Álvaro Bilbao, neuropsicólogo: "El cortisol alcanza su pico en todas las personas entre 30 y 45 minutos después de despertarse"

Si juntamos nuestro cortisol natural con una situación de estrés, es posible que la ansiedad aparezca

Anabel Palomares

Editor

Pensamos que el cortisol es un demonio que ha venido a robarnos la vida y la felicidad, y aunque es una de las hormonas que preparan nuestro cuerpo para responder a situaciones amenazantes, también es esencial para que estemos vivos y sus niveles fluctúan a lo largo del día. La endocrinóloga Dra. Archana Sadhu explicaba que el cortisol “juega un papel clave en elevar y mantener nuestra presión arterial, mantener nuestros niveles de glucosa en sangre y mantener el equilibrio químico en la sangre", pero también es esencial en el ciclo sueño-vigilia de nuestro ritmo circadiano.

 "El cortisol alcanza su pico en todas las personas entre 30 y 45 minutos después de despertarse", afirma el neuropsicólogo Álvaro Bilbao. Y ese cortisol aumenta de forma natural porque “es la manera que tiene tu cerebro de ayudarte a activarte al inicio del día”, según explica. Es el que te hace levantarte por las mañanas y te da el primer chute de energía para afrontar el día. La “hormona del estrés”, como también se le conoce, tiene un papel cronobiológico que ayuda a marcar los ritmos diarios de tu cuerpo. Lo que hace es generar una curva ascendente que nos despierta y, en circunstancias normales, baja a lo largo del día. Entender esto es importante para no demonizar al cortisol y considerarlo algo a evitar a toda costa. 

El problema según Bilbao, es que si ese cortisol “se mezcla con situaciones estresantes, puede hacer que pierdas los nervios”. Por ejemplo, a primera hora del día cuando llevas a tus hijos al colegio y llegáis tarde. Tu cortisol, sumado a una situación de estrés, genera ansiedad. Evitarlo en el momento en que tenemos el cortisol más alto es posible. El experto asegura que “para contrarrestar esa cascada de cortisol, puedes estimular tu nervio vago inspirando cinco veces de forma profunda por la nariz hasta llenar el estómago”. Eso activa tu sistema parasimpático que envía una señal al cerebro de que no estás en peligro y que por lo tanto, el estrés no es necesario. 

Lo segundo que puedes hacer según el experto es “ayudar a tu cuerpo a distribuir mejor la adrenalina”. Este neurotransmisor que se libera en situaciones estresantes junto con el cortisol, es una hormona diseñada para activar los músculos de todo el cuerpo, tal y como explica Bilbao, “pero si no te estás moviendo tiende a acumularse en el corazón y los pulmones y hace que sientas ansiedad”. Para evitar que se acumule, prueba a intentar abrir el pecho y estirar los bíceps porque así “consigues distribuir mejor la adrenalina por los músculos y reducir la sensación de estrés”, afirma el experto. 

A pesar de que el cortisol sea el villano de moda, no es una hormona mala en absoluto. Según el neuroendocrinólogo Bruce S. McEwen, coordina nuestro metabolismo y nos ayuda a adaptarnos cada día. El problema está cuando sus niveles se alteran, pero todas las personas tienen picos de cortisol naturales y eso no es un problema, sino algo biológico. 

Fotos | Instagram @soyalvarobilbao, Pâmela Lima en Unsplash 

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