
Acudir a los tribunales es siempre la última opción
Cuando una persona fallece y deja varios herederos, el reparto de la herencia puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza si las partes no consiguen ponerse de acuerdo. Basta con que uno de ellos se niegue a firmar para que los demás no puedan resolver la situación. Tal y como explica el abogado especializado en herencias, sucesiones y testamentos Ángel Seisdedos: "Las herencias se reparten por unanimidad, no por mayoría".
Es decir, aunque 49 herederos estén de acuerdo, si uno no quiere firmar, los demás no pueden obligarle a hacerlo. Aunque conviene distinguir dos conceptos que pueden parecer similares, pero que no significan exactamente lo mismo: la aceptación y la partición de la herencia.
La primera es aceptar la herencia, es decir, decidir que se quiere recibir lo que corresponde al heredero, incluidas las posibles deudas. Esta aceptación puede hacerse de forma expresa o tácita. La segunda es la partición, que es el momento en el que se reparten los bienes y las deudas entre los distintos herederos. Hasta que la herencia no se acepta, explica Seisdedos, "se considera una herencia yacente y los herederos todavía no han adquirido la propiedad de los bienes".
Qué ocurre cuando uno de los herederos se niega a firmar
Las razones por las que una herencia puede quedar bloqueada son variadas. El abogado menciona, entre las más habituales, que uno de los herederos desconfíe de los demás, que existan conflictos personales previos, que alguno quiera quedarse con una vivienda o que haya discrepancias sobre el valor de los bienes y sobre qué corresponde a cada persona.
Además, el bloqueo no debería prolongarse indefinidamente porque Seisdedos recuerda que "hay un plazo máximo de 6 meses para liquidar y presentar el impuesto de sucesiones" y advierte de que, si se supera, pueden existir recargos y sanciones, además de una posible pérdida de determinados derechos sobre reducciones o bonificaciones fiscales.
Pero ¿qué ocurre si uno de los herederos sigue sin querer firmar? El hecho de que no exista acuerdo no significa que la herencia tenga que quedar bloqueada para siempre. Como explica el abogado, existen diferentes vías para intentar desbloquearla, aunque no todas tienen la misma complejidad, coste o rapidez.
La primera opción: intentar llegar a un acuerdo
Para Seisdedos, la solución preferible es también la más sencilla: llegar a un acuerdo amistoso entre todos los herederos. Sentarse a negociar y acercar posturas puede permitir que cada parte ceda en algunos aspectos para conseguir un reparto consensuado.
De hecho, si existe acuerdo entre los herederos, las partes pueden modificar determinados aspectos del reparto previsto en el testamento, incluidos los porcentajes o las cuotas de participación, siempre que se respeten las legítimas correspondientes.
Segunda opción: mediador y/o arbitraje
Cuando hablar no funciona, existen otras alternativas extrajudiciales. Una de ellas es la mediación, en la que interviene una persona imparcial que facilita el diálogo entre las partes. Según explica el abogado, se trata de un proceso voluntario y confidencial cuyo objetivo es acercar las diferentes posturas.
Otra posibilidad es el arbitraje, similar a la mediación, aunque en este caso el árbitro tiene capacidad para resolver la disputa. Seisdedos señala que es una alternativa más rápida y económica que acudir a los tribunales, pero también tiene una limitación importante: las partes deben aceptar someterse a este procedimiento. Si uno de los herederos se niega, esta vía no permitirá desbloquear el conflicto.
Tercera opción: la vía notarial
Cuando el problema está en que uno de los herederos ni siquiera quiere pronunciarse sobre la aceptación de la herencia, existe también un procedimiento notarial. Se realiza una comunicación formal al heredero que está bloqueando la situación para que se pronuncie sobre si acepta la herencia, la acepta a beneficio de inventario o renuncia a ella.
Se trata, según Seisdedos, de una alternativa más rápida y económica que un procedimiento judicial. Sin embargo, tiene una limitación fundamental: este procedimiento no realiza por sí mismo el reparto de los bienes. Para completar la partición y adjudicación de la herencia será necesario recurrir a la figura del contador-partidor, cuyo coste deberán asumir los herederos en función de su cuota de participación.
Cuando no queda otra opción: acudir a los tribunales
Si las demás alternativas fracasan y el conflicto resulta imposible de resolver mediante acuerdo, mediación, arbitraje o las vías notariales correspondientes, queda el procedimiento judicial de partición de herencia.
En este escenario será un juez quien determine cómo debe realizarse el reparto. Cada heredero podrá presentar sus argumentos y pruebas y, finalmente, el juzgado dictará una resolución que será de obligado cumplimiento para las partes.
Es, también, la vía más compleja. El abogado explica que el procedimiento puede incluir demanda, contestación, intervención de contador-partidor, peritos y vistas judiciales cuando correspondan. Además, será necesario contar con abogado y procurador para intervenir en el procedimiento.
Por eso, aunque la negativa de un heredero pueda hacer que parezca imposible repartir una herencia, existen mecanismos para desbloquear la situación. La clave está en saber en qué punto se encuentra el procedimiento y qué alternativa corresponde en cada caso. Como resume Seisdedos, antes de embarcarse en un proceso más largo y costoso, "el acuerdo siempre va a ser la primera opción".
Foto de portada | @angel.seisdedos y charlesdeluvio
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