Usando un calzado demasiado estructurado estamos poniendo trabas al desarrollo de la biomecánica natural
Hace más de 15 años, la fisioterapeura doctorada Irene Davis participó en el equipo de investigación de Harvard que impulsó el auge del running descalzo o minimalista. Davis continuó sus investigaciones, esta vez enfocadas en niños y personas mayores y pensando en un zapato minimalista o barefoot para la vida diaria y no para correr. Y la biomecánica le dio la razón.
En el podcast del Dr. Peter Attia, Davis fue tajante: “Mi objetivo es que la gente vuelva a usar zapatos minimalistas desde el primer día, porque son importantes para los niños”. El motivo, según la fisioterapeuta experta en pisada, es que usar un zapato rígido en los niños impide que sus pies se desarrollen. Existen estudios que sugieren que la forma en que los niños usan zapatos (o no los usan como propone Davis) influye en el desarrollo de los músculos del pie, el arco plantar y patrones de marcha y su equilibrio. Es decir, hay efectos biomecánicos reales.
Para entender esto hay que entender que el pie de un niño no es la versión en miniatura del pie de un adulto. Los niños nacen con arcos plantares poco definidos y este se forma a partir de los 2 ó 3 años y de forma gradual. Durante el crecimiento, el niño desarrolla los músculos intrínsecos del pie, los ligamentos del arco plantar y la coordinación neuromuscular de los dedos que después nos permite andar sin perder el equilibrio. Los músculos, que funcionan como estabilizadores, trabajan menos cuando el zapato limita el movimiento y la mecánica natural del pie se modifica si el pie está permanentemente contenido por calzado.
La biomecánica detrás de la idea que defiende Davis es sencilla. Un zapato rígido puede limitar la flexión del antepié, reducir la activación de músculos intrínsecos, restringir la separación natural de los dedos del pie (que nos ayudan a estabilizarnos) y además, alterar la propiocepción. En cambio, caminar descalzo o con calzado minimalista aumenta la activación muscular, permite la separación de los dedos y promueve la propiocepción, nuestra sensibilidad al suelo.
Esto no significa que no tengas que ponerle jamás de los jamases un zapato a tu hijo, sino que reducir el tiempo que los lleva, puede ayudar que el desarrollo se produzca de forma óptima. Aunque tengamos el instinto de proteger los pies de los niños con un zapato rígido, excedernos podría alterar el desarrollo de la mecánica del pie. En cambio, según Davis, que caminen descalzos o con suelas flexibles fortalece sus músculos y el desarrollo, algo que será útil en toda su vida. Es tan fácil como dejar que anden descalzos en casa siempre que puedan. De hecho, muchos pediatras especializados en desarrollo motor recomiendan que los primeros pasos se den descalzos o con un calzado muy flexible.
La mayoría de expertos coinciden en que los zapatos infantiles deberían tener una suela flexible y una puntera ancha, además de poco drop, porque a no ser que exista una patología previa, un niño no necesita un soporte de arco artificial. Es decir, ponerle a un niño un zapato como el de un adulto pero en su versión mini, es un error porque va en contra de la propio biomecánica de su pie, que está en pleno desarrollo. “Si nuestros niños comienzan a usar zapatos minimalistas no será necesario que se adapten cuando sean adultos. Esto podría ser una pieza del santo grial para reducir las lesiones musculoesqueléticas en adultos”, explicaba Davis en uno de sus estudios.
“Nuestros pies no están diseñados ni adaptados para tener soporte o amortiguación todo el tiempo”, asegura. “Se trata de que la gente use zapatos que permitan a sus pies hacer lo que deben hacer”, afirmaba en el podcast. Esto es especialmente importante también en el envejecimiento. “Cuando tienes un calzado que permite que tu pie esté más cerca del suelo, eres más estable, lo que permite que los músculos actúen, porque una de las cosas que ocurre con el envejecimiento es que, cuando empiezas a perder fuerza muscular, la pierdes primero en los pies y en las extremidades inferiores. Va de los pies hacia arriba. Por lo tanto, si puedes hacer algo para ayudar a preservar esa fuerza, es algo bueno”.
Aunque no podemos decir que andar descalzo prevenga todas las lesiones del pie musculares ni articulares a largo plazo, porque faltan estudios longitudinales de décadas, lo que sí se sabe es que puede modificar el desarrollo del pie de los niños. Toca quitarles los zapatos y los calcetines y dejar que exploren el mundo con los pies sobre el terreno.
Fotos | X IreneSDavis, Debby Hudson en Unsplash, Hoi An and Da Nang Photographer en Unsplash
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