
Cada cada vez son más las voces que opinan que hay que tomar medidas a lo que se llama la desaceleración laboral
El sistema de pensiones español se diseñó cuando las personas vivían 7 años de media tras jubilarse. Hoy es más de 20 y creciendo. Y eso está provocando que la edad de jubilación en nuestro país no pare de subir, tal y como explica la experta Natalia de Santiago. Poco a poco, y en pasos tan pequeños que cuesta notarlos de un año para otro, acercando la edad de jubilación a los 70.
A partir de 2026, la edad de jubilación es a los 66 años y 10 meses para quienes no alcancen los 38 años y 3 meses cotizados. Si llegas a esa cifra de cotización, podrás jubilarte a los 65 años. Y en 2027, la cosa se complica un poco más: si no has cotizado 38 años y medio, tendrás que esperar hasta los 67 años, el límite que marca la Ley 27/2011 sobre actualización del sistema de la Seguridad Social.
Sobre el papel son números y porcentajes que cambian cada año con cuentagotas. En la práctica, son personas que llegan al final de su vida laboral sin apenas fuerzas para seguir, y que al hacer cuentas descubren que la salida que tenían en mente no está disponible. Es justo lo que le ha pasado a una compañera que llamó hace poco a Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social especializado en pensiones y conocido por explicar este tipo de casos en su canal de YouTube.
Una llamada de una compañera agotada a los 65 años y medio
Muñoz Cuenca arranca su explicación con esa misma llamada. "Hace unos días me llamó una compañera que tenía 65 años y medio y que estaba agotada laboralmente y quería saber cuándo podría jubilarse", relata.
Detrás de esa pregunta hay una trayectoria laboral marcada por contratos irregulares, por años dedicados a la crianza de sus hijos y por un mercado de trabajo cada vez más exigente. Al revisar su informe de vida laboral, el funcionario comprueba que la mujer acumula 25 años cotizados, una cifra que la deja muy lejos de las vías que la reforma reserva para quienes quieren adelantar su jubilación.
Por qué 25 años cotizados no abren ninguna puerta de salida anticipada
Para jubilarse antes de la edad ordinaria, España exige distintos mínimos según la vía que se elija. La jubilación anticipada voluntaria pide 35 años cotizados. La involuntaria, recogida en el artículo 207 de la Ley General de la Seguridad Social y pensada para despidos por causa objetiva, ERE o concurso de acreedores, pide 33. Y quien quiera retirarse a los 65 con el 100% de la pensión necesita 38 años y 3 meses.
Con 25 años cotizados, esta trabajadora no llega a ninguno de esos tres umbrales. "La única opción que le queda es aguantar a duras penas hasta los 66 y 8 meses", lamenta Muñoz Cuenca, que registró este caso cuando esa edad era todavía el umbral vigente. En 2026, ese mismo perfil tiene que esperar dos meses más, hasta los 66 años y 10 meses. Y la siguiente generación se encontrará directamente con los 67 años plenos. Sobre el papel, dos meses no parecen gran cosa. Para alguien que está contando los días para retirarse, sí lo son.
El debate de la "desaceleración laboral"
Muñoz Cuenca usa este caso como punto de partida para algo más amplio, a lo que él mismo llama desaceleración laboral: la idea de ir reduciendo progresivamente la carga de trabajo de una persona a medida que se acerca el final de su vida activa.
El funcionario explica que "hay trabajadores que a duras penas pueden llegar a los 67 años subidos a un andamio, o haciendo guardias interminables en un hospital sin descanso, trabajadores que que están quemados laboralmente trabajando sin descanso hasta la extenuación".
Por eso, cada vez hay más expertos que "creen que es muy difícil que un trabajador pueda llegar a los 67 en plenas capacidad físicas o mentales al ritmo que hoy día se exige". En ese sentido, el funcionario señala que cada cada vez son más las "voces que opinan que hay que tomar medidas a lo que se llama la desaceleración laboral".
Tres preguntas para abrir el debate
A partir de ahí, Muñoz Cuenca lanza tres preguntas dirigidas tanto al legislador como a quien le escucha. La primera va directa al diseño de la jornada laboral: "¿Debe tener la misma jornada laboral un joven de 23 años que un trabajador de 65 años de edad?".
La segunda apunta, de forma más general, a la necesidad de adaptar el mercado laboral a las nuevas realidades sociales, sin entrar en una propuesta concreta. La tercera es la que conecta con algo que ya existe en el sistema: "¿Habría que fomentar y potenciar aún más la jubilación parcial para permitir el relevo generacional?", se pregunta el funcionario. La jubilación parcial permite a un trabajador reducir su jornada antes de la retirada definitiva, mientras suscribe un contrato de relevo con otra persona desempleada que cubre esas horas. Es, en cierto modo, la pieza que ya está sobre la mesa para empezar a aplicar esa desaceleración de la que habla Muñoz Cuenca.
De fondo queda la pregunta que más cuesta responder: si la edad legal de jubilación va a seguir subiendo, ¿debería subir también el margen para llegar a ella con menos desgaste?
Gina Aran, consultora de recursos humanos con más de dos décadas de experiencia y especializada en psicobiología y neurociencia cognitiva, explica en La Vanguardia que "la jubilación debe ser una elección propia, tomada con criterio, teniendo en cuenta el estado de salud, e insiste en que no debe ser algo brusco y obligatorio".
En esa misma entrevista, Dolors Liria, psicóloga especializada en el mundo laboral,explica que hay estudios científicos que confirman que vivir más años no implica tener mejor salud mental, aunque tampoco lo contrario: “Las personas mayores suelen haber adquirido una mayor regulación emocional, pero también se producen cambios en la rapidez mental o en la atención sostenida”.
Aún así, Guido Stein, asesor de empresas y profesor en IESE, señala que los 60 de hoy son los 40 de ayer. Tal y como explica en el diario catalán, "antes había personas que vivían hasta los 90, aunque estaban muy deterioradas desde los 70, y ahora mucha gente llega a los 80 en buena forma, con ganas de viajar, salir, ayudar a los hijos o hacer regalos a los nietos”, señala Stein.
Sin embargo, y pese a es cierto que ahora se llega a los 65 en bastante buen estado de salud, no es lo mismo tener salud para disfrutar del ocio y del tiempo libre, o incluso acceder a una jubilación parcial, que tener que soportar por obligación un ritmo laboral de horarios intensivos y el estrés que suele acompañar a la vida actual.
Fotografías | drobotdean, DC Studio para Magnific,
En Xataka | La generación Z "tech" de Silicon Valley ha dejado el alcohol: su nueva diversión son 92 horas de trabajo
Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com
VER 0 Comentario