
Ana Belén confiesa que aunque para ella su vida profesional es muy importante, sus raíces y cuidar a los que quiere lo es todo
Ana Belén siempre ha mantenido una relación muy ligada con sus raíces y aunque nació en Madrid, se siente muy vinculada a un lugar del que guarda grandes recuerdos, su pueblo, Cabezuela.
Se trata de un pequeño municipio segoviano al que pertenecía la familia de su madre y, para ella, ir allí es un regreso a sus orígenes. "Ir al pueblo era volver a lo esencial", según recoge este medio. Una villa medieval del siglo XII que tiene un pasado agrícola y tan solo 655 habitantes, lo que nos da una idea de la paz y tranquilidad que se respira.
En el pueblo, Belén explica que podía olvidarse de quién era en Madrid, ya que durante sus estancias olvida su fama y trayectoria artística, y simplemente se dedicaba a su familia y sus gentes: "Allí era ‘la hija de la Pilar’, y me encantaba esa sensación de no ser nadie más que eso. En Cabezuela la gente es de una pieza, sobria, trabajadora. Ese carácter castellano, tan directo y sin adornos, lo llevo yo también muy dentro", reconoce.
Ana Belén, confesaba en otra entrevista hace poco que ella comenzó a trabajar a los 13 años, y decía: "Mi vida ha sido siempre trabajar y desde muy niña tener esa responsabilidad. Y con mi salario, ayudaba en mi casa. Pero, siempre he pensado: '¡Qué pena! Igual a los 13 años me hubiese gustado seguir en el cole y luego entrar en la universidad... hay un hueco ahí en mi vida. Lo que pasa que luego viene otra persona por aquí y me dice: 'Tu has tenido mucha suerte porque no has ido a la Universidad pero has estado al lado de gente que te han enseñado todo".
Volver al pueblo para ser simplemente Ana Belén
Volver al pueblo para ella es olvidarse de las prisas y el halo industrial que desprende la ciudad. "Es ese lugar donde descubres que el mundo no es solo asfalto, sino que huele a campo y a lumbre”, explica. Le encanta ir siempre que puede, y es que ese recuerdo tan bonito de su pueblo no solo se limita a la infancia, junto a su abuela Matilde, la maestra del pueblo que dice fue su inspiración a nivel intelectual, sino que continúa siendo un sitio muy importante para ella porque, tal y como ha dicho: "Cabezuela es el suelo que me pisa los pies".
Más allá de los escenarios, las cámaras y la popularidad que la han acompañado durante décadas, Ana Belén siempre ha defendido la importancia de preservar una parcela de su vida alejada de los focos y es que para ella el éxito profesional nunca ha estado reñido con cuidar de los suyos y sus vínculos personales: "Mi vida me importa mucho, y me encanta trabajar (...) pero he pretendido y sigo pretendiendo tener una vida a parte de los focos. Me importa mis relaciones con la gente que quiero, con mis amigos, con los compañeros y sobre todo con mi familia, y siempre he cuidado mucho eso", asegura en esta otra entrevista.
60 años después de su primer disco, la ilusión sigue intacta
Sin duda, reconoce que para ella el mayor regalo es seguir cantando después de 60 años de la publicación de su primer disco. Y asegura seguir con la misma pasión del comienzo porque además, dice, “si esta profesión no la haces con pasión, es absurda". Y continúa, que aunque haya pasado tanto tiempo vive la música con las mismas ganas: "Me sigue interesando todo, vivo todo con la misma intensidad y tengo la suerte de seguir conectando".
A los 75 años, Ana Belén confiesa sentirse más viva y activa que nunca, y para ella cumplir años no significa renunciar a la curiosidad, a los proyectos ni a las ganas de seguir disfrutando de la vida y de su vida privada, ya que considera que al final lo verdaderamente importante es el tiempo compartido con los seres queridos.
Fotos | @anabelen.oficial, @lascript, @artistasyarte, @alcieloconella_rtve
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