
Movernos dentro del agua, ya sea en el mar o en la piscina, tiene más beneficios de los que crees
Sabemos que caminar por la playa, en la orilla, y hacerlo descalzo, es un ejercicio con el que podemos mantenernos en forma en verano, pero no hemos hablado de los beneficios de movernos dentro del agua, ya sea en el mar o en la piscina. Y lo cierto es que tiene muchos beneficios para nosotros.
“El agua ofrece unas doce veces más resistencia que el aire”, explica Viso en un vídeo en sus redes sociales. “El movimiento que haces cuesta más y tus músculos tienen que trabajar más, aunque tú simplemente sientas que estás chapoteando”, añade. Es más, según afirmaba el entrenador Álvaro Puche en una entrevista, si caminamos 15 minutos dentro del mar "el efecto a nivel muscular en glúteo manteniendo las caderas por debajo del agua del mar equivale a hacerse unas 180 zancadas".
A nivel mecánico, el agua produce fuerzas de arrastre que se oponen al movimiento. La resistencia aumenta especialmente al mover más deprisa una extremidad o al aumentar la superficie que empuja el agua. Es decir, el esfuerzo muscular que se produce es mucho mayor para nuestras piernas. Según explica Viso, “media hora de pataleo es un entrenamiento”, pero depende de la intensidad. Puede ser una actividad cardiovascular y trabajo muscular intenso dependiendo del ritmo, las pausas, la profundidad, la técnica y la respuesta cardíaca.
El médico asegura que “al flotar, las articulaciones sufren menos impacto. Es una forma fantástica de hacer ejercicio si quieres proteger tus rodillas y tus tobillos, o simplemente entrenar sin machacarte”. Para no acabar boca abajo abrazando el flotador, explica Viso que “tu abdomen, tu espalda y toda la musculatura que te mantiene estable están trabajando continuamente. Tu core está entrenando, aunque tu vecino piense que estás de vacaciones”. Si nos mantenemos estables mientras flotamos y movemos las piernas, el tronco debe controlar la posición corporal activando el core como haríamos con los ejercicios de abdominales.
Hacer ejercicio en una piscina proporciona un alivio casi instantáneo del dolor y la rigidez en la artritis, como afirma Mary Sanders, doctora en fisiología del ejercicio clínico. “Aunque no te sientas cómodo caminando en tierra firme, la flotabilidad del agua te brinda libertad de movimiento a la vez que te proporciona apoyo”. La flotabilidad del agua reduce el impacto en las articulaciones, y el agua ofrece más resistencia que el aire, lo que significa que los músculos tienen que esforzarse más para moverse a través de ella.
Al caminar en el agua, se produce una descarga de peso, aunque las articulaciones siguen soportando parte del peso corporal, dependiendo de a qué altura nos llegue el agua. Si el agua nos llega a la cintura o el ombligo, la flotación reduce la carga y las piernas sostienen el 51% del peso registrado fuera del agua. Si el agua nos llega al pecho, la carga baja hasta el 24%.
Según el neumólogo Camilo Rodríguez, caminar en el agua también es “uno de los ejercicios más seguros y eficaces para personas con EPOC, artrosis, secuelas neurológicas u obesidad”, porque “la flotación reduce hasta 90% del peso corporal, disminuye el dolor, libera el tórax y permite moverse sin miedo”.
Ya sea caminando o pataleando bajo el agua, está claro que es un ejercicio estupendo para nuestro tren inferior con el que también huiremos del calor.
Fotos | Fakhri Labib en Unsplash
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