Sergi Torrens, asesor experto en herencias: “En una donación sabemos lo que vamos a pagar, pero en una herencia no lo sabremos hasta el día que llegue”

Donar o hacer testamento

El coste de donar o heredar puede variar muchísimo según la comunidad autónoma 

Nacho Viñau

Editor

Donar un inmueble o una cantidad de dinero a los hijos en vida puede parecer una forma sencilla de dejar los deberes hechos. Los padres adelantan el reparto de la herencia y los hijos reciben el bien sin tener que esperar a que llegue ese momento. Sin embargo, la operación tiene una parte menos evidente para muchos: la factura fiscal. Y es posible que aparezca después, cuando Hacienda reclama unos impuestos que no se habían tenido en cuenta al acudir al notario.

Porque el coste real de transmitir un patrimonio no depende solo de la decisión que se tome, sino de dónde vive cada miembro de la familia y de qué tipo de bien esté en juego. Una misma vivienda puede costar decenas de miles de euros donarla y salir prácticamente gratis heredarla, y esa diferencia rara vez se explica antes de firmar.

Donar en vida no siempre sale a cuenta

Sergi Torrens, asesor financiero que analiza este tipo de decisiones patrimoniales en su canal de YouTube, lo resume con una frase que conviene tener presente antes de mover un papel: "En una donación sabemos lo que vamos a pagar, pero en una herencia no lo sabremos hasta el día que llegue". La diferencia, explica en uno de sus vídeos, no es solo de calendario, es también de certidumbre fiscal, y esa certidumbre puede jugar a favor o en contra según el caso.

Torrens señala que el objetivo de estas explicaciones es acabar con la confusión que rodea a este impuesto, porque, según sus palabras, "hay bienes que jamás deberías donar y otros que donarlos hubiese sido una jugada maestra". No hay una fórmula única que sirva para todas las familias.

Lo primero que aclara es que el coste de donar o heredar puede variar muchísimo según la comunidad autónoma en la que resida la familia, aunque el armazón del impuesto es el mismo en todo el país: "Las bases de cómo funciona este impuesto son iguales en todas partes", apunta. Lo que cambia son las bonificaciones y reducciones que cada región aplica encima.

Hay otro detalle que suele pasar desapercibido y que tiene que ver con dónde se paga cada figura. "La herencia se paga donde ha fallecido esa persona, mientras que la donación se paga donde reside el donatario", explica el asesor. Es decir, no es lo mismo donar una vivienda si quien la recibe vive en Cataluña que si vive en Madrid, aunque el piso esté en la misma calle.

El aviso que casi nadie hace sobre las donaciones

Aquí llega la parte que, según Torrens, "casi nadie dice y que la mayoría no recuerda": quien dona un bien de cierto valor no solo enfrenta el impuesto de donaciones, también puede tener que tributar por IRPF y por impuestos municipales. Y esa combinación, avisa, "puede hacer que una donación sea una forma de tirar el dinero" si no se ha calculado antes.

En total son tres cargas distintas las que pueden aparecer en una donación: el propio impuesto de donaciones, la ganancia patrimonial en el IRPF del donante y la plusvalía municipal. Sumarlas todas es lo que, según el asesor, marca la diferencia entre una decisión inteligente y un disgusto económico.

Para ilustrarlo, pone un ejemplo concreto: donar una vivienda en Barcelona valorada en 300.000 euros a un hijo. Ese acto, Torrens lo califica como "un auténtico desastre" si no se ha planificado con antelación.

En ese supuesto, si quien dona es la madre, tendría que asumir 12.800 euros de impuesto de donación, 47.580 euros por ganancias patrimoniales y 4.300 euros de plusvalía municipal, un total de 64.680 euros. Si es el padre quien transmite el mismo bien, el cálculo cambia ligeramente, ya que en ese caso concreto se libraría del impuesto de donación, pero mantendría el resto de cargas, con lo que la factura ascendería a 51.880 euros.

Torrens señala que el problema no acaba en la cifra final, sino en cómo se llega a ella. Muchas familias, dice, actúan "de buena fe", sin haber consultado antes con un profesional, y se encuentran con que no disponen del dinero necesario para afrontar el pago. El resultado, en no pocos casos, es terminar endeudándose para poder quedarse con algo que, en teoría, era un regalo.

Qué cambia si ese mismo bien se hereda

El contraste con la herencia, según el asesor, es "brutal". Tomando el mismo ejemplo de la vivienda en Cataluña, explica que existe una reducción del 95% sobre la vivienda habitual a la que se suma otra reducción adicional por parentesco directo. La suma de ambas deja la factura fiscal, en la práctica, prácticamente en cero: "En efectos prácticos, un 0% de impuestos en sucesiones por heredar una vivienda habitual", resume Torrens.

A eso se añade otra diferencia relevante que muchas familias desconocen: en las herencias no se paga la ganancia patrimonial que sí grava a las donaciones, y además existe una reducción del 95% sobre la plusvalía municipal, siempre que la vivienda se mantenga en propiedad durante un periodo determinado de tiempo.

El mensaje de fondo, más allá del caso concreto de Cataluña, es que ni donar ni heredar es una decisión que deba tomarse por costumbre o por lo que hizo la generación anterior. Cada comunidad autónoma tiene su propio mapa de bonificaciones, y ese mapa puede convertir la misma operación en un ahorro considerable o en un error de varios miles de euros.

Fotografías | Sergi Torrens, katemangostar

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