio en la dirección de donde nace la influencia. Porque ni son los futbolistas quienes dictan la estética ni las camisetas se visten para demostrar fidelidad a un club. Son las personas anónimas las que se apropian de todos esos símbolos para contar otra cosa a través de su estética personal.

En una investigación realizada por el profesor Jorge del Río, de la Universidad de Navarra, y la socióloga y Doctora en Creatividad Aplicada Sandra Bravo Durán se analizó cómo más de 150 jóvenes entre 14 y 30 años se relacionaban con esta tendencia. Descubrieron que más del 60 % asocia las camisetas de fútbol a recuerdos (ya sean estos propios o imaginados) y que los usuarios de plataformas como TikTok e Instagram son más propensos a adoptar el estilo. Las redes sociales actúan como catalizadores: los looks se comparten, se reinterpretan y se viralizan. Es en ese cruce entre fútbol, nostalgia, estética y redes donde emerge una identidad que se sustenta en la estética pero que también es relato.

@madame

No obstante, el auge del blokecore también puede entenderse como una respuesta estética a la liquidez contemporánea. En un mundo hiperacelerado, inestable y cambiante, la camiseta retro se convierte en un ancla simbólica (un equipo, una época, una historia). Es un signo distintivo y, en muchos casos, también un refugio emocional. Ya no importa tanto si eres del Zaragoza, del Milan o del Deportivo de la Coruña. Lo que importa es el gesto de haber elegido esa camiseta, ese año, esa publicidad antigua. Es una forma de contar quién eres, sin necesidad de decir una palabra.

De las tiendas de segunda mano a Inditex

Por supuesto, las firmas de moda no han tardado en incorporar el blokecore a sus colecciones. Louis Vuitton diseñó la caja de la Copa del Mundo y, con Pharrell Williams como director creativo, ha llevado a la pasarela piezas directamente inspiradas en equipaciones futboleras. Balenciaga, Off-White o Marni también han jugado a inspirarse en camisetas, botas o bufandas.

Aunque fue David Delfín, en 2016, el que anticipó parte de este discurso convirtiendo la bufanda de fútbol en una prenda icónica. En este tiempo, las marcas low cost tampoco se han quedado atrás. Mango fichó como embajadora a Alexia Putellas y las Adidas Samba, que originalmente fueron creadas para el fútbol sala, han sido el calzado más viral de los últimos dos años.

@chiaraferragni y @capulla.sixtina

Evolución al blokettecore

Dentro del fenómeno, con el tiempo, ha surgido también una microtendencia que mezcla referencias futboleras con siluetas tradicionalmente femeninas: nido de abeja en camisetas de equipo entalladas, tacones con calcetas, mules con pantalones de entrenamiento... El blokettecore le abre la puerta así a nuevas posibilidades de expresión de género a esta estética. Algo que va muy en la línea de los valores de la generación Z, que rechaza las categorías rígidas y que se viste en gran medida con prendas de segunda mano.

Porque puede que quizá no recordemos quién metió el gol en la final de tal mundial, pero sí el color de esa camiseta que llevó ese jugador aquel verano en el que nos pasó aquello. Y puede que eso sea lo verdaderamente importante: que más allá de lo que sucede durante los 90 minutos de juego, el fútbol deja una marca indeleble ligada al estilo, el discurso y la identidad. Sin que importe el marcador.

Foto de portada | @riverss y 'Quiero ser como Beckham'

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