La UER considera que "Ich Komme" es demasiado sexual
No hay Eurovisión sin eurodramas aunque, en los últimos años, parece que estos hayan dejado de ser frivolidades vividas de forma demasiado intensa para pasar a convertirse directamente en auténticas cuestiones políticos. En esta misma línea, y aunque en esta edición está siendo menos controvertido el hecho de que se deje participar a Israel mientras se veta a Rusia, la doble vara de medir de la UER ha vuelto a hacer acto de presencia. En esta ocasión, en lo tocante al vestuario de la representante de Finlandia.
Del himno a la alegría al himno al orgasmo. Erika Vikman ganó la preselección nacional de Finlandia en febrero con una propuesta muy parecida a la que se verá en Basilea el 15 de mayo, durante la segunda semifinal de Eurovisión. Estará ella sola sobre el escenario, incluyendo un pie de micro como parte de su coreografía y cantando una canción que es un himno al orgasmo. Tal vez, lo mínimamente velada como para que los niños no la entiendan pero lo suficientemente explícita para que cualquier otra persona pueda pillarlo al vuelo ya desde su mismo título: 'Ich Komme' (lo que en español latinoamericano vendría a ser "me vengo").
Exuberante y provocadora, pero tampoco tanto. En palabras de la propia Vikman, la letra quiere transmitir "un mensaje alegre sobre el placer, el éxtasis y el estado de trance". El estilo de la cantante se caracteriza por ser exuberante y provocador. Aún así, si uno no sabe finlandés, de poco se enterará porque lo cierto es que la puesta en escena resulta mucho menos reveladora que una coreografía cualquiera de Dua Lipa o de Aitana. Aunque, como diría Chanel, "si no me creen pues me toca mostrárselo":
Una actuación demasiado sexual para la UER. La representante finlandesa le contó al periódico sueco 'Expressen' que a la UER no le gustaba mucho su propuesta para el Festival: "No se trata de un solo aspecto. Es mi ropa, de qué trata la canción y de cómo me muevo en el escenario. La UER ha dicho que es demasiado sexual". En esa línea, Vikman se ha visto obligada a modificar un poco su vestuario. "Tenemos que seguir sus reglas y cambiar mi ropa", dijo la artista en la misma entrevista. Sin embargo, no ha pasado desapercibido lo extraño que resulta que su outfit incumpla las reglas cuando es tan parecido al de Chanel en 2022.
El participante de Finlandia actuó desnudo el año pasado. No solamente la UER no tuvo ningún problema con el vestuario de perneras cut out de nuestra Chanel sino que, el año pasado, uno de los participantes llevó tan poca ropa sobre el escenario que toda Europa pudo ver sus testículos accidentalmente. Fue, precisamente, también la entrada finlandesa, con un Windows95Man que se pasó todo el Festival enfundado en unos hotpants y cuya puesta en escena consistía en llevar únicamente un tanga de color carne durante gran parte de la actuación.
Ganó la censura. Aunque, en los ensayos, se ha podido comprobar que Erika Vikman finalmente sí le ha añadido un par de centímetros al culotte de su traje de cuero, muchos eurofans siguen sin entender el doble rasero que ha tenido con ella la UER y se preguntan el porqué de que su actuación se considere demasiado sexy mientras que con otras similares no ponen ninguna pega. No obstante, a pesar de haber pasado por el aro, la finlandesa ha criticado la actitud de Eurovisión vistiéndose de monja en su cuenta de Instagram.
Foto de portada | @erikavikman y la UER
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