En torno a la salud hay tantos mitos, que desmentirlos todos se antoja una tarea titánica
Afirmaba el nefrólogo Borja Quiroga en Ser podcast de la Cadena Ser, que en torno a la nefrología hay muchos mitos, como ocurre con cualquier rama de la medicina. Concretamente hay uno que está tan extendido que hay quien lo recita como un mantra: tenemos que beber dos litros de agua al día. Esta “norma” aparece, como bien explica Quiroga, en las agencias reguladoras como el Ministerio de Sanidad o la OMS. “Recomiendan que haya una ingesta de agua universal. “Usted tiene que beber dos litros de agua”, pero ¿cómo que dos litros de agua? ¿En qué está basado?”, se pregunta. De hecho, este estudio publicado en la revista Science corrobora que la ciencia nunca ha apoyado la idea de una ingesta diaria de dos litros de agua.
En este caso concreto podemos entender que se popularizó como una medida que trataba de simplificar y acercar un hábito saludable (beber agua) a todo el mundo, pero el problema es que en salud generalizar no es lo más conveniente. Por eso Quiroga habla de que “el mito del agua es tan mito como que es mentira. Nosotros tenemos que saber cómo funciona nuestro riñón para entender el agua que tenemos que beber”.
El doctor Quiroga explica que “nuestro riñón necesita eliminar un número de tóxicos al día y para eso necesita medio litro de agua”. Ese dato de 500 ml sí es más universal que la afirmación de que tenemos que beber dos litros de agua al día. Pero el nefrólogo explica que “perdemos agua por la respiración y la transpiración, casi un litro de agua al día”, en torno a 700-800 ml según los estudios. Es lo que se conoce como pérdidas insensibles, de las que no nos damos cuenta.
Si vamos al gimnasio, sudaremos mucho más que esas pérdidas insensibles y perderemos más agua, pero “en condición basal, normal, en casa y sin salir, 700-800 de pérdidas insensibles más 500 de orina”, sumaba Quiroga. Es decir “1,2 litros. Eso es lo mínimo. Para todo el mundo”. Con ese dato de base, luego tendríamos que añadir el agua extra perdida. “Y luego todo lo añadido que pierdas. Si hago deporte, si salgo a la calle, si tengo pérdidas gastrointestinales porque he vomitado, pues es que tengo que aumentar la cantidad de agua que bebo”, aseguraba.
Hay que pensar que esos dos litros de OMS no tienen en cuenta que los alimentos tienen una composición mayoritariamente de agua, lo que aumenta el consumo total de esta aunque no bebamos, siempre que comamos. Esto es algo que ve el médico con algunos de sus pacientes de diálisis que, a pesar de no beber, de una sesión a otra pesan dos kilos más solo del agua que contiene su alimentación.
Entonces, ¿cuál sería la cantidad de agua recomendada según el experto? “Pues tenemos que hacer caso a uno de los estímulos primitivos más importantes que tenemos, que es la sed”. Eso sí, el mínimo está en ese 1,2 litros que es el agua que necesitamos como mínimo para funcionar correctamente.
Fotos | YouTube Comiendo con María, Brendan Church en Unsplash
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