Nos han hecho creer que si un hábito saludable funciona en hombres, también lo hará en las mujeres. Pero hay que tener en cuenta nuestra salud hormonal
Estás haciendo scroll en redes sociales y te aparecen cientos de vídeos diciéndote que la ciencia ha demostrado que el ayuno intermitente es genial. Y lo es, pero hay una letra pequeña de la que nadie habla y que sesga esa información: los estudios clínicos se han realizado en hombres porque hasta 1994 no era obligatorio incluir a mujeres en ellos. Como bien explica la doctora en nutrición Emily Prpa, en muchos casos se cogen los resultados masculinos y se extrapolan a las mujeres pensando que los resultados serían los mismos, pero sin investigarlo.
El cuerpo de hombres y mujeres es diferente. Metabolizamos fármacos de forma distinta, tenemos respuestas inmunes distintas y los síntomas de muchas enfermedades no se manifiestan igual. Por ejemplo, un infarto en un hombre tiene síntomas diferentes a los que los tiene en una mujer. Pero los primeros son vox populi y los segundos apenas se conocen. Otro ejemplo es que existe más investigación sobre la disfunción eréctil que sobre el ciclo menstrual. Y es que en esto de la ciencia también sufrimos una discrimición real. Un sesgo científico que obvia el hecho de que hábitos saludables que funcionan en ellos, no funcionen igual en nosotras, como el ayuno intermitente y el entrenamiento intensivo en ayunas.
El efecto del ayuno intermitente en mujeres y nuestros niveles de cortisol
Asegura la Dra. Prpa en sus redes sociales que el ayuno intermitente “puede funcionar para ellos, pero para nosotras”. O al menos no con la fiabilidad que nos asegura la ciencia. “Cuando nos despertamos y simplemente olvidamos desayunar, nuestro hipotálamo, cerebro de nuestras hormonas, se pone en modo alerta”. Lo que provoca ese ayuno en las mujeres es que se ponga en marcha un mecanismo biológico y entramos en un modo alerta que impacta en tu cuerpo. “El cuerpo empieza a segregar cortisol, tu hormona de estrés, y empieza a empujar para conservar energía, desregulando tus hormonas, ralentizando tu metabolismo e impactando en nuestro estado de ánimo”.
La experta no está en contra del ayuno, como explica en su vídeo, pero sí en contra “de la ciencia popular que omite datos clave sobre tu cuerpo, dejándote sin la información completa para tomar una decisión informada. Si el ayuno intermitente te funciona y realmente te sienta bien, hazlo”, afirma, pero añade que “basada en las investigaciones que tenemos actualmente, es que el ayuno intermitente puede funcionar para algunas personas en algunas ocasiones”.
El entrenamiento intensivo en ayunas siendo mujer
“Cuando se retrasa la ingesta de alimentos, las hormonas y los sistemas de estrés de las mujeres responden de manera diferente, lo que puede afectar al estado de ánimo, la recuperación, el metabolismo y nuestras hormonas reproductivas”, explica Prpa. Por ejemplo, en mujeres sedentarias, menopáusicas y con resistencia a la insulina, puede tener beneficios. Pero mujeres jóvenes que entrenan, trabajan muchas horas, lidian con el estrés o están intentando tener hijos, no.
El ayuno intermitente no es malo en todos los casos, pero “te afecta especialmente si eres joven, entrenas, estás estresada y tienes la menstruación”, sentencia Prpa que añade que cuando entrenas en el gimnasio y lo haces en ayunas, en lugar de quemar grasas, el cortisol alto puede hacer que tu cuerpo coja la energía del músculo. “Hacen que tu cuerpo descomponga los músculos. Entonces, tus ganancias de entrenamiento se atenúan, tu recuperación se desploma y tus hormonas se desincronizan”, afirmaba la experta.
Sara Matesanz, fisioterapeuta experta en salud hormonal, se muestra de acuerdo con la doctora en nutrición. Asegura en sus redes sociales que un entrenamiento intensivo en ayunas es un hábito saludable que en hombres tiene resultados geniales, pero que en nosotras no tanto. “En nosotras puede subir el cortisol aún más, sobre todo si ya estábamos con niveles altos”, y que eso afecte a nuestra salud hormonal y por lo tanto, a nuestra salud general. De esto hay estudios que afirman que puede alterar nuestro sistema hormonal e influir negativamente en el equilibrio energético y la respuesta al entrenamiento intensivo.
Explica Matesanz que modifica los niveles de kisspeptina, una hormona secretada principalmente en el hipotálamo y “vital para nuestro sistema endocrino y nuestras hormonas sexuales”, y aumenta la grelina, conocida como la hormona del hambre por “regula las señales de hambre y saciedad”, explica la experta. Esto puede “desregular el ciclo y provocar más ansiedad, más atracones y menos equilibrio” porque tu fisiología es diferente a la de los hombres.
Fotos | Dra. Emily Prpa, Rachel Park en Unsplash, Salud hormonal, Nate Johnston en Unsplash
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