Pasan a menudo desapercibidas en las dietas, impidiendo el déficit calórico sin que te des cuenta
Mientras que nos obsesionamos con contar las calorías en nuestro plato, solemos olvidarnos casi sitemáticamente de las que nos bebemos. De este modo, cuando estamos a dieta o intentando ponernos en forma, es muy habitual pesar la pasta o calcular cuántas almendras deberíamos comer al día, pero también pasar por alto ese vaso de refresco, el zumo “natural” del desayuno o la copa de vino de la cena. Las calorías líquidas son las grandes olvidadas de la "báscula mental" y encima no sacian, pero sí suman y pueden convertirse en las responsables de que no cumplamos con el déficit calórico que creemos estar llevando a rajatabla.
No obstante, el alcohol, los refrescos y los zumos no son las únicas fuentes de calorías líquidas que pueden dificultar nuestro progreso en la pérdida de peso, sobre todo si no tenemos cuidado con las cantidades. Esto es algo de lo que es muy consciente el entrenador personal y experto en nutrición Juan Martín, más conocido en redes sociales como @ntrenatonline, que ha querido llamar la atención sobre una en concreto.
Se trata del aceite de oliva que, aunque sabemos que es un alimento saludable y que está lleno de beneficios para nuestro organismo, también es muy calórico. El experto lo explica así en una publicación en su cuenta de Instagram: “El aceite de oliva es sano, tiene antioxidantes y grasas saludables, pero si no controlamos las cantidades, puede ser un arma de doble filo”. De este modo, asegura que un par de cucharadas al día de este oro líquido pueden sumar rápidamente 200 calorías a nuestra dieta sin que nos demos cuenta. Eso sí, no se trata de eliminarlo de nuestra dieta sino de de moderar su uso.
Además, sobre el alcohol Martín recuerda que: "no solo añade calorías vacías, sino que también ralentiza el metabolismo y puede aumentar el apetito, lo que te lleva a consumir más alimentos de los que habías planeado”. Así, si bebemos una cerveza por aquñi, una copita de vino por allí sin controlar las cantidades, podríamos estar sumando fácilmente más de 100 calorías por bebida. Para evitarlo, el experto recomienda opciones más light, como bebidas sin alcohol o limitar las cantidades directamente.
En lo que respecta a los refrescos y a los zumor, sobre todo los industriales, recuerda que no solo son altas en calorías líquidas innecesarias, sino que además tienen un alto contenido en azúcar refinado, lo que eleva rápidamente los niveles de glucosa en sangre y no sacian el hambre. "Una lata de refresco puede tener hasta 140 calorías, casi todas provenientes del azúcar, pero no te aportan nutrientes ni fibra", explica el experto.
“Además, no te sacian, lo que puede llevarte a consumir más alimentos después”, continúa explicando Martín. Sin embargo, no recomienda cambiar las bebidas azucaradas por opciones zero, sino por infusiones sin azúcar o bebidas sin calorías, que no solo son más saludables, sino que "también ayudan a mantener el metabolismo activo sin sobrecargarlo con calorías vacías", tal y como explica le nutricionista. Solo teniendo en cuenta toda esta información podremos tomar decisiones inteligentes sobre qué beber y cuándo hacerlo.
Foto de portada | Fuu J
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