No siempre es suficiente con comer alimentos sanos si no sabemos cómo prepararlos bien
Daniela Moreno es nutricionista especializada en Salud Intestinal, Hormonal y Sistema Nervioso. Eso quiere decir que es experta en inflamación. En sus redes sociales explica que algunos alimentos te hinchan aunque sean sanos porque la forma en que los preparas “cambia completamente como tu cuerpo los procesa”. Ella pone el ejemplo de los vegetales. “Un vegetal puede ser súper nutritivo y muy inflamatorio o súper nutritivo y antiinflamatorio”, dependiendo de si lo consumimos crudo o cocido. La diferencia está en cómo lo preparamos para comer, porque según la experta “comer sano no basta. Necesitas saber cómo preparar cada alimento”.
“La gente que sufre el síndrome del intestino irritable encontrará que tienen un efecto especialmente negativo en la tripa y hace que no digieran bien”, explicaba la dietista Abbey Sharp al hablar de la dieta de alimentos crudos. A la hora de hacer la digestión importa mucho cómo se prepara un alimento, y consumir crudos ciertos vegetales puede afectar a la forma en que los digerimos. Las verduras crucíferas, por ejemplo, pueden generar más gases o molestias cuando se comen crudas porque contienen más fibra dura y compuestos fermentables que pueden provocar ese efecto de hinchazón abdominal cuando nuestro cuerpo los procesa en el intestino.
Moreno da el ejemplo del brócoli. Este alimento es rico en vitamina C, pero al cocinarlo puede reducirse hasta en un 38% su cantidad, por eso hay personas que lo consumen crudo. Y aunque no es malo para la salud consumirlo crudo, sí es cierto que puede aumentar los gases y provocar distensión abdominal en algunos casos. Explica Moreno que no es que esas verduras sean malas, sino que “tu cuerpo no puede procesarlos crudos”, aunque sería más acertado decir que le cuesta mucho más procesarlos.
Los vegetales crudos contienen, según Moreno, “fibras celulósicas muy duras y tu intestino no tiene enzimas para romperlas”, además de que tiene en sus palabras “compuestos defensivos de la planta como goitrógenos, oxalatos, lectinas que irritan tu intestino”. Sin embargo, explica, cuando los cocinas correctamente las fibras se ablandan (mejorando la digestión), los compuestos irritantes se neutralizan y se mejora la absorción de nutrientes. “El resultado es más nutrición y menos inflamación”, asegura.
Dentro de la forma de cocinarlo, hacerlo al vapor se ha demostrado que es la forma de cocinado la que mejor conserva los nutrientes. No ocurre solo con el brócoli, según la experta, “pasa con muchos vegetales que inflaman si los consumimos crudos, como la coliflor, las coles de Bruselas, las espinacas, el kale, el repollo, la cebolla, el pimiento o el ajo”, asegura. Por eso tomar los famosos “batidos detox” con verduras crudas como el kale, puede que te siente muy mal.
Pero no solo consumirlo crudo puede generar una mala digestión. Moreno enumera hasta cinco errores que generan inflamación: freír en aceite muy caliente que “genera compuestos altamente inflamatorios”; quemarlos, ya que “los alimentos quemados contienen AGEs; hervirlos demasiado, ya que “pierden todos los nutrientes, quedan sin color, y son difíciles de digerir”; cocinar en teflón rayado que “libera partículas tóxicas que generan inflamación”; y no lavar bien los vegetales ya que “los pesticidas y la suciedad provocan inflamación intestinal”.
También asegura que ocurre con otros alimentos como los frutos secos. “Si no los activas, bloquean minerales y generan gases”, afirma. Para activarlos hay que ponerlos en remojo durante 8-12 horas según la experta, pero no se ha demostrado científicamente que el remojo de frutos secos mejore la biodisponibilidad de minerales de forma significativa. Moreno también afirma que “si comes la fruta después de comidas pesadas se produce una fermentación instantánea”, pero de nuevo, no es una afirmación con evidencia científica.
En cuanto a las legumbres, recomienda remojarlas con alga kombu para evitar los gases. En este último caso, las enzimas del alga rompen los azúcares complejos, facilitando la digestión y reduciendo gases, y aunque no es imprescindible para evitar los gases (el remojo sí como ya te explicamos aquí), puede favorecer la digestión de las legumbres. La nutricionista afirma que tampoco sabemos cocinar los cereales. “Si no enfrías los cereales después de cocinarlos, pierdes el beneficio del almidón resistente”, y es que se ha demostrado que al cocinar y luego enfriar arroz, pasta o patata, aumenta el almidón resistente tipo 3, que llega al colon y se comporta como fibra prebiótica.
Lo más acertado de todo lo que comparte es sin duda la afirmación de que cómo cocinas importa tanto como qué cocinas, porque no siempre es suficiente con comer alimentos sanos si no sabemos cómo prepararlos bien.
Fotos | Instagram @imdanimoreno, Kevin McCutcheon en Unsplash
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